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Santander

Alonso choca contra un muro

El piloto sufre un accidente a 150 km/h en Montmeló, es evacuado en helicóptero y estará 24 horas en observación a dos semanas del Mundial

“El viento fue la causa”, dice su agente

A las 12:36 horas del mediodía de este domingo, una bandera roja paralizó la actividad en el circuito de Montmeló. Cuarenta minutos más tarde, el helicóptero médico despegaba de la zona habilitada en la clínica del trazado en dirección al Hospital General de Cataluña con Fernando Alonso en su interior. El McLaren del piloto español salió de la tercera curva de la pista, a la derecha, y se fue directamente contra el muro interior, a unos 150 kilómetros por hora, arrastrando el lateral del MP4-30 hasta detenerse por completo.

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Fernando Alonso, trasladado al hospital en camilla

El golpe fue considerable porque arrancó de cuajo la rueda trasera derecha del coche. Alonso permaneció metido en el habitáculo unos 10 minutos, medio grogui y sin poder responder a los mensajes que desde el taller le mandaban por la radio. Acto seguido llegaron a la zona los comisarios y la ambulancia que se lo llevó hasta el centro médico, donde fue examinado y donde los doctores decidieron evacuarle.

“Fernando está consciente y habla. Si ha sido trasladado en helicóptero ha sido porque así lo especifica el protocolo en estos casos”, se limitó a decir Matteo Bonciani, director de comunicación de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), siempre acompañado por Silvia Hoffer, responsable de prensa de la escudería de Woking (Gran Bretaña). Lo que se deduce de estas palabras es que en algún momento de la secuencia Alonso perdió el conocimiento, y que eso puso en marcha el dispositivo. Ya por la tarde fue el agente del corredor quien confirmó que este pasaría la noche en observación tras una TAC. “Todos los exámenes han salido bien. No tiene ninguna lesión. Desmiento que se encontrara mal justo antes del choque. La causa ha sido el aire, que era muy fuerte. La telemetría lo deja bien claro”, dijo Luis García Abad desde la puerta del hospital de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Las causas concretas del siniestro todavía se desconocen, por más que el ovetense se hubiera estado quejando durante toda la mañana del balance de su prototipo en un sector muy expuesto a las fuertes rachas de viento. “Yo iba detrás de él y se fue hacia el muro de repente. Iba lento. Todo ha sido un poco extraño”, declaró Sebastian Vettel. En el momento del accidente, Alonso acumulaba 19 vueltas en su casillero, realizadas en tandas de entre tres y seis cada una. Inicialmente, su tropa hizo lo posible para reconstruir el monoplaza con el objetivo de que Jenson Button pudiera rodar por la tarde, algo que finalmente no sucedió.

A las estructuras se les acaba el tiempo y a McLaren, con el retraso que lleva, todavía más. La segunda tanda de entrenamientos de pretemporada terminó con Romain Grosjean (Lotus) al frente de la tabla de tiempos, con dos décimas de ventaja sobre Nico Rosberg (Mercedes). La semana que viene, otra vez en Montmeló y de nuevo de jueves a domingo, se llevarán a cabo las últimas pruebas al margen del calendario oficial. A partir de entonces, la próxima vez que los aparatos pisen la pista será ya por las calles de Melbourne, donde el Mundial arranca el 15 de marzo.

Dos semanas, ese es el margen que tiene McLaren para tratar de solucionar alguno de los problemas que se le acumulan en la puerta del garaje. Mientras la mayoría de sus rivales no para de dar vueltas, los coches plateados siguen estancados, básicamente por la multitud de fallos que provoca el nuevo motor Honda. Lo más preocupante es la imposibilidad de realizar tandas de más de 10 giros consecutivos por culpa de la falta de fiabilidad.

El componente que más dolores de cabeza está creando fue identificado por el propio equipo como un retén del propulsor eléctrico (MGU-K), que a día de hoy todavía no está claro que esté del todo reparado. Al margen de estas incidencias que pueden catalogarse de lógicas dada a la juventud del proyecto, el mayor lastre son las dos velocidades a las que viaja el constructor londinense debido a los dos universos que coinciden allí. Por un lado están los miembros de Honda, casi todos japoneses y fieles a un modus operandi que no se caracteriza precisamente por su velocidad de reacción. Estos están obligados a ponerse de acuerdo con el operativo de Woking, en su mayoría técnicos ingleses, que se desesperan ante la parsimonia del protocolo nipón.

Hay que tener en cuenta que aquella alianza que tan bien funcionó a finales de la década de los ochenta (cuatro títulos entre 1988 y 1991) no tiene nada que ver con la que acaba de ponerse en marcha, y que el peso de la marca del ala dorada en todo el tinglado le otorga un margen suficiente como para ser ella quien imponga los tempos.

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