Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Javier Fernández, campeón del mundo de patinaje artístico

Tras la triple corona europea, el español logra el oro en Shanghái después de arrebatar el triunfo al japonés Yuzuru Hanyu, defensor del título

Ampliar foto
Javier Fernández, con la medalla de oro del Mundial EFE

Es una imagen que engrandece el deporte. El japonés Yuzuru Hanyu, campeón olímpico y defensor del título, acaba de realizar el programa libre por debajo de su nivel. Sabe que la diferencia de 2,5 puntos que le sacaba a Javier Fernández, su amigo y compañero de entrenamientos, se puede esfumar si el español mantiene el rendimiento del día anterior. Totalmente exhausto, todavía le queda aliento para gritar: "¡Javiiii!". Un aullido para animar al que le puede arrebatar el título en Shanghái. Es el aliento que precede al asalto al trono de Javier Fernández (Madrid, 23 años), desde ayer el primer campeón del mundo en la historia del patinaje español sobre hielo. Con un cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Sochi (2014), dos bronces mundiales (2013 y 2014) y tres oros consecutivos en los Europeos (2013, 2014 y 2015) en su palmarés, ahora ha subido a la cima del mundo.

Dos rivales, dos antagonistas sobre el hielo, pero dos amigos y compañeros 12 horas a la semana a las órdenes de Brian Orser, en Toronto. El técnico canadiense vio cómo tres de sus pupilos se metían entre los cinco primeros del mundo -el canadiense Nam Nguyen fue quinto-. "No es nada normal eso. Suele estar más repartido. Es algo de lo que Brian está bastante orgulloso", aseguró Fernández, que comenzó a trabajar con Orser en 2011.

Durante la celebración, Fernández y Hanyu posaron con el entrenador, al que le colgaron sus medallas. Era la imagen del éxito de un equipo que domina abrumadoramente el patinaje mundial. "Es muy común tener otros patinadores entrenando, pero no siempre suele ser como con Hanyu, que es mi mayor rival", admitió Fernández.

"Aprendemos el uno del otro", comentó sobre el japonés. El triángulo lo completa Brian Orser. El expatinador, campeón del mundo en 1987, y plata olímpica en 1984 y 1988, ha sabido gestionar excepcionalmente a sus talentos. "Es un entrenador muy neutro, tiene muchos patinadores y con todos trabaja con las mismas ganas. Aunque un patinador pueda llegar más lejos que otro, intenta que todos puedan llegar a su 100%". El canadiense se rindió ante su pupilo. "Me ha dicho que nadie se lo merecía más que yo. Le he visto la cara y casi se pone a llorar", describió el campeón del mundo.

ampliar foto
Javier Fernández, durante la final EFE

Es la victoria más importante para el patinaje español. "Un Mundial es el top del top. Compiten los mismos que luego van a los Juegos Olímpicos". La medalla olímpica es la única que le falta al español para completar su vitrina.

El oro mundial es un premio a la regularidad del español. No fue el mejor ni en el programa corto ni en el largo -en los dos acabó segundo-, pero sí en el campeonato. El viernes deslumbró al ritmo del Black Betty de Ram Jam, donde no tuvo casi ningún fallo. Y ayer, por última vez, volvió a meterse en el papel del Fígaro de El Barbero de Sevilla para tocar la gloria. Acumuló 273,90 puntos, por los 271,98 del japonés. "Batir a Hanyu es increíble. No sé si va a pasar otra vez. Necesito creerme este día", resumió el madrileño tras la proeza. Denis Ten, kazajo de raíces coreanas, completó el podio tras ser el mejor en el programa libre.

Hanyu hizo algo que no acostumbra: conceder errores de ser humano. Se cayó en un cuádruple (dar cuatro giros en un salto) y convirtió otro en un doble. No entró en combustión hasta el final, cuando se puso en sintonía con la música de El Fantasma de la Ópera , volviendo a provocar el estallido del público, para el que es siempre el favorito. Una lluvia de peluches y flores cayó al hielo.

Después de que despejaran la pista, Fernández salió consciente de lo que había en juego. "Estaba asustado", reconoció. Clavó el primer cuádruple y se fue al suelo en el segundo, pero no volvió a fallar. El español es de los pocos patinadores que se atreven a meter tres cuádruples en un mismo programa. El resultado fue 93,10 en la parte técnica y 89,06 en la presentación. Primero gritó, se llevó las manos a la cabeza y abrió lo ojos como si no quisiera perderse nada de lo que estaba viviendo.

Con esta victoria, Fernández cierra una temporada brillante: plata en la final del Grand Prix en Barcelona, Europeo y Mundial. Ahora pondrá rumbo a Japón para preparar una exhibición y en agosto empezará a trabajar en la siguiente temporada, en la que podrá volver a competir ante su público, después de que Barcelona haya vuelto a ser elegida sede de la final del Grand Prix. El madrileño espera que con este triunfo el patinaje gane visibilidad y las ciudades se decidan a poner más pistas de hielo. Sin embargo, descarta su vuelta a España como patinador. "Si me voy a España, me tendría que llevar a todo el equipo. Me encantaría, pero es inviable".

Más información