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Campaña sobre campaña

“Periodismo objetivo: no hay tal cosa. El término en sí es una pomposa contradicción”. Hunter Thompson, escritor y periodista estadounidense.

Hay una campaña mediática contra Florentino Pérez y el Real Madrid, dijo Florentino Pérez a finales de noviembre. Hay una campaña contra Rafa Benítez, Florentino Pérez y el Real Madrid, dijo Rafa Benítez a finales del año pasado. No sonrieron cuando hicieron estas declaraciones. Parece que hablaban en serio, incluso que se creían lo que decían.

O sea, estos dos señores, ambos con una larga trayectoria de trato con los medios, mantienen que los diarios, las radios y las televisiones de España han suspendido la feroz competencia que en todas las demás circunstancias les define para hacer causa común alrededor de un singular objetivo: la “desestabilización” (palabra de Pérez) del Real Madrid.

Vamos a imaginarnos cómo se llevaría a cabo semejante complot. Los directores de As, Marca, El País, El Mundo, la SER, la Cope, Telecinco, Antena Tres, Canal Plus y demás se reúnen en secreto y se ponen de acuerdo en que hay que unirse en contra del Madrid. Transmiten la decisión a los jefes de sus secciones de deporte que a su vez nos comunican a los que escribimos que estamos en guerra, dándonos la orden de que utilicemos todos los medios a nuestro alcance para aniquilar al enemigo.

La noción es transparentemente ridícula. La verdad es que la campaña contra Rafa Benítez la inició el propio Pérez cuando lo nombró entrenador del Real Madrid en sustitución de Carlo Ancelotti en mayo. Ancelotti era tan querido y admirado por los jugadores que sea quien fuera el que lo reemplazara iba a trabajar con el viento en contra. En cuanto a la campaña contra Pérez y el Real Madrid, mejor buscar su origen en el Fútbol Club Barcelona. El sueño que llevó a Pérez a la presidencia del Madrid, crear un equipo que lo ganara todo y que ilusionara al mundo entero, se lo arrebató el antiguo enemigo, y de esa pesadilla, de ese trauma, provienen las malas decisiones que han desestabilizado al club. No lo compliquemos más.

Pero empieza un nuevo año y no nos quedemos en la amargura. ¿Por qué no montar campañas reales que fomenten la solidaridad entre los medios, pero en plan positivo, sin inquina contra nadie, para movilizar la opinión pública a favor de objetivos incuestionablemente nobles? Aquí van cuatro sugerencias.

Después de que España gane la Eurocopa en el verano, que se proponga al seleccionador, Vicente del Bosque, como presidente de la FIFA. Suponiendo que los partidos políticos españoles carecerán de la sensatez de nombrarle antes presidente de un gobierno de coalición nacional, el intachable Marqués Del Bosque sería la persona indicada para recuperar el buen nombre del máximo organismo del fútbol internacional.

Tras el éxito del documental que lleva su nombre, Cristiano Ronaldo merece una ayuda en lo que debería ser su próximo reto, abandonar el fútbol por una carrera en Hollywood, posiblemente como sustituto del envejecido Tom Cruise al frente de la franquicia Misión Imposible, concepto con el que está familiarizado después de tantos años intentando estar a la altura de Lionel Messi.

El inevitable fracaso de Inglaterra en la Eurocopa provocará un clamor para que la selección del país que inventó el fútbol recupere la gloria perdida. Nada mejor que pujar por José Mourinho para el cargo de seleccionador inglés. Dados los pocos partidos que juegan las selecciones, no sería un factor el desgaste mental y físico que sufren sus jugadores después de dos temporadas bailando a su histérico compás. Dos décadas deberían ser suficientes para que Inglaterra triunfe y el portugués reciba un honorífico Sir por sus servicios al fútbol.

Y, finalmente, algo que agradaría al Real Madrid, y también al Barcelona: una campaña a favor de la creación de una superliga europea. Es lo único que podría impedir que la Premier League inglesa se convierta a medio plazo en lo que la NBA es para el baloncesto, relegando la liga española de fútbol y las demás ligas europeas a un eterno segundo plano. Las cantidades de dinero que hay en Inglaterra están y seguirán estando en otra dimensión. Los mejores entrenadores (Guardiola será el siguiente, quizá también Simeone) se van para allá y los futuros Messis y Cristianos se irán también. Hay que soñar, al menos, con que se pueda hacer algo para combatir una amenaza más temible incluso que la que se quieren imaginar hoy los que mandan en el Real Madrid.