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Vettel abandera la revolución

La llegada del tetracampeón a Ferrari en sustitución de Alonso refleja el centrifugado vivido en Maranello

El Ferrari de Vettel, en los entrenamientos de Melbourne. Ampliar foto
El Ferrari de Vettel, en los entrenamientos de Melbourne. Getty Images

Hubo una imagen muy comentada entre los técnicos de la escudería Ferrari que coincidieron en Jerez durante los primeros ensayos de pretemporada de este 2015, a principios de febrero: Sebastian Vettel, enfundado en el mono de carreras y metido dentro del habitáculo de su SF15T, apuntando en un bloc de notas todo aquello que le sugería el monoplaza para después trasladárselo con el máximo detalle posible a sus ingenieros. “Desde la era de Schumacher que no veíamos a nadie tan metódico”, afirma un ingeniero vestido de rojo. La llegada de Vettel a la Scuderia en sustitución de Fernando Alonso es el reflejo más visible de la revolución que, esta vez sí, se ha vivido en Maranello.

En esta última década de sequía —el título que Raikkonen alzó en 2007 más bien lo tiró por la borda McLaren— se han sucedido las ruedas de prensa en las que se anunciaba a bombo y platillos un cambio radical en el esqueleto de técnicos, por más que la mayoría de los pilares básicos siempre permanecían intactos. No obstante, este último ha sido un centrifugado exprés a todos los niveles, un zarandeo promovido por la compañía matriz del Holding Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y que ha golpeado a todos los escalones de la pirámide.

A los cambios en la cúpula se une el fichaje de Jock Clear, exingeniero de Hamilton en Mercedes

En menos de seis meses cayó el presidente, Luca Cordero de Montezemolo, que fue sustituido por Sergio Marchionne, administrador delegado del grupo Fiat. Marco Mattiacci, el director del equipo, dejó su puesto a Maurizio Arrivabene, hasta entonces ejecutivo de Marlboro, que a su vez es el principal patrocinador de Ferrari. Las fichas de dominó siguieron cayendo. Salieron Pat Fry y Nicholas Tombazis, director técnico y de aerodinámica, respectivamente, y sus puestos fueron para James Allison (nuevo director técnico) y Simone Resta (jefe de diseño), mientras que Luca Marmorini, hasta julio responsable de motores, fue reemplazado por Mattia Binotto y Lorenzo Sassi. Además de estos movimientos del departamento técnico, la marca de los bólidos rojos también anunció el fichaje de Jock Clear, exingeniero de pista de Lewis Hamilton en Mercedes. La nueva cúpula también prescindió de Neil Martin (jefe de estrategia) y de Hirohide Hamashima (neumáticos). Por cambiar se ha cambiado hasta el jefe de prensa —el antiguo ha pasado al departamento de mercadotecnia—.

Dejando a un lado las promociones internas, Ferrari contrató a unas 35 personas en total, entre mecánicos, técnicos e ingenieros. Entre estos últimos se encuentra el valenciano Toni Cuquerella, exdirector técnico de HRT y que el año pasado trabajó en el DTM. Su cometido será el de poner un poco de orden en el taller para tratar de optimizar y agilizar algunos procedimientos. Y con él también se une a la tropa italiana otro ingeniero español, Iñaki Rueda, procedente de Lotus y que se incorporará en la siguiente carrera (Malasia) como jefe de estrategia. En unos meses también llegará Ben Hoyle, elemento relevante en el proceso de desarrollo de la unidad de potencia de Mercedes.

Si perdemos lo hacemos todos juntos y si se gana también”, dice el director del equipo

El objetivo de los nuevos mandamases de Ferrari es tratar de cambiar la dinámica de los últimos años, demasiado condicionada por los intereses individuales. “Esta sí que finalmente ha sido una revolución en toda regla y no la que iban pregonando hasta ahora. La sacudida ha sido rápida y a todos los niveles, muy profunda”, constata una voz autorizada que conoce todas las particularidades de Il Cavallino. “Hemos hecho cambios pero prefiero no hablar del pasado. El objetivo es que todos tengamos una meta en común. No quiero volver a nadie referirse a la gente que se encarga del chasis o a los que trabajan en el motor. Si perdemos lo hacemos todos juntos y si ganamos lo vamos a hacer juntos”, constató ayer Arrivabene.

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