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El Villanovense deja a cero a un Barça sin delanteros

El equipo de Luis Enrique no creó ocasiones de gol ante un adversario que se defendió con orden e incluso remató en una ocasión al larguero de Masip

Bartra intenta controlar el balón. Foto: M. del pozo (Reuters) / Vídeo: ATLAS

No es fácil ganar un partido cuando no hay ni una sola noticia de los delanteros, incluso en el caso del Barcelona. Munir, Sandro y muy especialmente Adriano, ubicado como falso extremo o interior, dimitieron en un equipo muy vulgar, sin fútbol ni sorpresa, muy bien controlado por el Villanovense. Nadie discutió el mérito extremeño a pesar del mal encuentro del Barça.

Villanovense, 0 - Barcelona, 0

Villanovense: Fuentes; Cubi, Sánchez, Trinidad, Tapia; Curro, Pajuelo; Elías (Anxo, 70), Moraga, Calatrava (Jairo, 76); y Casi (Juanfran, m. 80). No utilizados: Peral; y Nando.

Barcelona: Masip; Douglas, Bartra, Vermaelen, Mathieu; Samper, Gumbau, Kaptoum (Aitor, m. 64); Munir, Sandro, y Adriano. No utilizados: Ter Stegen; Alves, Jordi Alba y Rakitic.

Árbitro: Prieto Iglesias amonestó a Pajuelo, Gumbau y Trinidad.

Romero Cuerda. 11.000 espectadores.

El toque inocuo de los azulgrana, excesivamente retóricos, muy apocados, siempre alejados de la portería, permitió una buena defensa del Villanovense. El partido no tuvo más entretenimiento que las faltas botadas por Douglas y Adriano, amanerados e intrascendentes ambos, más vistosos con las manos que con los pies; las aperturas intencionadas de Samper, y los pases firmes y agresivos de Kaptoum. Muy poca cosa para desorganizar al equipo de Julio Cobos.

Apocados y chatos, los barcelonistas fueron incluso reducidos durante un rato, poco antes del descanso, cuando el Villanovense remató al larguero a la salida de un córner: Javi Sánchez taconeó con mucha intención y el cuero se salió por encima del travesaño del sorprendido Masip.

A pesar de los cambios de posición de los centrocampistas, los tres con ficha del filial, no hubo manera de llegar hasta Munir, Sandro y Adriano, tres delanteros mudos ante el marco contrario, en la Liga y en la Copa del Rey. El partido apenas tuvo ritmo, la pelota botaba mal en el césped recién plantado y el fútbol directo del Villanovense, fuerte físicamente y solvente en las segundas jugadas, generó hasta siete tiros al marco del Barcelona. Todos sencillos para el tercer portero del Barça.

El toque inocuo del Barça, siempre alejado de la portería, permitió una buena defensa del Villanovense

La contienda se hizo larga, tediosa e intrascendente porque ningún atacante barcelonista supo dar continuidad al despliegue bien intencionado de los medios, sobre todo de Kaptoum. No había más agitación que la provocada por el Villanovense, fiero en los saques de esquina y los fueras de banda, satisfecho por no hacer concesiones al Barça.

La posesión no sirve de nada cuando los puntas no desequilibran, ni dan profundidad, fáciles de contener para el contrario, incluso si es un Segunda División B. Aguardó bien cerrado el Villanovense cualquier pérdida de balón del Barça para salir en busca del área de Masip. La decepción aumentó cuando Luis Enrique retiró a Kaptoum, se supone que por una cuestión de repartir minutos y esfuerzo, no por la actuación del volante camerunés, el más significado del Barcelona.

La contienda se hizo larga, tediosa e intrascendente porque ningún punta azulgrana supo dar continuidad al despliegue bien intencionado de los medios

Más de una hora, 65 minutos, tardaron en rematar los azulgrana entre los tres palos del Villanovense, cada vez más fatigado, y también más encerrado, menos atrevido frente a un mejorado Barça. La resistencia local fue, en cualquier caso, más meritoria que el acoso visitante, excesivamente lento y plano, revitalizado con la entrada de Aitor Cantalapiedra. No le alcanzó al Barcelona con los cambios ante la euforia de la hinchada que llenaba el Romero Cuerda: su equipo dejó a cero al campeón. La vuelta seguramente será otra historia porque los grandes no admiten más sorpresas que en la ida: 0-0.

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