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James Rodríguez, perseguido por la policía por exceso de velocidad

El colombiano del Real Madrid llegó a Valdebebas con los agentes detrás de su vehículo que creían que era robado

Le dieron el alto dos veces sin que se detuviera

El año para el Real Madrid empezó con otro lío. James fue perseguido ayer por la Policía mientras se dirigía al entrenamiento de la tarde en Valdebebas. Un coche del grupo de Atención al Ciudadano (GAC), que pertenece a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, vio un vehículo recorrer a “gran velocidad” la M-40. Intentaron darle el alto sin que el coche se parara; de hecho, no consiguieron alcanzarlo de lo rápido que iba. La Policía sospechó que era un vehículo robado y que se iba a utilizar para dar un golpe o para ser puesto a la venta. De ahí que intentaran seguirlo. Cuando los agentes vieron que el coche se desviaba hacia Valdebebas intuyeron que al volante estaba un jugador del Real Madrid; volvieron a dar el alto, pero el coche, por segunda vez, no se detuvo, según informa F. Javier Barroso. El que conducía era James.

La seguridad privada del club blanco, a eso de las 17.30, dejó acceder a los agentes a la Ciudad Deportiva y, una vez allí, el jugador colombiano pidió disculpas. Dijo que se asustó al ver al coche policial “de incógnito” y temió que fuera un secuestro. Según el Madrid, James no iba a 200 por hora y no había radar que certificara a qué velocidad iba. No es el primer jugador de la plantilla que no respeta los límites de velocidad. A Benzema le quitaron el carné en febrero de 2013 después de ser cazado a 216 kilómetros por hora. El pasado mes de mayo le detuvieron por conducir sin carné. “Le quitaron el carné, como a otros muchos”, le justificó Florentino Pérez hace un par de semanas en una entrevista en El Larguero.

Rafa Benítez no tiene paz. Si su situación en el Madrid es ya delicada de por sí (eliminación de la Copa del Rey, debacle contra el Barcelona, pitos, mal juego, futbolistas que parecen jugar a su bola), se le suman ahora más problemas extradeportivos. Primero fue la detención de Benzema por su presunta implicación en el caso del chantaje sexual a Valbuena (la Federación Francesa le ha suspendido de la selección mientras se resuelva el caso) y ahora el exceso de velocidad de James.

La relación entre el colombiano y el técnico del Madrid nunca ha sido fluida. James se incorporó a la pretemporada del Real Madrid en China, después de las vacaciones alargadas por jugar la Copa América. En el primer partido en Gijón fue suplente (entró en la segunda parte) porque el técnico madrileño consideró que no estaba a punto. James regresó de sus compromisos internacionales con Colombia con una rotura en el muslo que le mantuvo de baja casi dos meses (recayó antes del derbi en el Calderón). En la entrega de premios de la revista GQ dijo que llevaba dos semanas apto para jugar. Y, sin embargo, no entraba en las convocatorias de Benítez. Al técnico no le hicieron ninguna gracia esas declaraciones.

James, al que le dieron el alto dos veces, dijo que se asustó al ver al coche policial “de incógnito” y temió que fuera un secuestro

El mediapunta regresó al once en el Sánchez Pizjuán (jugó media hora y marcó un gol) y el técnico dijo que le faltaba trabajo para ponerse a punto. Repitió el mismo discurso durante las siguientes semanas. Como si James fuera a un ritmo diferente al suyo. Desde entonces, sólo ha jugado dos partidos enteros (Getafe y Villarreal) en los demás o ha sido sustituido en la segunda parte o ha estado en el banquillo (Shakthar). El jugador más desequilibrante de la plantilla todavía no ha convencido a Benítez. Los gestos con los que se marcha del campo cada vez que le sustituyen hablan por si solos; no hay feeling entre los dos.

El domingo al Madrid le espera la complicada visita a Mestalla. El equipo no transmite sensación de equipo, el técnico vive en el alambre y se escuda en campañas ajenas (según él para desestabilizarle). Sólo faltaba el lío de James para enredar aun más una situación que, desde el clásico, se ha hecho aún más delicada.