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Bragado, con 45 años, tercer mejor español en los Mundiales de Pekín

En su 12º Mundial, Chuso termina noveno en los 50 km marcha

Jesús Ángel García Bragado, en el momento de cruzar la meta rn
Jesús Ángel García Bragado, en el momento de cruzar la meta EFE

Antes de partir para Pekín, a Jesús Ángel García Bragado, ‘Chuso’, su hija adolescente le decía, “¿papá, por qué no dejas ya la marcha? Anda, déjate de viajes y llévame a Toro a las fiestas de San Agustín…” Y Chuso, atleta y padre a la vez, y sujeto a las exigencias de ambas condiciones, cumple y lleva a su hija a Toro (Zamora), junto al Duero, de donde proviene su familia, y luego viaja a Barcelona y vuela a Pekín, donde le espera una marcha de 50 kilómetros en su 12º Mundial. Y cuando termina, y lo hace noveno y con una sensación de frustración pues pensaba, así le habían dicho los técnicos, que iba octavo, lo que habría sido magnífico para el equipo español y para él, finalista a sus años, duda que su hija se hubiera distraído de las fiestas del pueblo para verlo por la tele a partir de la 1.30 de la madrugada. “Era la noche de San Agustín, no creo que se haya puesto a verme, pero seguro que sus amigos le habrán estado guasapeando mi resultado”, dice Chuso, de 45 años, casi 46, después de batir el récord mundial de participación en Mundiales: lo ha hecho desde 1993, en 12 de los 15 que se han celebrado. “Ahora, a prepararme para Río, donde disputaré, espero, mis sextos Juegos, en los que aspiro a mis tercer diploma olímpico tras Atenas y Pekín”.

Fueron los primeros 50km marcha de la historia de los Mundiales sin participantes rusos. Después de la purga del grupo de Viktor Chegin en Saransk, récord único en número de positivos, la nueva Rusia solo había seleccionado a un marchador de otro clan de entrenamiento, pero la víspera de la competición la federación anunció que no viajaría después de un positivo por EPO. La victoria fue para el eslovaco Matej Toth (3h 40m 32s) por delante del australiano Jared Tallent (3h 42m 17s) plata también en los dos últimos Juegos y bronce en los dos Mundiales anteriores) y del japonés Takayuki Tanii (3h 42m 55s). El noveno puesto del marchador de Canillejas es el tercer mejor resultado de la selección española en Pekín, tras el campeón de los 20 kilómetros marcha Miguel Ángel López y el quinto puesto de Ruth Beitia en salto de altura.

“Yo quería bajar a 3h 45m, pero he visto que esto no era Zúrich [el pasado Europeo, que terminó octavo en 3h 45m 41s] y que los 45 años imitan mucho. Con la edad ya lo ves venir todo. Como Fernando Alonso con McLaren, sabes con qué motor cuentas y qué le puedes exigir”, dice Chuso, quien, sin embargo, mejoró en 1s, 3h 46m 43s, su marca de Moscú 2013. “Entre la caída que sufrí, que me quitó dos meses y que la edad ya no me permite recuperar como antes no he hecho grandes entrenamientos. Me ha faltado un mes más”.

Lo que la edad no le ha robado a Chuso es el sentido interno de la marcha. “Va regular como un reloj suizo, nueve minutos cada vuelta de dos kilómetros”, decía, admirado, Santi Pérez, el responsable nacional de marcha viéndole pasar, sus piernas regulares cono las manecillas de un reloj marcando los tiempos. “Es un ejemplo para todo”.

A su hija exigente, Chuso le dice que se retirará cuando los jóvenes le quiten el puesto, y ella duda de que eso pueda llegar a producirse. “Pero sí”, dice Chuso. “Estoy convencido de que en el próximo ciclo olímpico los jóvenes llegarán fuertes. Seguro que lo vemos ya en los Mundiales de Londres 17. Y también a mí, claro…”