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Zidane: “No hablo mucho, pero tengo ilusión”

El nuevo técnico del Real Madrid dice que un entrenador nunca está preparado, pero que él ofrece ilusión y ganas de trabajar

"Quiero que los jugadores se lo pasen bien", dice

"No nos vamos sin Zizou", le dijo un día Paolo Montero a Carlo Ancelotti cuando este era entrenador de la Juve. El autocar estaba listo para salir hacia el estadio, pero faltaba Zinedine Zidane. Se retrasó el francés y nadie quiso ponerse en marcha sin su líder. Un líder silencioso, casi espiritual, que huía de los focos porque él era de esos que se iluminaba con el balón. No necesitaba más. Otro tipo de liderazgo tendrá que ejercer ahora Zidane en el vestuario del Real Madrid del que se hará cargo —si todo va bien— las dos próximas temporadas y media.

Ayer dirigió su primer entrenamiento en Valdebebas y apareció sobre las 14.30 en el Santiago Bernabéu para la rueda de prensa de presentación junto a Emilio Butragueño. "Nos deleitaste con tu fútbol y dirigiste al equipo de manera maravillosa en el terreno de juego, hoy asumes la responsabilidad de hacerlo desde el banquillo", le dijo el director de relaciones institucionales, que a ratos le miraba con cara de pasmado.

Todo lo que rodea a Zidane parece tener un aura mágica, por su pasado de jugador y por su hermetismo. "Todo saldrá bien", decía ayer, a sus 43 años, en la sala de prensa. Lo dijo con la inocencia y la ilusión de un niño. "Es un reto difícil, tengo un poco de emoción, igual que la tenía ayer... Se pasará. Estoy convencido del trabajo que haré en el día a día, no soy uno que habla mucho, pero no pasa nada. Tengo ilusión y sólo quiero transmitir una cosa: ganar".

Zidane no tiene experiencia como entrenador. Su bagaje profesional consiste en haber asesorado al presidente cuando este le pidió que volviera al Madrid, haber ejercido un año (con Mourinho) de enlace entre la plantilla y el club, haber sido el segundo de Ancelotti (el año de la Décima) y haber dirigido al Castilla (el filial del Real Madrid) en el último año y medio. ¿Vértigo? ¿Miedo? "Las sensaciones son buenas, lo que tengo en cuenta es que un entrenador nunca está preparado y menos un entrenador que nunca ha entrenado. Pero estoy motivado y tengo ilusión para este reto y eso hará que todo salga bien".

La relación con el vestuario

Las caras de los jugadores en el primer entrenamiento a sus órdenes hablaban por sí solas: rostros alegres y liberados. "He visto a un equipo concentrado, animado, metido en el trabajo y contento", analizó el francés. "El trato será diferente, sí, respecto al que tenía con los futbolistas del Castilla, porque estos son jugadores experimentados, pero el mensaje va a ser el mismo: trabajo, intensidad e ilusión; nada más", explicó Zidane, que aseguró que pretenderá que los jugadores se lo pasen bien en el campo.

"Quiero tener una buena relación con todos porque soy el responsable de esto y porque es la manera para que todo vaya bien. Un entrenador tiene que estar cerca de los jugadores", dijo. Los periodistas galos le preguntaron precisamente por eso. Por su timidez, por su querer estar siempre en segundo plano, por cómo conseguirá conciliar esos aspectos de su carácter con las necesidades que tiene y requiere un banquillo como el del Madrid. "Esta es una nueva etapa y un nuevo papel. Sólo quiero ganar títulos", contestó.

Debut contra el Deportivo

No regaló muchas sonrisas, pero se le vio natural. Respondió a todo sin tener un discurso memorizado. Pidió ayuda a Butragueño para que le tradujera una pregunta en inglés y adelantó que su idea es jugar con el tridente Bale-Benzema-Cristiano. Apeló a los valores del madridismo y aseguró que sobre ellos construirá su Madrid. Sobre ellos y utilizando, únicamente, su cabeza. Nada de comparaciones con Guardiola, que igual que él subió de la cantera: "Guardiola es Guardiola y yo intentaré ser Zidane". Y tampoco nada de tener un modelo de entrenador. "He conocido a Mourinho y Ancelotti y he tenido a muchos entrenadores en mi época de jugador. Siempre he cogido algo de cada uno, pero ahora lo que tengo que hacer es ser entrenador como yo quiero. Cada uno de ellos me decía: lo importante es que tú hagas lo que consideres conveniente", comentó Zidane.

El sábado debutará contra el Deportivo en el Bernabéu. Le esperan luego el Sporting, el Betis y el Espanyol. Un calendario favorable, a priori. Zidane, que siempre ha sido el ojito derecho de Florentino Pérez, dice que su pasado de jugador le ayudará a relacionarse con la plantilla, pero que su popularidad no es sinónimo de menor indulgencia. "El papel del técnico es conseguir resultados y va a ser lo mismo en mi caso", contestó. Palabra (ilusionada) de Zidane.

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