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¿Qué tareas le esperan a Zidane en el Real Madrid?

El francés, alumno de Carlo Ancelotti, tendrá que recuperar a una plantilla presa de la inercia y seducir al madridismo con un fútbol atractivo

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“No nos vamos sin Zizou”, le dijo un día Paolo Montero, central de la Juve, a Carlo Ancelotti cuando este era entrenador del club bianconero. Estaban todos sentados en el autocar listos para ir al estadio. Pero faltaba Zidane, que llevaba retraso. “Sin Zidane el autocar del equipo no partía, ni siquiera si tenía un retraso de una hora. Así que era impensable que yo idease un sistema de juego sin ponerle a él en el centro del proyecto”, escribía Ancelotti en su libro Mi Árbol de Navidad.

En verano de 2013 Zidane iba a entrenar a uno de los equipos Juvenil de la cantera. Cuando se enteró de que el Madrid había fichado a Ancelotti, pidió poder trabajar con él. Florentino Pérez le concedió el deseo. Zidane fue alumno de Ancelotti durante un año, como lo fue Ancelotti de Sacchi en su día. En el profético epílogo de su libro, escribió el técnico italiano: “Para ganar la Décima será necesaria una fuerte cohesión entre cuerpo técnico, jugadores y club y una gran ayuda será mi viejo compañero de viaje Zizou".

Ancelotti siempre calificó a Zidane como el mejor jugador y el más inteligente que había entrenado. En su primera rueda de prensa en Valdebebas como técnico del Madrid, celebró tenerle al lado. “Es bueno tener a Zizou porque tiene buena relación con los jugadores y le escuchan mucho”, explicaba Ancelotti. Su capacidad de hacerse escuchar será fundamental ahora en el vestuario. Es sólo una de las tareas, además de ganar títulos, que le esperan al entrenador francés de 43 años que ayer dijo que iba a entregar su corazón al Madrid.

Recuperar a una plantilla presa de la inercia

No había buena relación entre Benítez y los jugadores. El técnico madrileño no supo ganarse a los pesos pesados del vestuario después de la marcha de Ancelotti. No ayudó su conocida falta de empatía. No tuvo feeling con Sergio Ramos, ni con Cristiano, ni con Benzema; ni mucho menos con James e Isco. Tampoco con Kroos y Modric. Desde el clásico, la sensación es que el equipo estaba roto y cada cual iba a su bola. Los apagones eran continuos y el Madrid era incapaz de hacer un partido completo. Una media hora por aquí, 40 minutos por allá. Zidane tendrá ahora que reactivar al grupo que nunca congenió con Benítez.

Entrenamientos entretenidos

Cristiano Ronaldo se quejaba en privado de aburrirse en las sesiones de trabajo de Benítez que hacía repetir sin parar ciertos movimientos a sus jugadores. Sin balón, interrumpía las jugadas una y otra vez para fijar las posiciones. Zidane, que fue futbolista y de los que amaban la pelota además, seguramente tenga otro método de trabajar y dirigir las sesiones de entrenamiento

Construir un equipo competitivo

En lo que va de temporada, el Madrid sólo le ha ganado a dos grandes: al Athletic en San Mamés y al PSG en casa (sufriendo mucho y con un gol de carambola de Nacho). Es otra de las tareas que tiene pendiente Zidane. El equipo, que marcha el tercero con 37 puntos de 54 posibles, se ha dejado ya 17 por el camino. 13 de ellos contra equipos grandes como Barcelona, Atlético, Sevilla, Villarreal y Valencia.

Hacer un fútbol atractivo

“Estoy encantado con este Madrid”, decía Benítez que calificaba de gran partido incluso los que perdía o empataba. En el Madrigal vio a un buen Madrid en la segunda parte, en el Sánchez Pizjuán a un gran Madrid en los primeros 40 minutos, en Mestalla el domingo, después de desaprovechar la enésima oportunidad de recortarle puntos al Barcelona, dijo que su equipo merecía más elogios que otra cosa. El Madrid no jugaba a nada, era un equipo aburrido. Y el público del Bernabéu se lo hizo saber a Benítez en varias ocasiones. Zidane tendrá ahora que volver a seducir al madridismo con una propuesta de fútbol más atractiva.

Ilusionar al madridismo

“Para ti nada es imposible”, le dijo Florentino Pérez ayer a Zidane cuando le invitó a subir al atril para presentarle como nuevo entrenador del primer equipo. El francés no tiene experiencia como técnico (año y medio en el Castilla), pero su pasado como futbolista y madridista, su forma de tratar al balón, su gol en la Novena, quizás sean suficientes para (al menos) despertar las ilusiones de los madridistas

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