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El escándalo de la Conmebol cerca a Gorka Villar

Eugenio Figueredo, expresidente de la Confederación sudamericana, confiesa 20 años de corrupción y salpica al hijo del presidente de la Federación Española de Fútbol

Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol, llegó extraditado este mes de diciembre desde Suiza a su país, Uruguay, para confesar más de 20 años de corrupción en la Confederación Sudamericana de Fútbol. Su testimonio ha ofrecido al fiscal Juan Gómez una asombrosa lista de detalles sobre coimas, blanqueo de dinero y extorsiones, que de paso salpican a decenas de dirigentes del futbol mundial, incluyendo a Gorka Villar, hijo del presidente de la Federación Española de Fútbol.

Procesado por “un delito continuado de estafa en reiteración real con un delito continuado de lavado de activos”, Figueredo ha pasado la Navidad en la Cárcel Central de Montevideo y posiblemente siga allí durante buena parte de 2016. Sus abogados insisten en pedir prisión domiciliaria para su defendido, de 83 años, quien aseguran, sufre del corazón.

Nada más pisar territorio uruguayo, Figueredo declaró durante cinco horas y explicó cómo funcionaba “la plata dulce” de la Conmebol, empezando por sus numerosas y opacas remuneraciones al frente del organismo del que fue vicepresidente durante 20 años (1993-2013), presidente de 2013 a 2014, además de vicepresidente de la FIFA en 2014.

Según el sumario del fiscal, "Figueredo afirmó que en el último período percibió 40.000 dólares mensuales en su calidad de presidente de la Conmebol, y admitió que tal retribución, que no constaba en los balances de esa institución, fue instaurada desde hacía décadas por los diferentes ejecutivos y que fue paulatinamente incrementándose (…)”.

El exdirigente añadió que recibía unos 40.000 dólares mensuales de empresas vinculadas a torneos  sub-20 y sub-17, así como importantes sumas procedentes de la empresa de televisión Full Play Group con motivo de la firma de contratos de derechos de retransmisión.

Buena parte de estos ingresos obtenidos ilegalmente transitaron por Uruguay mediante la compra de inmuebles. El fiscal ordenó el embargo de nueve propiedades y cinco millones de dólares de Figueredo, detallando también que "esos dineros ingresaban por dos vías, una mediante giros efectuados por la empresa Full Play, por el Banco Santander, y que no estaban dirigidos a nombre de Figueredo sino que el destinatario era la empresa constructora y eran retirados por esta y la otra vía eran aportes en efectivo que efectuó para la construcción de un hotel y la compra de un terreno contiguo", explica el auto de procesamiento.

Exhorto para interrogar a Villar

Durante su confesión, Figueredo señaló al director general de la Conmebol, Gorka Villar, como el encargado de “extorsionar” a los directivos de siete equipos de fútbol uruguayo que en diciembre del 2013 se unieron a la Mutual de Futbolistas en una denuncia penal contra la Conmebol, a la que acusaron de constituir una “organización criminal” para estafar a los clubes y despojarlos de parte de sus derechos de retransmisión televisiva.

Los directivos de esos equipos fueron sancionados por la Confederación a título personal, con medidas que les prohibían relacionarse con otros dirigentes o entrar en las instalaciones de sus propios equipos. Todos declararon ante el fiscal que Villar los obligó a retirar la denuncia después de una tensa Comisión Disciplinaria que tuvo lugar a principios del 2014 en Asunción, donde está la sede de la Conmebol. En aquella ocasión la amenaza fue impedir que sus equipos pudieran jugar.

Para aclarar este episodio, el fiscal Gómez ha enviado un exhorto a la justicia para interrogar a Villar.

"Con verdaderos comportamientos extorsivos, señalando como autor de tal proceder a G. V. (Gorka Villar) amparado por su relación con su padre, miembro de FIFA, quien lograba el respaldo de ésta a las medidas extorsivas que el indagado (Figueredo) pone de manifiesto en su relato de los hechos. Naturalmente tales comportamientos ameritan sean investigados", figura en el sumario del fiscal.

El pasado martes 29 de diciembre la prensa paraguaya revelaba que Villar y tres funcionarios de la Confederación entraron por la noche en la sede de la Conmebol, donde habrían destruido archivos, según testigos.

Un asesor jurídico de la Confederación desmintió esa supuesta operación clandestina pero reconoció otra de las informaciones que circularon en los últimos días: el pago de 525.000 dólares a Villar en concepto de salario anual por sus servicios al organismo.

Los problemas mentales de Figueredo

Nadie se compadece por Figueredo en Uruguay, donde el exdirigente de la Asociación de Fútbol Uruguayo de 1997 a 2006 está lejos de ser un hombre popular. A las acusaciones de corrupción del interminable escándalo FIFA se añade el descubrimiento de que el uruguayo obtuvo en 2006 la ciudadanía estadounidense de forma fraudulenta. Mientras dirigía el fútbol latinoamericano, el uruguayo declaró ser vendedor de piedras decorativas y alegó una discapacidad mental con documentos falsos para librarse del examen de lengua inglesa requerido para obtener el pasaporte.

Figueredo, conocido en Montevideo como “el dueño de un concesionario de coches que se hizo rico”, ha sido acusado numerosas veces de corrupción mucho antes de que estallara el escándalo FIFA. Más recientemente, los uruguayos le reprocharon que dejara pasar la sanción al futbolista Luis Suárez durante el Mundial de Brasil de 2014. La suspensión de Suárez en La Celeste por el ya célebre mordisco al italiano Chiellini terminará el próximo mes de marzo, para ese entonces Eugenio Figueredo seguirá probablemente en la cárcel.

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