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El presidente de la Real amenaza al árbitro por favorecer al Madrid

Jokin Aperribay bajó en el descanso al vestuario de González González y le advirtió que lo denunciaría "a la policía". "Has venido a robarnos el partido", dijo, según el acta

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Cristiano Ronaldo se niega a celebrar su gol, el 1-0 conseguido en el segundo penalti que pateó contra la Real Sociedad. AP

El Comité Técnico de Árbitros tiene un problema en el Bernabéu. Desde que el Madrid perdió en Villarrreal (1-0), el 13 de diciembre, las sospechas que existían entre un sector de los profesionales del fútbol en el sentido de que esta Liga estaba expuesta a la prevaricación desde los despachos, han cobrado forma de denuncia pública y de conflicto explícito. Primero, con la conferencia de Paco Jémez tras la goleada por 10-2 del Madrid al Rayo, advirtiendo de que los arbitrajes ponían en riesgo la “credibilidad de la Liga”. Ayer, con el hecho insólito protagonizado por Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad, que bajó al vestuario de los árbitros en el descanso del partido en Chamartín para amenazarlos con ponerles una querella después de que le pitaran dos penaltis injustificables desde todo punto reglamentario a excepción, claro, del que confiere al juez el privilegio de la arbitrariedad. Los árbitros tienen derecho a interpretar como mejor les parezca. Incluso tienen derecho a equivocarse. Pero las equivocaciones repetidas a favor del Madrid en los dos últimos encuentros disputados por el equipo que preside Florentino Pérez han generado un clima enrarecido.

El árbitro del Madrid-Real Sociedad, el leonés José Luis González González, lo apuntó en el acta: “En el descanso del partido, cuando nos dirigíamos a nuestro vestuario, nos esperaba en la puerta del mismo don Jokin Aperribay Bedialauneta, presidente de la Real Sociedad, dirigiéndose a nosotros en los siguientes términos: ‘Esto es una vergüenza, habéis venido a robarnos el partido. Os voy a poner una querella a la policía”.

González González, premio Silbato de Plata en 2008 por su labor en Segunda, acababa de señalar dos penaltis inexistentes a favor del Madrid, exhibiendo un rigor que no había demostrado en el área contraria, en donde Pepe había cometido faltas que, objetivamente, habrían podido juzgarse con la pena máxima. Las decisiones de González González condicionaron el partido, que acabó ganando el Madrid ante la mirada azorada de los propios aficionados madridistas, que se manifestaron más para pitar a su propio equipo que para celebrar los goles que desembocaron en el resultado final (3-1).

El Comité de Árbitros ya ha denunciado a Paco Jémez por señalar una presunta prevaricación a favor del Madrid

Los errores de González González, juzgados como tales por colegas como Daudén Ibáñez en la Cadena Ser o Rafael Guerrero en el diario Marca, habrían pasado más desapercibido de no venir precedidos de una jornada marcada por circunstancias similares. Porque hace dos semanas Ignacio Iglesias Villanueva, árbitro del Madrid-Rayo, pitó un penalti excesivo y decretó la expulsión de Baena y Tito, del Rayo, generando una polémica de consecuencias imprevistas. El Rayo, que iba ganando por 1-2, acabó perdiendo por 10-2, y el entrenador rayista, Paco Jémez, declaró después de la velada que “hacía tiempo que no veía algo tan esperpéntico y vergonzoso”. Jémez añadió que por causa del estamento arbitral el campeonato había quedado dañado: “Creemos que nuestra Liga es la mejor del mundo pero hoy hemos perdido mucha credibilidad”.

Si hace una semana el Comité Técnico de Árbitros se apresuró a elevar una denuncia contra Paco Jémez ante el Comité de Competición, que es el organismo que se ocupa de administrar justicia en primera instancia en el marco de la federación, lo lógico sería que la actuación de Aperribay desencadene una reacción parecida. Que el presidente de un club baje en el descanso de un partido en el Bernabéu al vestuario del árbitro es un hecho que no tiene precedentes conocidos, al menos en este siglo.

“Veo la próxima Liga peligrosamente preparada para el Real Madrid”, dijo Diego Simeone, el entrenador del Atlético, el pasado nueve de junio. Fueron unas declaraciones sorprendentes por inusuales en una industria cuyos responsables no vierten acusaciones sin tener pruebas, por más que circulen rumores. Javier Tebas, el presidente de la LFP, reaccionó de inmediato: “Un entrenador del nivel de Simeone no puede decir que la Liga está preparada”.

La susceptibilidad se alimenta desde el verano. Arbitrajes como los de Iglesias Villanueva y González González no contribuyen a aplacar suspicaces.

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