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Sin autocrítica tras el hundimiento de la natación sincronizada

La estrella de la sincro. Ona Carbonell, respalda al presidente de la federación, que reafirma la continuidad del proyecto que inició en 2012, a pesar de los malos resultados del Mundial

Gemma Mengual, Fernando Carpena y Ona Carbonell Ampliar foto
Gemma Mengual, Fernando Carpena y Ona Carbonell

 Gemma Mengual atacaba un filete cuando Fernando Carpena admitió que de natación sincronizada sabe muy poco:

-No entraré en cuestiones técnicas porque no tengo ni idea.

El presidente de la federación española de natación se esforzó por articular un discurso coherente, este sábado en un restaurante de la rivera de Kazán donde convocó a la prensa para justificar la alarmante deriva del equipo en los Mundiales de Natación, estancado como quedó en el quinto puesto en todas las pruebas de categoría olímpica. No estuvo solo. Lo acompañaron Ona Carbonell, Gemma Mengual, y un delegado del Consejo Superior de Deportes llamado Jaime Suárez, que vigiló a los comensales sin pegar ojo, pero, en especial, fiscalizó a Carpena mientras ensayaba una explicación:

-En 2012 dije que iríamos a por el oro porque todos luchamos por el oro y trabajamos por el oro. Pero veo que no estamos muy lejos del podio, y si crecemos más que los otros estaremos en el podio, como es obvio. Porque el progreso de este grupo puede ser más acelerado. Porque veo una potencialidad superior en nosotros que el mantenimiento de alguno de los rivales… No se puede decir que nos hayamos consolidado en el podio en dos Juegos Olímpicos. ¡No! En Atenas no ganamos medalla. ¡Lo conseguimos en Pekín! Pero no consolidados… Se puede entender por consolidado cuando has repetido. Y hemos repetido en Londres pero no hemos tenido la oportunidad de ver si repetimos… ¡No nos echéis del podio ya! ¡Nos dicen que ya no estaremos…! Si los Juegos fuesen hoy no tenemos opciones. Pero como son dentro de un año tenemos todas las opciones. El oro, muy complicado. La plata, podemos. El bronce, ¡hey! ¿Por qué no? La plata en el dúo, ¿por qué no?”.

"Yo de sincro no tengo ni idea... ¿Pero por qué no podemos ganar la plata en Río?", se preguntó el mandatario

Carpena divagó. Especuló con que España saltará dos posiciones en los Juegos de 2016 y pasará del quinto puesto al tercero, al segundo o al primero, y ganará medalla en dúo o en equipo, o en las dos modalidades olímpicas. El presidente se aventuró a considerar que España hará lo que nadie ha hecho en la historia de un deporte que se caracteriza por la lentitud de los procesos. No se detuvo a contemplar que para ganar un bronce España debería provocar la caída de Japón, la potencia emergente, el pinchazo de China, un poder casi absoluto, o el hundimiento de Ucrania, una nación cuya máxima debilidad es un dúo mucho más sólido que el español, de composición aun incierta.

Preguntado por el protocolo administrativo que seguiría la federación para examinar lo sucedido en Kazán, el presidente federativo se apresuró a decir que su organización lo tiene todo bajo control.

-El análisis se hace-, dijo.

-Conjuntamente-, le glosó Suárez.

-Separado pero después se vuelca-, remató Carpena.

Todos en la mesa sabían que el CSD tiene el poder real. El poder financiero y el poder de respaldar a presidentes como Carpena, que en octubre de 2012 guillotinó a Ana Tarrés, hasta entonces seleccionadora de natación sincronizada y factótum de la obra que convirtió esta disciplina sin raigambre social en una referencia deportiva en España. El equipo formado por Tarrés venía de conseguir dos medallas en los Juegos en Londres, lo cual implicaba repetir el doble podio de Pekín. Pero ni Carpena ni los funcionarios del CSD se detuvieron ante la evidencia de que la fórmula era eficaz. Simplemente removieron la estructura y colocaron otra. Y en la cúspide del nuevo equipo situaron a Ana Montero con el título de directora técnica de sincronizada.

Montero, máxima responsable técnica y mano derecha de Carpena, no acudió a la rendición de cuentas de ayer. Resultó llamativo porque fue una de las mayores impulsoras del cambio llevado a cabo en 2012 y gozó del máximo respaldo institucional y político. Tanto la federación como el CSD dotaron a Montero de un arsenal que ni las Chinas se permiten. Con dinero público se pagó una técnica rusa, una vieja estrella francesa especializada en solo, una seleccionadora especializada en entrenar al equipo, una ayudante japonesa, una asesora de lujo como es Gemma Mengual, y dos asistentes más del cuerpo técnico. El propio Carpena las presentó entusiasmado al tiempo que anunció que la maniobra tenía como objeto ir “a por el oro”.

"Llevo once años en la selección y este es el primero que consigo solo dos medallas. Es muy duro", dijo la nadadora.

Dos años y medio más tarde las probabilidades de un oro en Río son tan remotas que cuando Carpena habló de derrocar a las rusas provocó la risa involuntaria de Gemma Mengual: “¡Ja…!”. La presencia dignificante de Gemma y Ona, dos de las cuatro mejores nadadoras de la historia de España, legitimó la reunión al tiempo que descargó al presidente de parte de su responsabilidad.

-Sobre la sincro, Ona sabe mucho más que yo. Yo lo único que puedo decir es que se está trabajando maravillosamente. El año que viene la prioridad absoluta, ¡absoluta!, son los Juegos. Se cierra el 2015 y es obvio que en ninguna competición venimos a no ganar. ¡Se viene a ganar! ¡A ganar! Con Ona tiraremos para adelante y lo sacaremos.

Carpena eximió a Montero de un acto que reclamaba su presencia pero señaló a Ona Carbonell, como si la estrella del equipo, doble medallista de solo en Kazán, fuese la mayor autoridad de la delegación. Lo cierto es que cuando Ona tomó la palabra la reunión cobró claridad y sentido. No solo sentido técnico. También cobró relieve institucional:

-Desde el equipo se han planificado estos resultados. Sabíamos que sería un Mundial difícil y las expectativas más o menos eran estas. Este es el camino que hay que seguir hacia Río y creo que se está haciendo un magnífico trabajo. El Mundial nos sirve para tener feedback de entrenadores y jueces de otros países y para que nosotras mismas podamos analizar a nuestras rivales. La línea está marcada. Necesitamos este tiempo de cara a los Juegos para canalizar el trabajo. La experiencia es importante para las más jóvenes. La dinámica es inmejorable. Los resultados van a salir pero como Ucrania, Japón o Estados Unidos, países que han sufrido un cambio generacional, se necesita tiempo. El camino a seguir es el que estamos haciendo. Las coreografías han gustado, la dificultad que hemos puesto es la adecuada, y ahora hay que mejorar la técnica y la ejecución.

Ona asumió funciones  propias de la ausente Ana Montero, que es la directora técnica

De los argumentos de Ona se desprende que los Juegos de Río también serán unos campeonatos de transición, como lo fueron los Juegos de Londres para Japón, que no ganó nada en 2012. Por no mencionar a Estados Unidos, que no sube al podio desde 2004 y es improbable que repita en 2016. La nadadora prosiguió su análisis con la firmeza que no tuvo su presidente:

-La mayoría del equipo no solo es joven. Es inexperto. Necesitamos consolidar una pareja de dúos y un equipo para expresar confianza y poder transmitir una madurez que llegue al juez. Es lo que transmite Ucrania. Pero esta experiencia de Kazán nos va a ayudar. Además, este año se ha hecho un trabajo físico muy bestia y el cuerpo de las nadadoras necesita un tiempo para asimilarlo. Japón lleva cuatro años haciendo un trabajo muy bueno y Ucrania llevan tres años pisando fuerte. No nos han superado de la noche a la mañana.

La figura española hizo su última reflexión mientras Carpena se ofrecía como ayudante de una radio y le acercaba el micrófono a los labios:

-Las nadadoras somos las primeras que hacemos autocríticas. Llevo once años en la selección y este es el primero que compito y consigo solo dos medallas. Es duro. Es muy duro. Ya sabíamos que sería un Mundial difícil. Creo que todo es aprendizaje. Creo que voy a crecer y a salir reforzada como deportista viviendo esta experiencia. Hay que saber ganar y saber perder. El perder te ayuda a poder ganar. Como deportista, y el equipo siente lo mismo, es muy difícil ver compañeras que nunca te habían ganado y que ahora te ganan. Este Mundial nos ha enseñado a todas.

Antes del café Carpena, el primer presidente profesional de la federación, con un salario que desde 2009 ha oscilado entre los 75.000 y los 45.000 euros, anunció que se presentará a la reelección. También aseguró que “autocomplacencia” es una palabra que “no existe en el diccionario” de su junta directiva, aunque admitió que procura “dormir tranquilo”.

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