La cerebral eclosión de Víctor

El técnico más joven de la Liga se estrena con un Deportivo en alza en el Bernabéu, la casa que le vio nacer al fútbol

El entrenador más joven de Primera División firmará la próxima semana un contrato que le vincula por tres años más con el Deportivo tras dirigir 26 partidos de los que ganó siete, perdió cinco y empató 14. Víctor Sánchez del Amo (Madrid, 1976) constata que su equipo, el segundo con menor tope salarial de la competición, compite contra todos. Y anuncia que lo hará en el Santiago Bernabéu (20.30, Canal+ Liga). “La desventaja económica es indiscutible, pero en el Camp Nou [2-2] demostramos estar preparados para rendir en situaciones de máxima exigencia”, apunta. Él siempre lo había hecho como futbolista, presente en momentos decisivos para firmar una magnífica trayectoria: con el Real Madrid alzó la ansiada séptima Copa de Europa, con el Deportivo la Liga y la Copa del Centenariazo, estuvo en la histórica remontada al Milán y se acaban de cumplir 12 años de su hat-trick en un memorable 0-5 ante el Celta en Balaídos. En todo ese viaje subyace un hilo al que ahora da continuidad como técnico, el de la laboriosidad y una ética de trabajo que resume en una máxima que recita convencido: “Nada es imposible si te esfuerzas por lograrlo”.

En A Coruña emprende Víctor un periplo como máximo responsable técnico tras desvincularse de Míchel. Con él, su ídolo de la infancia, el sosías al que soñó con imitar en las galopadas y centros por la diestra de Chamartín, comenzó una carrera en los banquillos que le llevó al Getafe, Sevilla y Olympiacos. En Atenas rompieron tras algún episodio por el que prefiere pasar sin ofrecer detalles: “Era el momento de empezar mi camino”. La llamada del Deportivo, casi un SOS, surgió por el empeño del presidente Tino Fernández, que antepuso su opinión ante otros consejos. Víctor regresó a Riazor en un momento delicado y la gente percibió en él los valores del mejor grupo de futbolistas de la historia del club. Metódico, analítico y cerebral como es, a veces con un punto distante, no ha necesitado asesores de comunicación para emitir un mensaje que le acerque a la gente. Su manejo de las redes sociales es digno de quien no deja cabos desatados y quien examine el feed-back que recibe en ellas percibirá que la inmensa mayoría de las respuestas fluctúan entre la gratitud y la admiración. Ya circulan camisetas que añaden una coloquial expresión entre Sánchez del y Amo. Víctor es el mito que entronca con las mejores vivencias del deportivismo, el que pasea en bicicleta por el paseo marítimo, acude a un partido de fútbol base, juega con los veteranos o disfruta de la ciudad con el orgullo del coruñés más fetén.

Quienes le tratan hablan de un tipo inquieto que escucha, con curiosidad y afán por formarse, en las antípodas del futbolista que cree haberlo visto todo, con un carácter grupal. “Es muy inteligente, pasional y con gran preparación. A eso añade su experiencia como futbolista y la aplica en la gestión del vestuario”, detalla Luis Milla, entrenador ahora del Lugo, uno de sus mejores amigos. Se conocieron en el Real Madrid durante el primer año de Víctor como profesional, el último de Milla en la casa blanca, donde había llegado tras una polémica salida del Barcelona. “Él era mucho más joven, pero conectamos de inmediato y no hemos perdido el contacto porque además nuestras mujeres son amigas. Ya entonces era un chico muy sensato”, detalla Milla, que encuentra en este Dépor signos de identidad que remiten a aquel equipo que dirigía Fabio Capello —“son organizados, asentados y complicados de meterles mano”— tamizados por una apuesta propia de alguien sensible a las posibilidades que ofrece la tecnología para mejorar el rendimiento futbolístico. “Los partidos tienen muchas dinámicas y nos preparamos para todas ellas”, ilustra Sánchez del Amo.

El Deportivo es, por tanto, un equipo dúctil que planteó esta campaña para iniciarla con fuerza y lograr un colchón de puntos que otorgase confianza dentro y fuera de la caseta. Lo ha conseguido a base de explotar un plantel muy parejo con futbolistas intercambiables y polivalentes, de esfuerzo defensivo, dos líneas que evolucionan muy juntas, recuperación y balón al espacio. Ahí ha explotado un perfil tan incisivo como Lucas Pérez y atrás la estadística muestra que nadie en el campeonato concede menos remates: 175 como el Barça. El equipo tiene manejo, pero no es muy paciente con el balón. Hay mucha pizarra. “Víctor está en la línea de los entrenadores de ahora que trabajan con una mentalidad de grupo para ir al detalle y manejar toda la información posible”, abunda Luis Milla.

Guiños a la gloria pasada

En el fútbol empiezan a ser comunes análisis y observaciones de situaciones del juego a través de la imagen que se empleaban en el baloncesto hace ya décadas. Para ello no basta con dos ojos, ni siquiera con cuatro. “Antes el primer entrenador no se dejaba asesorar como ahora”, recuerda Milla. El pasado verano Víctor detrajo parte de su salario para incorporar a su equipo un nuevo integrante que ya había trabajado con él y con Míchel, también con pasado en el Real Madrid. Carlos Morales Luengo se presenta en LinkedIn como “analista deportivo”. En el Deportivo graba los entrenamientos y los escruta; en los partidos se sitúa en la grada intercomunicado con David Dóniga, el segundo de Víctor. Éste no duda en transmitir al césped los apuntes que le llegan.

“Tiene las ideas muy claras y sabe cómo juegan los rivales, eso es fundamental hoy en día”, explicó Lionel Scaloni durante una reciente visita. Víctor, su ex compañero tantos años, le invitó a ver el entrenamiento a pie de campo revestido con una sudadera del equipo. Le encantan esos guiños. Antes del decisivo duelo de la pasada campaña en Barcelona para esquivar el descenso en la última jornada le pidió a Walter Pandiani, otro ex compañero, que dirigiese unas palabras a sus futbolistas. El respeto de éstos, algunos lo vivieron el campo de niños y otros como Manuel Pablo ya con entradas en la frente, por ese tiempo exitoso del club es reverencial. Víctor estuvo en ese pasado y escribe ahora su futuro.

Un vídeo con Benítez

Juan L. Cudeiro

Llegó a A Coruña y nada más sentarse con sus nuevos jefes se sintió obligado a ofrecer una explicación. En su día Víctor Sánchez del Amo denunció por impago al Deportivo ante la AFE y la justicia ordinaria. Creyó oportuno aclara el contexto de lo sucedido, pero nadie en un club que desde hace dos años paga al día a sus empleados se lo afeó. Víctor salió del Deportivo en junio de 2006 y jugó dos campañas más en Panathinaikos, donde sufrió por una doble amonestación la única expulsión de su carrera, y en Elche, donde una dolencia en una rodilla le obligó a la retirada con 32 años. Seis meses antes de dejar A Coruña recibió una llamada de Rafael Benítez para irse al Liverpool. Una vez cerrado un acuerdo que dejaba al Deportivo un beneficio por un futbolista que iba a quedar libre, el presidente Lendoiro reclamó a los ingleses que se hiciesen cargo del año y medio de sueldo que le debía el club gallego al jugador. El pacto se rompió, Victor acabó la temporada, se marchó y la posterior denuncia obligó al Deportivo a abonar tiempo después el impago para no perder la categoría en los despachos.

Benítez y Víctor ya habían coincidido en el Castilla en la primera campaña del futbolista en el filial blanco. Fue en 1994. Allí conoció por primera vez un ingenio: la utilidad del vídeo para preparar los partidos. Ahora con Zidane no espera de inmediato grandes novedades respecto al que fue su técnico. “El cambio será más de actitud y respuesta del estadio que a nivel táctico”. Y eso le motiva: “El Bernabéu lleno y la afición animando… es un partidazo y hemos soñado toda la vida con eso. Vamos encantados a Madrid”.