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El Levante asoma la cabeza

El conjunto de Rubi derrota a un Rayo plano en un duelo de equipos necesitados

Con déficit de puntos, anclados en las posiciones de descenso, Levante y Rayo porfiaron en un duelo de iguales, con más pasión que fútbol, con más ardor que formas. Venció el Levante con más efectividad que un Rayo más plano de lo habitual, anotando dos de las pocas ocasiones que dispuso en un encuentro con escasa historia y picante, con emoción final, en un partido con más disputa que juego, evidenciando ambos equipos los problemas que les acucian, el conjunto granota para crear y el vallecano para contener. Asoma el Levante la cabeza con los goles de Deyverson y Morales al que el Rayo solo pudo contestar con el insuficiente tanto de Pablo Hernández.

Quedaron anulados los propósitos de ambos equipos, incapaces de imponer sus estilos, con el Levante tímido en ataque, sin espacios el Rayo para desarrollar su habitual vistoso fútbol. Las precauciones no dejaban pie a las alegrías, demasiadas trabas, escaso juego. Un tostón de partido entre dos equipos necesitados. La consistencia de ambos prevaleció en una primera mitad insípida, sin ocasiones, con Yoel y Mariño de espectadores, faltos de mordiente en ataque los dos conjuntos, con un excesivo centrocampismo no buscado.

Levante, 2 - Rayo, 1

Levante: Mariño; Pedro López, David Navarro, Feddal, Toño; Simao (Deyverson, m. 46), Verza; Morales Lerma, Cuero (Xumetra, m. 60); y Ghilas (Camarasa, m. 68). No utilizados: Rubén; Trujillo, Camarasa, Rubén García y Roger.

Rayo Vallecano: Yoel; Tito, Dorado (Trashorras, m. 75), Quini, Nacho; Pablo Hernández, Baena (Manucho, m. 75), Jozabed, Embarba; Miku (Lass, m. 63) y Javi Guerra. No utilizados: Juan Carlos; Clavería, Zé Castro y Montiel.

Goles: 1-0. M. 71. Deyverson. 2-0. M. 81. Morales. 2-1. M. 83. Pablo Hernández.

Árbitro: Melero López. Amonestó a Feddal, Simao, Deyverson, Verza, Javi Guerra y Xumetra.

Unos 12.000 espectadores en el Ciutat de València.

No había noticias ofensivas, demasiadas precauciones. El empate no era negociable, ni deseado por nadie. Carentes de todo, la dinámica abocaba a la nada. Las expectativas granotas se centralizaban en Mauricio Cuero, el fichaje más caro de la historia del Levante, tres millones de euros pagados por el colombiano fichado al Banfield argentino que estuvo una hora en el terreno de juego. Apostó Rubi por Deyverson en el segundo acto, acompañando a Ghilas en ataque, imitando el sistema del Rayo, con Miku y Javi Guerra en la delantera vallecana.

Ya en la segunda mitad, Deyverson no encontró portería en un contragolpe mal finalizado, desviado el lanzamiento del brasileño. Para entonces, el Rayo acumulaba efectivos ofensivos, fiel al estilo innegociable de Paco Jémez, ambicioso en su propuesta, no encontrando respuesta en su su ejecución, frenado por un ordenado Levante, carente a su vez de creatividad, sin frescura ofensiva, básico en el despliegue, falto de chispa en ataque.

Encontró el Levante aliento en una acción pasional, en una incursión de Toño por la banda izquierda cuyo centro al área fue rematado por Deyverson de volea de izquierda al que Yoel no pudo atajar. El delantero brasileño se subió a la grada para celebrar el tanto con sus familiares. Poco después, Morales doblaba la ventaja granota e, inmediatamente, Pablo Hernández acortaba distancias y añadía incertidumbre a un encuentro que ganó el Levante que asoma la cabeza.