El Athletic da un paso atrás

Las Palmas consigue un valioso empate en San Mamés ante un rival que no supo gestionar sus ventajas

Dio un paso atrás el Athletic, en el partido, en el juego, en el ímpetu y en la clasificación. Dio un paso atrás en todo ante un rival que le propuso fútbol, tranquilidad, pausa y paciencia, es decir, aquello con lo que el equipo de Valverde siempre sueña y que no supo aprovechar por falta de talento y sabiduría. Hay partidos en los que los equipos aguantan peor los goles propios que los ajenos. Marcó el Athletic de penalti cuando no lo esperaba, cuando nadie lo esperaba, en una jugada fortuita por mano de David García, y se resguardó de la lluvia como quien huye del éxito. Marcó Aduriz, bajo la lluvia, para aplacar su sequía de los últimos partidos, pero se secó el Athletic como si el jardín estuviera suficientemente regado por ese gol ocasional. No pensó que había marcado por casualidad y que el rival estaba muy vivo, sin un asomo de nerviosismo, resistiendo el castigo con un estoicismo proporcional al tiempo que restaba por jugar, muchísimo, una eternidad ara la rapidez con la que el fútbol se desenvuelve.

Athletic, 2 - Las Palmas, 2

Athletic: Iraizoz; De Marcos, Etxeita, Gurpegui, Balenziaga; San José, Mikel Rico (Iturraspe, m.53); Williams (Muniain, m.82), Raúl García (Eraso, m.67), Susaeta; y Aduriz.

Las Palmas: J. Varas; David Simón, David Gacía, Aythami, D. Castellano; Vicente, Culio (Momo, m.80); El Zhar (Nauzet, m.90), Tana (Wakaso, m.92), J. Viera; y Araujo.

Goles: 1-0. M.17: Aduriz. 1-1. M.62. Vicente. 2-1. M.66. Williams. 2-2. M.81. Tana.

Arbitro: Del Cerro Grande. Amonestó a Iturraspe, De Marcos, David García, Vicente Gómez, Aythami y El Zhar.

San Mamés, 41.474 espectadores.

Desgobernado sin Beñat, con dos gladiadores en el centro del campo (San José y Mikel Rico), el Athletic condescendió y el Las Palmas fue ganando terreno poquito a poco, como un visitante educado, bien gobernado por Gómez y Culio. Cierto que el equipo canario juega bien hasta el borde del área donde sufre un apagón que oculta sus buenas ideas. No inquietaba, pero su presencia en la ventana del área resultaba tan inquietante como la ventana indiscreta de Hitchcock. Por allí mutaba y miraba sin que el Athletic se sintiera en ningún momento observado, cuando se le empezaba a ver la desnudez defensiva.

En una de estas, ya en la segunda mitad, Las Palmas rompió el cristal y puso el balón en el balcón del área pequeña. El Athletic lo repelió mal y Gómez lo empotró en la red. Era el justo premio a la paciencia más que al fútbol, a la serenidad. Pero quedaba media hora por delante y el Athletic, bajo la lluvia, suele crecerse en circunstancias adversas. Lo hizo. Y marcó por obra y gracia de Williams, pura tenacidad y pura definición a la hora de buscar el gol. Un gol que otra vez pesó en el Athletic que quizás dio por acabado el partido (aunque Williams tuvo otra ocasión mal resuelta). Y otra vez se encontró con el visitante educado que le roba el champán. En el minuto 81, otra falta, otro mal rechazo del Athletic y Tana que a botepronto, con mal estilo pero buena ejecución sorprende a Iraizoz. Un empate que ya era demasiado pesado para ambos equipos. Ya no paso nada más. Solo llovía.