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El caso de la FIFA desata una pugna política y económica

Putin defiende a Blatter frente a la investigación de EEUU

Registro del FBI en la sede de la confederación de Norte y Centroamérica y el Caribe de Fútbol en Miami.

El escándalo de los sobornos destapado por Estados Unidos en el órgano que gobierna el fútbol a nivel mundial está provocando un choque diplomático inesperado entre dos de las grandes potencias del planeta, que si va a más puede tener incluso ramificaciones financieras de calado, y no solo para la FIFA como organismo. Un enfrentamiento con el deporte rey de víctima que escenifican Rusia y Reino Unido mientras la investigación del fraude va tomando cuerpo.

La trama de corrupción destapada en la FIFA tiene una conexión con los grandes bancos de Wall Street. Ese es precisamente uno de los detalles que llevó al Departamento de Justicia de Estados Unidos, al FBI y a la agencia tributaria estadounidense a actuar contra los directivos del organismo, acusados de hacer un uso ilícito del sistema financiero para blanquear dinero de los sobornos.

“Los imputados y sus conspiradores dependían enormemente del sistema financiero de EE UU para que la trama pudiera funcionar”, se puede leer en el amplio documento en el que se argumenta esta acción, mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, acusa a EE UU de abusar de su poder en este caso, consciente de que el escándalo podría afectar a la celebración del Mundial de Fútbol en 2018 en su país.

La polémica en la FIFA amenaza así con convertirse en una crisis geopolítica importante, con el deporte como epicentro. Mientras el dirigente ruso mostraba así su apoyo a la gestión de Blatter, el primer ministro británico David Cameron pedía desde Downing Street la cabeza del presidente de la FIFA. Es más, se puso a rebufo de la acción judicial de EE UU para exigir una reforma de la FIFA.

Cameron está llegando a sugerir incluso que se vuelvan a someter a votación las candidaturas de Rusia y de Qatar para los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente. La tensión es evidente 24 horas después de destaparse el fraude, mientras las autoridades suizas investigan ahora el concurso de esos dos torneos. Aunque en este momento ningún país se plantea el boicot, si hay voces que piden a los patrocinadores de la FIFA que reconsideren hacer negocio con la organización mientras Blatter siga al frente.

Que EE UU sea la primera que tira de la cuerda de la corrupción, como señalan los expertos, no es una sorpresa. Jennifer Rodgers, desde la Universidad de Columbia, recuerda que la aplicación de la legislación estadounidense no conoce fronteras. Las autoridades pueden perseguir cualquier violación de la legislación si la conducta criminal afecta de alguna manera a EE UU. En este caso, los directivos de la FIFA y los empresarios acusados hicieron un uso fraudulento del sistema financiero con transferencias de dinero fruto del chantaje.

El documento de más de 160 páginas que utiliza el Departamento de Justicia para construir su causa penal cita a varias grandes instituciones financieras que sirvieron durante todos estos años de canal para facilitar los pagos ilícitos, entre ellas los colosos estadounidenses JPMorgan Chase, Citigroup y Bank of America, la británica HSBC y la suiza UBS. Ahora se está investigando si estas firmas eran conscientes de que esas transferencias eran fruto de una actividad ilegal.

"Parte de nuestra investigación se centra en mirar la conducta de estas instituciones financieras para ver si sabían que estaban ayudando a lavar el dinero procedente de estos pagos ilícitos", explicó el miércoles en rueda de prensa el fiscal neoyorquino Kelly Currie. Pero en este momento, las autoridades no tienen constancia de que estos bancos formaran parte de la trama. Ninguno ha sido acusado de una conducta irregular o ilícita. "Son parte de la investigación", precisó.

Rodgers apunta, además, hacia otros dos detalles que justifican la acción de EE UU. El primero se refiere al montante del fraude. Se calcula que el total de los pagos ilícitos a directivos de la FIFA ascendieron en este caso a 150 millones de dólares durante los 24 años que duró la trama. De esa cantidad, el grueso, unos 110 millones, están relacionados con Copa América Centenario. El torneo se disputará por primera vez en suelo estadounidense, en junio de 2016.

Registro en Miami

Como indicó Currie en la rueda de prensa, los directivos de la FIFA celebraron varios encuentros en Nueva York con los empresarios que buscaban su posición de influencia para hacerse con la negociación de los derechos de los torneos y otras actividades promocionales. El otro elemento adicional, y relacionado con la Copa América Centenario, se refiere la propia localización de la sede de la CONCACAF. La confederación tuvo su sede en Nueva York hasta 2012 y desde entonces opera en Miami. Las oficinas fueron objeto de un registro el miércoles.

La fiscalía suiza llama a declarar a Villar

Como miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, tendrá que declarar ante la fiscalía, en un principio como testigo, por la elección de Rusia y Qatar como sedes de los mundiales de 2018 y 2022, respectivamente. Tras asistir a la final de la Liga Europa, Villar regresó a Zúrich, el director de los servicios jurídicos Kepa Larumbe. En su día Villar se negó a colaborar con Rudi García, en el informe en el que este elaboró por encargo de la propia FIFA. Ahora, la investigación reabierta por la fiscalía suiza trata de desmostrar que hubo compra de votos por parte de Rusia y Qatar.

Jennifer Rodgers, que trabó como asistente del fiscal del distrito sur de Nueva York, da por hecho que el caso no acaba aquí y que habrá más implicados. Putin, en realidad, tiene motivos para estar preocupado. Como explican los expertos legales, este caso está relacionado de alguna manera con la investigación interna en la FIFA llevada acabo por el antiguo fiscal neoyorquino Michael García.

En el sumario hecho público por la FIFA se asegura que no hubo irregularidades en la concesión del Mundial de 2018. El abogado optó sin embargo por renunciar a su cargo en la FIFA en señal de protesta. Por todo esto, John McCain y Robert Menéndez mandaron el mismo día en el que estalló el escándalo una carta al Congreso de la FIFA pidiendo que reconsidera la reelección de Blatter, al considerar que no se puede dar a Putin el "privilegio" de acoger el torneo.

De paso, los legisladores republicano y demócrata recordaron en la misiva que todos los miembros del organismo están sometiendo a Rusia a sanciones por el conflicto en Ucrania. "El próximo presidente de la FIFA debe tener la responsabilidad de garantizar no solo un lugar seguro y exitoso para la Copa del Mundo de 2018". Además, añaden, debe garantizar que perdura en su misión como promotor de los valores de unidad, educación, cultura y humanos.

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