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La pegada de Luis Suárez se afila ante los grandes

El delantero uruguayo, que de niño fallaba muchos goles, cobra más relevancia para el Barça en ausencia de Messi

Luis Suárez festeja su primer gol contra la UD Las Palmas, el pasado sábado.
Luis Suárez festeja su primer gol contra la UD Las Palmas, el pasado sábado. AFP

Uruguay acumula más de tres millones de habitantes y su capital, Montevideo, engloba a cerca de la mitad. Entre el carnaval, el tango y el mate, hay otra tradición que abraza a la gente de la ciudad: el fútbol. Para calmar la sed de balón de la hinchada charrúa hay 25 estadios desparramados por Montevideo. El más reconocido: el Centenario, allí donde la Celeste alzó la primera Copa del Mundo en 1930. Y a menos de 1.000 metros del Centenario, descansa otro templo del fútbol: El Gran Parque Central, la cancha del Nacional. Los que se desplazaron allí el 3 de marzo de 2005 presenciaron el debut en primera de Luis Suárez (28 años). “En las categorías inferiores, Luisito se había cansado de hacer goles, llegó a jugar hasta en tres divisiones distintas con la misma edad, y en todas marcaba”, explica Ricardo Perdomo, técnico del fútbol base del Nacional.

Se generaba las situaciones él solo y luego fallaba los goles. Hacía todo lo difícil y en lo más fácil se equivocaba”

Martín Lasarte, exentrenador del Nacionalde Montevideo

Pero en sus primeros pasos en el Gran Parque Central, a Luis Suárez se le cerró la portería. “Nuestra idea era llevarlo de a poco. Era un chico que llamaba mucho la atención porque jugaba muy por encima de la media. Se generaba las situaciones él solo y luego fallaba los goles. Hacía todo lo difícil y en lo más fácil se equivocaba”, recuerda Martín Lasarte, el entrenador artífice de aquel debut. Y añade: “La hinchada se lo hacía pagar: lo insultaban, lo silbaban; pero él jamás se venía abajo”.

A su fortaleza mental, Suárez le sumaba horas extras. “Se quedaba después de los entrenamientos practicando definición, voleas. Yo lo veía y recorríamos la cancha y charlábamos, le decía que estuviera tranquilo. Era un chico con muchas ganas de aprender”, explica el exentrenador de la Real Sociedad. “Lasarte confió en él cuando no la metía y cuando la gente empezaba a hablar de los goles que fallaba. Al final las cosas le salieron bien y Luis pudo mostrar todo su potencial”, interviene Martín Cauteruccio, compañero del 9 en Nacional. La portería se le abrió un 10 de septiembre y 12 goles después, el de Salto emigró a Holanda en la temporada 2006-2007.

En su estreno como azulgrana, Luis Suárez tuvo una especie de déjà-vu. Debutó en el Bernabéu y pasaron cinco partidos hasta que agujereó la red. Fue ante el Apoel en la Liga de Campeones. “Se sacó la mufa (el gafe) y ya arrancó”, entendía Messi, después del primer tanto del charrúa con la camiseta del Barça. “Lo hablaba mucho con mi mujer. No sabía qué me pasaba, erraba goles que yo solía marcar. Soy consciente de que me trajeron al Barça para hacer goles”, explicaba Suárez. Y el 9 cerró su primera campaña como azulgrana con 25 dianas y 21 asistencias.

Eficaz en las grandes citas

Sus goles nunca fueron tan importantes como con el Barcelona, donde en las grandes citas embiste como nadie. El Real Madrid, el Valencia, el Atlético y el Athletic sufrieron su puntería en la Liga, mientras que el PSG, el Manchester City y la Juve padecieron su pegada en la Champions. “Por lo que hace y por cómo lo hace, Luis es en mi opinión el mejor delantero centro del mundo”, le piropea Piqué, que lo disfruta en la ciudad deportiva del Barcelona.

Luis es el mejor delantero centro del mundo”, afirma Piqué

El equipo de Luis Enrique anda con la mirilla torcida desde el comienzo del curso. Los azulgrana han intentado 126 remates (64 a portería) y han firmado 18 goles (un 14,2% de acierto). Sin embargo, el sábado pasado con el Camp Nou acongojado tras la lesión de Messi, apareció Luis Suárez para devolverle la sonrisa al estadio y la tranquilidad al asturiano. “Sin ninguna duda, por el perfil de los jugadores que tenemos vamos a hacer goles. Está más que garantizado”, entiende el técnico del Barça.

Mientras acumula goles con la camiseta del Barcelona (lleva cuatro en este curso), Suárez sueña con regresar a sus orígenes para terminar ese sueño que tuvo de niño. “Me quiero retirar en el Nacional”. El Gran Parque Central lo espera. Ya sabe que sus goles se pueden demorar, pero, al final, siempre llegan. Sobre todo, en las grandes citas.

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