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Unos Mundiales lentos

A Estados Unidos y a Japón les está costando hacer sus mejores tiempos en Kazán

Lochte tras competir en una de las series de los 200 estilos.
Lochte tras competir en una de las series de los 200 estilos. EFE

Sabía que la competición no iba a ser rápida porque durante todo el año ha habido nadadores haciendo marcas muy buenas. Pero me sorprende que haya equipos como Japón y Estados Unidos a los que les está costando hacer sus mejores tiempos. Se han batido algunos récords mundiales, pero en general la gente llegó aquí con registros mucho mejores. Una prueba que sirve de referencia es el 200 metros mariposa. En 2015 había siete chicos por debajo de 1,55 y en la final de Kazán solo cinco nadaron más rápido que ese tiempo. Las pruebas de 100, 200 y 400 libre tampoco han sido especialmente veloces.

Salvando las excepciones de China, Reino Unido, y quizás Holanda, que están destacando un poco más, en el resto de los equipos ha habido descoordinaciones con la puesta a punto. Nosotros, en la selección de Singapur, hemos tenido que conseguir cuatro picos de forma desde marzo para distintas competiciones, comenzando por los Sea Games, o los East Asian Games, que allí son más importantes que los Juegos.

A los estadounidenses les ha ocurrido algo similar. Ellos están tan acostumbrados a hacer la clasificación cuatro semanas antes porque les resulta mucho mejor. Haberse clasificado hace ya un año ha desorientado a muchos de sus nadadores. Jimmy Feigen, un chico de 47s hace 49s en el 100 y no pasa a las semifinales; y Nathan Adrian casi se queda fuera. Aquí ha habido pruebas sin estadounidenses, y no es porque en los Estados Unidos no se le dé importancia al Mundial. Tendrán que analizarlo, y supongo que la consecuencia de esa evaluación será que en 2016 se nade muy rápido. Suele pasar en los meses previos a los Juegos. Porque además hay mucha gente joven haciendo buenas marcas.

Dos nadadores me han llamado la atención. Katie Ledecky y Adam Peaty. Primero, me gustaría señalar que Ledecky ha nadado el 1.500 y el 200 porque no tiene miedo. Por encima de consideraciones técnicas, biológicas o fisiológicas. Y yo he apostado por ella. Porque tiene un par de narices y en este deporte muchas veces gana el que sabe mantener la sangre fría. Conozco un sinfín de nadadores con más cualidades físicas que ella, pero no las aprovechan. Ella quiere entrenarse fuerte. Ahí está la diferencia.

En cuanto a Peaty, me asombra su estilo de braza, con esa patada tan corta y esa frecuencia. Da las patadas tan rápido que logra mantenerse en la superficie más tiempo que sus rivales, eludiendo la resistencia del agua.

*Sergi López fue medalla de bronce en los 200 metros braza en los Juegos de Seúl