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Rafa Benítez, destituido como entrenador del Real Madrid

Florentino Pérez despide al entrenador madrileño y nombra en su lugar a Zidane, hasta ahora técnico del Castilla. El galo, de 43 años, fue asistente de Ancelotti en la 2013-2014

Zinedine Zidane sustituirá a Rafa Benítez como entrenador del Real Madrid. El técnico madrileño fue despedido por el presidente del club, Florentino Pérez, que hace tan solo dos semanas repitió que se trataba de “la solución” a los problemas futbolísticos del equipo. No han faltado los titubeos a la hora de adoptar una medida que los dirigentes del club no se atrevieron a tomar antes a pesar de ponderarla seriamente desde el 13 de diciembre, día de la derrota (1-0) en El Madrigal. Elegido para reemplazar a Carlo Ancelotti y nombrado el 4 de junio pasado, Benítez es el primer entrenador que destituye Florentino Pérez a mitad de campaña desde que finiquitó a Wanderlei Luxemburgo en el invierno de la temporada 2005-06, meses antes de dimitir él mismo y desencadenar una crisis institucional cuyas consecuencias todavía son visibles.

Cinco pitadas consecutivas del Bernabéu descuadraron a Benítez y al palco que lo vigilaba. La suplencia de James, que no disputó ni un solo minuto el domingo en el empate en Valencia (2-2), precipitó una medida de sobra madura. Lo que queda es un vestuario que desconfía y un equipo con más números que juego. Eliminado de la Copa pero clasificado para los octavos de la Champions, que disputará contra la Roma en febrero, y tercero en la Liga, a cuatro puntos del Atlético y dos del Barça, que ha disputado un partido menos.

Si Florentino no ejecutó la decisión antes fue porque no encontró un relevo que le inspirase confianza 

Florentino Pérez presentó a Zidane a útlima hora de la tarde en un acto improvisado en el Bernabéu. El estadio estaba inusualmente ocupado en celebrar actividades infantiles en vísperas de Reyes. Los organizadores acondicionaron una sala con un estrado por el que desfiló la directiva y Zidane acompañado por su mujer y sus cuatro hijos. El clima del evento resultó sombrío. No se admitieron preguntas. El mandatario fue escueto en el anuncio de la noticia. Estrechó la mano del francés sin apenas expresar felicidad. La alocución del nuevo entrenador coincidió con la timidez que le precede. Pocas palabras pronunciadas casi en un susurro: "Estoy más emocionado que cuando firmé como jugador", dijo. "Pondré todo el corazón para que las cosas salgan bien y ganemos algún título esta temporada".

El presidente confesó a los directivos su decepción con Benítez desde la noche del empate (1-1) en el Calderón, el 4 de octubre. Entonces sus asesores consideraron que Benítez no supo hacer un planteamiento acorde a la superioridad técnica del Madrid sobre el Atlético. Los dirigentes, según fuentes de la junta, entendieron que el entrenador reaccionó a la ventaja del gol inicial con una serie de indicaciones tendentes a la especulación cuando debió intentar dominar al rival sin ahorrar esfuerzos. La suplencia de Bale también fue interpretada como una señal de debilidad. Benítez, por su parte, comunicó al club desde el verano que la plantilla tenía carencias y que articular un modelo que ofreciera encaje a Bale, Benzema y Cristiano nunca daría resultados suficientemente fiables.

Los partidos contra el PSG, el Barcelona, el Celta, el Sevilla y el Villarreal reafirmaron en el círculo presidencial la idea de que Benítez sería incapaz de conducir al equipo hacia el éxito. Un colaborador de la directiva asegura que Florentino Pérez no ejecutó la destitución con anterioridad porque no encontró hombres que le inspirasen la suficiente confianza para el relevo. La selección giró en torno a tres nombres: Víctor Fernández, el director de la cantera de Valdebebas, José Mourinho, el destituido entrenador del Chelsea, y Zinedine Zidane, el entrenador del Castilla.

Víctor fue descartado en noviembre. A Mourinho el Madrid lo contactó la misma semana que lo despidieron del Chelsea, antes de Navidad, y, según un intermediario que participó en las conversaciones, respondió que no le interesaba hacerse cargo del equipo a mitad de temporada y que, en cualquier caso, prefería esperar a la llamada del Manchester United en verano. Según un directivo consultado al respecto, Florentino Pérez se deja asesorar por numerosas personas que estiman a Mourinho, pero él siempre se ha mostrado escéptico sobre la eficacia deportiva de su regreso en estas circunstancias. El presidente recuerda que el entrenador portugués no goza del respaldo de un grupo importantísimo de jugadores: Pepe, Cristiano, Ramos, Carvajal, Marcelo y Benzema no quieren trabajar con él.

Zidane, asistente de Ancelotti, ha trabajado con la mayoría de los componentes de la plantilla 

Zidane, de 43 años, fue el elegido después de un largo periodo de reflexión en el seno de la dirigencia. Un directivo señala que a su favor opera su condición de mito del madridismo y su capacidad de adherir a la masa social al proyecto, conjurando por fin la crispación y la división desatada en el Bernabéu desde la derrota por 0-4 en el último clásico. Zidane se convertiría en una pantalla contra la ira de los hinchas y devolvería la paz institucional. En contra del francés, advierte esta misma fuente, juega su inexperiencia en Primera y algunas decisiones controvertidas a lo largo del año y medio que ha dirigido al Castilla. Sus dificultades para integrar a Martin Odegaard, el fichaje estrella de Florentino Pérez para la cantera, provocó desencuentros entre la junta y el técnico. Algunos de los veteranos consultados por el club en la primera plantilla señalaron que la nula trayectoria de Zidane en cargos de responsabilidad similar no permitiía saber con certeza si se trataba del entrenador adecuado.

Zidane nunca dirigió un equipo de Primera. Pero trabajó con la mayoría de los componentes de la actual plantilla del Madrid. Primero, durante su experiencia como ayudante de campo de Mourinho en 2012, luego, como asistente de Carlo Ancelotti en la temporada 2013-14. Fue precisamente antes de la final de Copa de 2014 cuando la directiva se planteó que relevara a Ancelotti si la temporada acababa mal. Zidane dio su visto bueno. La conquista de la Copa y de la Décima suspendió aquella promesa y el técnico asumió la dirección del Castilla. Hoy, por fin, cumple con un deseo que no ha dejado de confirmar a todos sus amigos.

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