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“Sobran atletas y faltan artistas”

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Balic se eleva sobre dos rivales en un partido del HSG Wetzlar.

En el mundo del balonmano, hablar de Ivano Balic (Split, Croacia; 35 años) supone palabras mayores. Estético e imaginativo como pocos, pertenece a esa pléyade de deportistas que conciben el juego como una diversión, como un ejercicio recreativo destinado al espectador. Pero eso no impidió que recibiera un sinfín de premios individuales y alzase una ristra más que considerable de títulos. El Mundial de 2003 y el oro olímpico de 2004, entre otros. “Eso queda lejos. Ahora estoy mayor y tengo la espalda un poco jodida”, dice el central, que desfiló cuatro años por España —cuatro en el Portland (2004-2008) y uno en el Atlético (2012-2013)— y es considerado, según una encuesta efectuada por la por la Federación Internacional (IHF), el mejor jugador de todos los tiempos. Ahora pondrá el punto y final a su carrera y entrará en ese segundo plano que a él, hombre tímido, tanto le gusta: “Ojalá fuese anónimo”.

Pregunta. ¿Sabe que el balonmano le va a echar de menos?

Respuesta. Mucha gente me ha pedido que continúe, pero cada día me cuesta más. Debía reflexionar sobre cómo estoy y pensar, ser honesto conmigo mismo, y creo que ha llegado el momento de recoger las cosas e irme a casa.

P. ¿Lo suyo es un don divino?

R. No creo que sea así, pero si usted lo dice… No es fácil hablar de uno mismo. Supongo que me lo ha regalado Dios y por eso debía hacerlo lo mejor posible. Y mis padres también echaron una mano, claro.

Dicen que soy vago, pero creo no puedes estar a un gran nivel si no te gusta entrenar duro”

P. ¿Cómo empezó en el balonmano?

R. Primero jugué al fútbol y después al baloncesto, como casi todos los niños de Split. El caso es que mis padres jugaban al balonmano, así que luego cambié. Empecé un poco tarde, con 15 años. La gente que me ha visto jugar me dice que he cogido lo mejor de cada uno. Mi padre era un buen jugador, aunque luego se marchó a Italia, y mi madre jugaba en la Primera femenina de Yugoslavia, que por entonces era el mejor campeonato del mundo.

P. ¿Qué piensa de aquellos que dicen que es un poco vago?

R. A la gente le gusta mucho hablar, me han cuestionado esto en muchas ocasiones, pero yo creo que no puedes estar a un gran nivel si no te gusta entrenar. Todos los grandes de la historia han trabajado duro y el balonmano es un deporte duro, que exige mucho. Si no te cuidas y no te esfuerzas, no tienes nada que hacer. Yo creo que siempre lo di todo, lo que ocurre es que en la pista siempre me divertía. Esto es un juego: si no te diviertes, estás perdido.

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Balic, en una imagen de 2013, en Madrid.

P. Habla en pasado.

R. Fueron tiempos bonitos. Ahora estoy en un club modesto [el HSG Wetzlar, de la Bundesliga alemana], muy tranquilo. Eso me ha aportado mucha calma. Antes luchaba por todo y ahora estoy en un equipo de media tabla. Ahora busco otros estímulos, divertirme y ayudar a los jóvenes que empiezan. A los chicos con los que juego les digo que tienen que ser ganadores, que tengan mentalidad ganadora, pero que se diviertan por encima de todo.

P. ¿Y usted ya no disfruta en la pista?

R. Sí, pero ahora me mueven otro tipo de motivaciones. Veo a los chicos e intento correr como ellos, luchar como lo hacen ellos o saltar tan alto como ellos. El problema es que a veces no les puedo seguir el ritmo. Ahora empiezo el día con algunos dolores y por la tarde se acentúan.

P. El juego de hoy día es muy físico. ¿Faltan Balics?

R. Lo que faltan son artistas. Faltan gente como Perunicic, Iakimovic, Richardson, Dujshebaev… Todo ha cambiado mucho, es más físico. Sobran atletas y se han ido perdiendo poco a poco esos centrales imaginativos que movían el juego. Ahora son más lanzadores que organizadores. Puede ser que en 10 años volvamos al estilo de antes, pero yo disfrutaba mucho más hace años. Ahora hay que trabajar mucho más en el gimnasio.

Mejor ser inteligente que fuerte. El físico, al final, puede adquirirlo cualquiera con pesas”

P. La Asobal está deprimida. ¿Cómo se ve desde la distancia?

R. Es una pena porque el balonmano español era el mejor. Allí es más táctico, y mejor la táctica que el físico. Mejor ser inteligente que fuerte, porque la inteligencia es muy difícil trabajarla y el físico, al final, lo puede coger cualquiera a fuerza de hacer pesas.

P. ¿Qué recuerdo tiene de sus cuatro años en Pamplona, en el Portland?

R. Fantástico. Llegué como un niño y salí como un hombre. Fue mi primer club fuera de casa, lejos de Croacia. El primer año fue un poco duro, pero después aprendí mucho sobre el deporte y la vida. Hice muchos amigos allí, había gente estupenda. Y encima, un año le quitamos una liga al Barcelona.

P. Todo el mundo le quería. ¿Por qué eligió Pamplona?

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Balic lanza ante Alberto Entrerríos, Rolando Urios y Olagur Stefansson, durante un partido de 2006 entre el Portland San Antonio y el Ciudad Real, en Pamplona. EFE

R. Fui allí por Jackson [Richardson]. Le admiraba, es el mejor que he visto nunca, sin duda. Quería jugar por lo menos un año junto a él. Lo pasamos genial. Era increíble. Siempre le veías sonreír, independientemente de lo que pasase. Y hacía cosas imposibles.

P. Y hoy día, ¿con quién disfruta más?

R. Uff… [hay una larga pausa]. Con el Barcelona, y si no con el Kiel. Los jugadores de esos equipos son los mejores. Tuve la oportunidad de ir al Barça, pero yo quería jugar en Pamplona. Después, cuando venció el contrato, volvió a tener la opción, pero decidí escoger otro camino.

P. ¿Tan poco le gusta la fama?

R. Es mucho mejor vivir una vida anónima. Puedes salir a la calle a tomarte un café sin que nadie te pare o te diga algo. Pero ojo, no porque me molesten, para nada. Sencillamente me gustaría ser una persona normal, por eso he decidido marcharme ya. Preferiría ser una persona completamente desconocida que alguien que hizo algo en el balonmano.

VÍDEO: Balic, un virtuoso del balonmano.

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