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El ‘homeless’ que corrió mas rápido que el ébola

El velocista Jimmy Thoronka, que estuvo a punto de ser deportado a Sierra Leona, regulariza su situación gracias a la solidaridad

Una imagen televisiva de Jimmy Thoronka. Ampliar foto
Una imagen televisiva de Jimmy Thoronka. AP

Deporte, generosidad y redes sociales. Para Jimmy Thoronka, el hombre más veloz de Sierra Leona, esos tres ingredientes han dado un vuelco a su vida en apenas tres días, aunque la suya nunca haya sido precisamente una existencia sosegada. Este atleta que hasta el pasado verano corría los 100 metros en 10.58 segundos (un segundo más que el actual plusmarquista Usain Bolt) perdió en la guerra a su familia biológica siendo niño, vivió en un campo de refugiados y finalmente encontró la felicidad en el deporte tras ser adoptado por una enfermera. El pasado verano participó como número uno del equipo de Sierra Leona en los Juegos de la Commonwealth en Glasgow pero mientras estaba allí descubrió que su tío adoptivo había muerto de ébola y eso le dejó hundido de cara a la competición, donde no consiguió brillar.

Al terminar los juegos decidió no regresar a su país por temor al virus. Fue clarividente: a las pocas semanas toda su familia adoptiva había fallecido: su madre, hermanas, hermanos, tíos, primos... Mientras estaba en Glasgow le robaron el pasaporte. Pidió ayuda a unos conocidos de Leicester, que le permitieron vivir con ellos unos días hasta que se cansaron de él y acabó en las calles de Londres, donde ha vivido durante meses, hasta que el pasado viernes fue arrestado por permanecer en Reino Unido con un visado caducado. Jimmy Thoronka estaba solo en el mundo. O eso parecía. El sábado dormía en la cárcel y las autoridades británicas se planteaban deportarlo. El lunes Thoronka tenía a su disposición 22.000 libras y su petición de asilo había sido procesada. ¿Qué ha ocurrido en tan corto espacio de tiempo?

Tras su arresto, una entrevista contando su caso en el diario The Guardian puso en marcha una cadena de solidaridad. “Leí su historia y me llegó al alma. Decidí montar una campaña de crowdfunding online para ayudarle a seguir entrenando. Si es tan buen profesional puede volver a correr pero para eso necesita dinero”. Lo explica a El Pais Richard Dent, un británico de 39 años que pese a no haber escuchado nunca antes el nombre de este atleta y no ser seguidor del atletismo arrancó la campaña Help Jimmy Thoronka y ahora le ayuda a negociar con quién podría comenzar a entrenar en cuanto su situación legal se solucione, ya sea en Reino Unido o en otros países desde donde le han llegado ofertas. Apenas tiene seguidores en Twitter o Facebook pero tras poner un link a su campaña en los comentarios del artículo, las donaciones comenzaron a llover. “Fue el boca a boca. Gente conmovida por su historia. Sin más. Hasta el domingo no se había implicado ningún famoso —la actriz Samantha Morton y la modelo Lily Cole— pero para entonces ya teníamos unas 10.000 libras. Está claro que si es por una causa justa la gente ayuda y el crowdfunding, que antes sólo servía para vender productos o proyectos, ahora puede salvar vidas” explica este joven que está haciendo un doctorado sobre cómo las redes sociales pueden ayudar a paliar la pobreza. “He aprendido mucho de esta campaña, la primera que monto, pero no pienso utilizar a Jimmy en mi tesis doctoral por motivos éticos” asegura horas antes de acudir a su primer encuentro en persona con el atleta.

Según Abdul Karim Sesay, de la Asociación de Atletismo de Sierra Leona, “Thoronka no solo es un velocista brillante. Es un atleta natural y muy rápido. Además es muy disciplinado. Quiere ser el mejor sprinter del mundo y creo que con el entrenamiento correcto podría llegar a serlo” según recogió The Guardian.

Por su parte el atleta, que dice haber seguido entrenando a diario mientras vivía en la calle “como podía y para combatir el frío”, está desbordado por la reacción de la gente ante su historia. “Es increíble, no sé cómo agradecérselo. Si no consigo tener éxito como sprinter regresaré a Sierra Leona y ayudaré a los homeless. Ahora sé lo mucho que se sufre cuando se vive en la calle. La semana pasada no tenía esperanza pero ahora todo ha cambiado” ha declarado en The Guardian tras salir de la cárcel mientras espera la respuesta a su petición de asilo. Tres días antes confesaba su sueño. “Usain Bolt es mi héroe y mi ambición es ser el próximo Bolt. Si no hubiera venido a los juegos de Glasgow probablemente habría muerto de ébola junto a mi familia. Creo que estaba escrito que sobreviviera para poder llegar a ser el corredor más rápido del mundo”.

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