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Wembley canta ‘La Marsellesa’ en el Inglaterra-Francia

El estadio de Wembley, lleno, envía un mensaje de unidad contra el terrorismo y homenaje a las víctimas de los atentados de París

Miles de ingleses cantan el himno francés en el estadio de Wembley.

La Marsellesa ha sonado esta noche con acento inglés en el estadio de Wembley. Y se ha convertido, una vez más, en símbolo de unión contra la tiranía del terror. Ha sonado justo cuatro días después de que lo hiciera al otro lado del canal de La Mancha, en los pasillos del estadio de Francia, entonada entonces espontáneamente por los aficionados que abandonaban las gradas intuyendo la tragedia, pero sin saber aún que lo que les había hecho levantarse de sus localidades era el peor ataque terrorista de la historia de Francia.

Seguidores británicos y franceses cantan La Marsellesa en Wembley.

La Marsellesa ha sonado en Wembley y, en las gradas, Jean Claude Moncuit, un inmigrante francés, ha comprendido que él encarna mucho de lo que se quería reivindicar. Pintor de brocha gorda, Jean Claude se casó con una inglesa que estaba en Normandía de intercambio escolar. Con su hijo de un año, dejaron Saint Vaast de la Hague y viajaron a Doncaster, en Yorkshire, a probar suerte. Las dos localidades están escritas con rotulador en la vieja bandera francesa que Jean Claude ha traído al partido amistoso entre su Francia y su Inglaterra.

Londres dice a París que está con ella, como siempre, dispuesta a recordar pero también a seguir adelante con la vida"

Boris Johnson, alcalde de la capital

Jean Claude nunca regresó a Francia, pero la lleva en su corazón, bajo la roída camiseta de la bleue. En Inglaterra nació su segundo hijo, Lee, que años después se enroló en el Ejército británico. Lee luchó por Reino Unido en Irak y en Afganistán. Esta noche, poco antes de que su padre y su hermano cantaran con orgullo La Marsellesa, Lee Moncuit ha salido al césped de Wembley con otros soldados portando una gigantesca bandera francesa. ¿Se siente francés o británico? “En 1998, cuando Francia ganó el Mundial, era sin duda francés”, bromeaba su hermano Melvin. “Pero hoy el fútbol es secundario”, aclaraba. “Lo importante hoy es dejar claro que, si esas acciones odiosas pueden detener nuestra vida, habremos perdido la batalla. Debemos seguir adelante, pase lo que pase”.

Aunque con peor acento, también ha salido esta noche La Marsellesa de la voluntariosa garganta de Ray, castigada por el tabaco y protegida por una bufanda con los colores de la selección inglesa. Un vecino de Blackpool que ha venido a Londres con su hijo y su sobrino pequeño, sin saber que los ojos del mundo iban a estar puestos en el partido amistoso para el que compró las entradas hace semanas. “No es la mejor manera de hacer historia”, contaba Ray, “pero nos brinda la oportunidad de demostrar que somos más fuertes cuando estamos unidos”.

Disparar a matar

A pesar de que los servicios de inteligencia comunicaron a la Federación Inglesa que no tenían datos que hicieran sospechar de un riesgo específico para el partido, se tomaron medidas adicionales para garantizar la seguridad de los asistentes. Se trataba del más icónico y visible evento público que se celebraba después de los ataques terroristas que costaron la vida a 129 personas en París el pasado viernes. Aquella noche, terroristas suicidas detonaron tres bombas en las inmediaciones del Estadio de Francia, donde las selecciones francesas y alemana disputaban un amistoso. Scotland Yard desplegó policía armada en las inmediaciones de Wembley con la orden de disparar a matar si se encontraban ante un terrorista suicida. Se pidió a los asistentes que acudieran con tiempo al estadio en previsión de las colas que provocaron los registros en los accesos.

“Los bárbaros ataques terroristas en París han consternado al mundo pero también nos han unido en nuestra inquebrantable determinación de derrotar a este mal”, declaró el primer ministro británico, David Cameron, antes de asistir al encuentro. “Esta noche en Wembley, los aficionados al fútbol se unirán para mostrar su solidaridad con el pueblo francés. Y lanzarán un mensaje claro: los terroristas nunca ganarán”. La propia federación francesa quiso seguir adelante con el encuentro como muestra de solidaridad con las víctimas.

También el príncipe Guillermo ha asistido para reforzar un “poderoso mensaje de la amistad y alianza de Reino Unido con Francia, contra las personas que buscan dividir las sociedades”. Y Boris Johnson, alcalde de la capital, anunció que iría a un partido con el que “Londres dice a París que está con ella, como siempre, dispuesta a recordar pero también a seguir adelante con la vida”.

Solo 100 personas devolvieron sus entradas

Apenas 100 personas devolvieron sus entradas para el encuentro entre Inglaterra y Francia en Wembley. “Si miles de aficionados hubieran pedido que se les devolviera el dinero habría sido un problema. Ha ocurrido lo contrario”, dijo el gerente de la Federación Británica, Martin Glenn.

Por otra parte, el ministro de Deportes de Francia, Patrick Kanner, descartó la cancelación de la Eurocopa de 2016, pese a la alarma creada por los ataques terroristas en París. “En ningún caso el deporte debe detenerse por el terrorismo”, señaló.

Wembley recibió con una ovación al centrocampista marsellés Lassana Diarra, que perdió a su prima, Asta Diakité, en los ataques de París. La hermana delantero Antonie Griezmann, otro de los 23 convocados por el seleccionador Didier Deschamps, estaba en el Bataclan cuando irrumpieron los terroristas, pero logró escapar con vida.

Inglaterra ha vencido por dos goles a cero la Francia homenajeada. Pero los experimentos tácticos de Hodgson, el seleccionador inglés, de cara a la Eurocopa del año que viene; la lista de lesiones que le obligó a convocar a seis jugadores menores de 22 años; sus esfuerzos por mejorar la posesión del balón. Todo ello ha pasado a un segundo plano en una noche en que el fútbol, desde el país donde nació, ha querido exhibir los valores que lo han convertido en un espectáculo global.

Las palabras “libertad, igualdad, fraternidad” recibían a los asistentes, escritas en la fachada de Wembley con luces de los colores de la bandera francesa, azul, blanco, rojo. Los mismos que iluminaban el icónico arco del estadio. El partido ha arrancado con un minuto de silencio y una ofrenda floral a las víctimas. La letra de La Marsellesa se ha mostrado en las pantallas gigantes para ayudar a los ingleses a anunciar que “el día de la gloria ha llegado”.

Mientras el comportamiento en Londres fue ejemplar, en Estambul un grupo de hinchas turcos pitó anoche durante el minuto de silencio en memoria de las víctimas que se observó antes de arrancar el amistoso Turquía-Grecia, que acabó en empate (0-0).

 

 

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