Gerard Moreno y la leyenda de Tamudo

El delantero blanquiazul, que cuando era recogepelotas se abrazó al 23, es la gran esperanza de la afición del Espanyol

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Desde que en 2010 Raúl Tamudo se marchó del Espanyol rumbo a San Sebastián, la hinchada blanquiazul se quedó coja de héroes. Los goles de Daniel Osvaldo entusiasmaron a la afición, pero el paso del delantero italoargentino por el Espanyol fue efímero. Y, cuando Sergio García había conquistado definitivamente Cornellà, el delantero del Buen Pastor emigró a Qatar. Este verano asomó una nueva esperanza: Gerard Moreno. El atacante, hijo pródigo de la cantera blanquiazul, regresó a lo que él definió como su casa. La afición no pudo contener su ansiedad y cuando se estrenó, frente al Getafe, en Cornellà lo recibió al grito de “Tamudo, Tamudo, Tamudo”.

El sábado pasado, en el último derbi contra el Barcelona, la gente blanquiazul repitió la canción. Gerard Moreno reemplazó a Burgui y volvió el recuerdo al 23. “No me molesta la comparación; al contrario, me gusta. Raúl es una leyenda aquí. Pero intento estar tranquilo, es una situación que me quito porque no me lleva a nada, no quiero que sea algo que me afecte y que no me permita disfrutar”, razona Moreno. “Los delanteros viven de los goles y aquí Tamudo marcó más de 120. Yo sólo llevó dos (contra la Real Sociedad, de penalti; y frente al Levante), me quedan unos cuantos…”, completa el 7 del cuadro de Constantin Galca.

Moreno, recogepelotas en 2003-2004, se abraza a Tamudo.

La historia entre Tamudo y Gerard Moreno comenzó en la temporada 2003-2004. Moreno, que entonces se moldeaba en la cantera del Espanyol, hacía de recogepelotas en el Estadio de Montjuïc. “Me acuerdo perfectamente del día que Raúl se abrazó conmigo tras marcar un gol”, relata Gerard; “yo estaba con mi compañero, Aleix Domínguez, y lo llamábamos como locos para que lo venga a celebrar con nosotros”. Tamudo respondió al griterío de los chavalines. “En esa época estábamos en alevines y en los partidos nos colocábamos en la zona del córner. Raúl era la gran referencia para todos nosotros, él había salido de la cantera del club y era nuestro ídolo”, explica Domínguez, que hoy juega en el Rubí (Tercera División). “Estoy muy contento de que Gerard haya regresado al Espanyol, nuestros padres siguen en contacto”, completa el Aleix.

Cuatro años después del abrazo con Tamudo, a Gerard se le esfumó el sueño de debutar en el primer equipo del Espanyol. “Hay muchos chicos que se caen anímicamente cuando dejan equipos como el Espanyol o el Barcelona. Yo no estaba jugando mucho y mis padres me decían que me tenía que ir mentalizando, que el fútbol no se acababa si dejaba el Espanyol”, recuerda Moreno. “Pero igual fue un palo grande tener que marcharme de aquí”, añade el delantero. Lo pescó el Badalona y, dos cursos después, fichó por el Villarreal C. Pasó por el filial del conjunto amarillo hasta que debutó con el primer equipo en la temporada 2012-2013. Nunca se olvidó del Espanyol.

“Cuando se acabó la temporada, hablé con Óscar Perarnau, y se abrió una puerta que a todos nos gustaba: volver al Espanyol”, explica Moreno; “tenía la opción de renovar con el Villarreal o de venir para aquí. Y, al final, con la ayuda de todos pude regresar. Quería estar en mi equipo y con mi gente”. “Quizás Gerard parece un poco antiestético, pero tiene mucha calidad”, lo define su compañero, Víctor Sánchez. “Es técnicamente muy bueno, da mucha movilidad al equipo en ataque, aprovecha muy bien los espacios, juega bien de espaldas y tiene mucho gol”, suma Álvaro González. “Es de esos jugadores que, reciban como reciban el balón, siempre se dirigen hacía portería. Finaliza genial las jugadas y es un gran definidor”, vuelve Víctor Sánchez; “y en eso se parece a Tamudo: no era el mejor del mundo, pero todo lo que tocaba iba a puerta”. Aparece el Barça en el camino y renace la leyenda de Tamudo.