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Del desván al escaparate

El equipo femenino del Barça pasa del anonimato y la subvención al profesionalismo con Xavi Llorens, el primer entrenador de Leo Messi

Alexia Putellas, en el partido de Champions frente al Twente.
Alexia Putellas, en el partido de Champions frente al Twente.

El Barça construyó una flamante Ciudad Deportiva de nombre Joan Gamper. A la vista quedaban multitud de equipamientos, cinco campos de césped natural, cuatro de hierba artificial, un pabellón polideportivo, distintos servicios y vestuarios, un complejo que atendía las múltiples necesidades de los equipos del FC Barcelona. Nadie reparaba entonces en tres barracones muy disimulados, aparentemente inútiles, salvo para el equipo femenino del Barça: las chicas usaban un par como vestuarios y el tercero servía de despacho para su entrenador Xavi Llorens.

El despacho era una mezcla de oficina y museo, donde rodeado de banderines, camisetas, copas y medallas, legado de su paso por el fútbol, el técnico preparaba la táctica, hasta esta temporada, cuando el fútbol femenino perdió el anonimato en el Barcelona. “Sin resultados no hay crecimiento. Puede parecer una gran injusticia, pero es así; puedes trabajar mejor o peor, pero si no ganas nadie es consciente de lo que estás haciendo”, cuenta Llorens. Su equipo suma cuatro ligas consecutivas y levantó tres Copas de la Reina en las últimas cinco temporadas, y el club decidió premiarlas con la profesionalización. Con España a sus pies, las muchachas de Xavi miran ahora a Europa.

Pioneras en España

“No nos podíamos quedar al margen de lo que está pasando en el mundo: el femenino crece a grandes pasos. Este club fue pionero en muchos aspectos a lo largo de su historia y esto era algo que teníamos que hacer. Después de más de 115 años, por fin el Barça tiene una sección profesional femenina”, concluye Susana Monje, responsable de la economía del club. Monje sabe de lo que habla; cuando Josep Maria Bartomeu ganó las elecciones en julio, se convirtió en la primera vicepresidenta en la historia de la entidad azulgrana. Hoy, el femenino del Barça es también el primer equipo 100% profesional en España.

Récord de asistencia en el Miniestadi

Hace poco más de 45 años, el 25 de diciembre de 1970, se celebró en el Camp Nou el primer partido del Barça femenino. Fue por una iniciativa de la futbolista Imna Cabecerán y se jugó contra el UE Centelles. En el banquillo azulgrana se sentó Antoni Ramallets. Las chicas no pudieron jugar con los colores del Barça (lo hicieron de blanco), porque el equipo no estaba oficialmente reconocido por el club.

El sábado, en el Miniestadi, el femenino tuvo una buena noticia. El partido entre la selección catalana y la vasca lo presenciaron 4.106 espectadores. Cifra récord. El anterior registro lo tenía el Barcelona en el encuentro de vuelta de los octavos de la Champions contra el Twente: 3.219 aficionados.

“En 2010 me tocó hacerme cargo del fútbol formativo del club, que también incluía al femenino. En ese momento, las chicas no eran un asunto prioritario, se les entendía como una sección amateur más”, explica Jordi Mestre, vicepresidente deportivo; “ahora nuestra idea es que el equipo sea una referencia en el mundo del fútbol como también lo son los chicos”. Las jugadoras azulgrana se presentan en la Ciudad Deportiva a las 8:30h y desayunan en la Masia. Después les toca sesión de vídeo y luego saltan a las pistas. La mañana termina en el gimnasio y con el almuerzo, también en la casa de los canteros del club. “Ahora desde que nos levantamos sólo tenemos que pensar en el fútbol. Vamos a la Ciudad Deportiva por la mañana y nos focalizamos en mejorar día a día. Eso es ser profesional”, cuenta Melanie Serrano, que lleva 13 temporadas en el club.

Serrano llegó al Barça con 14 años. “Viví todo: la regresión, la evolución y, ahora, los triunfos”, señala. Cuando Xavi Llorens se hizo cargo del equipo en la temporada 2006-2007, entrenaban por la noche en un campo municipal de L´Hospitalet Nord. “Aquello parecía un campo de patatas”, recuerda Marta Unzué, otra de las veteranas, con 10 temporadas en el Barcelona. Las chicas del Barça compartían el campo de entrenamiento con otros deportistas de diferentes disciplinas. “Ibas corriendo con el balón y a tu lado pasaba un chico con una jabalina”, hace memoria, entre risas, Unzué. “Alguno se llevaba un balonazo”, suma Llorens. “Compartíamos el campo con otros equipos y nos debíamos organizar. Y, por supuesto, en el vestuario también éramos cinco equipos. En estos años, pasamos de lo peor a lo mejor”, vuelve Melanie Serrano, una de las capitanas del equipo.

“Hubo un año en el que trabajaba por la mañana en el INEF con niñas de gimnasia deportiva, después, por la tarde estudiaba un máster, y luego, a la noche, iba a Sant Joan Despí a entrenar”, resume, su viejo periplo, Unzué. “Xavi es el gran artífice de que el fútbol femenino del Barcelona sea lo que es hoy”, subraya Serrano.

Hace 10 temporadas, Xavi Llorens se hizo cargo de un equipo conflictivo: la indisciplina de algunas futbolistas llevó al club a prescindir de cuatro de sus ocho equipos y dar de baja a la mayoría de sus jugadoras franquicia. El primer año con Llorens al frente descendieron a Primera Nacional y hoy dominan la División de Honor. “En el fútbol base femenino tenemos cerca de 40 chicas y hay que juntar algunas categorías (infantil-alevín y cadete-juvenil). Y también contamos con el femenino B. Pero poco a poco”, dice Mestre. Todos bajo la custodia de Xavi. “Mi gran reto es enseñar a las chicas que el juego tiene que ser a imagen de los chicos y, sobre todo, lo que significa defender el escudo”, explica el técnico del Barça, primer entrenador de Leo Messi en el Barcelona.

El femenino azulgrana ya no trabaja en un campo maltrecho de L´Hospitalet, ni se cambia en barracones olvidados de la Ciudad Deportiva. Ahora tiene sus propios vestuarios, juega la Champions en el Miniestadi y quieren desafiar a las potencias del fútbol europeo. Para eso cuentan con un presupuesto de un millón de euros, de los cuales Llorens destina 600.000 euros para los sueldos de sus jugadoras. “Ahora tengo un equipo más completo: segundo entrenador, entrenadora de porteras, preparadora física y a una fisio todo el día”, dice el preparador. “Además”, añade; “han cambiado los sueldos. Hoy cada una percibe unos 6.000 euros más al año de lo que cobraba antes. El presupuesto todavía no subió lo que nos gustaría, pero vamos mejorando”.

Lejos de las potencias

"Los países más avanzados socialmente como los nórdicos, Alemania, Japón o Estados Unidos, le dan importancia al fútbol femenino", puntualiza Monje. Sin embargo, el Barça todavía mira desde abajo a los grandes equipos de Europa. En Francia, el Lyon cuenta con 4,5 millones de presupuesto, mientras que el PSG tiene seis; el Tyresö de Suecia apuesta por sus chicas con cerca de tres millones, y el Wolfsburgo de Alemania tiene alrededor de cuatro millones para gastar. "Todavía estamos lejos de las grandes potencias, pero es por una cuestión de presupuestos, a mediano plaza la situación será diferente", dice Mestre. "Hoy tenemos a las mejores jugadoras de España, para ganar la Champions —su próximo rival es el PSG— necesitamos a las mejores del mundo. Y, ese es nuestro objetivo", cierra el técnico. Las chicas pasan del desván al escaparate, siempre de la mano de Xavi Llorens.