Asiste Soldado, marca Bakambu

La conexión entre los dos delanteros del Villarreal derrota a un pulcro e inocente Sporting.

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A sus 30 años y de regreso a la Liga, Soldado, un reputado delantero que no encontró su sitio en el Tottenham ni en la Premier, se ha reinventado, convirtiéndose en la actualidad en un exquisito mediapunta, en un asistente de lujo. Como segundo delantero, Soldado ofrece soluciones a los centrocampistas, retrasando su posición o cayendo a las bandas, lo que dimensiona al ataque amarillo y amplifica las prestaciones del grupo en general y de Bakambu en particular. Ante el Sporting, Soldado sirvió dos nuevas asistencias, siete acumula en medio curso, al delantero franco-congoleño, que suma ocho goles, la referencia goleadora del equipo de Marcelino que no cede el paso, instalado cómodamente en la cuarta plaza, sin esconder su aspiración de estar presente el próximo curso en la Champions. Los 39 puntos alcanzados en media temporada le permiten mostrar tal ambición.

VILLARREAL, 2 - SPORTING, 0

Villarreal: Aréola; Mario, Musacchio, Víctor Ruiz, Adrián Marín; Jonathan dos Santos (Pina, m. 77), Trigueros (Samuel García, m. 65), Bruno, Denis Suárez; Soldado y Bakambu (Baptistao, m. 70). No utilizados: Barbosa; Bailly, Rukavina y Samu Castillejo.

Sporting: Cuéllar; Lora, Luis Hernández, Bernardo (Mere, m. 39), Isma López (Guerrero, m. 69); Omar Mascarell, Nacho Cases; Carmona (Jony, m. 63), Halilovic, Álex Menéndez; y Sanabria. No utilizados: Alberto; Ndi, Pablo Pérez y Rachid.

Goles: 1-0. M. 25. Bakambu. 2-0. M. 50.Bakambu.

Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Carmona, Bruno, Víctor Ruiz, Samu García, Soldado y Nacho Cases.

Unos 18.000 espectadores en El Madrigal.

La dinámica positiva del Villarreal hace que todo le cunda al equipo de Marcelino, en sus buenos días y en los regulares como ante el Sporting, al que le faltó consistencia defensiva y remate en ataque. Confiado en su superioridad, al conjunto amarillo le costó encontrar su fútbol, imponer su estilo ante el grupo de Abelardo, ordenado y sin temores. El Sporting parecía disfrutar del fútbol en un escenario amable, a pesar del déficit de puntos que arrastra le condiciona por a su falta de solvencia en las áreas, donde fue mejor el Villarreal, que no tuvo el protagonismo esperado, debido al buen hacer del Sporting, más ancho que largo, inocente en su portería y en la contraria.

Todo el juego ofensivo del Sporting pasa por Halilovic. Con el balón cosido a su pie izquierdo, el croata dinamiza el ataque del conjunto asturiano, que no desprecia el esférico, correcto y pulcro en su despliegue, con problemas para gobernar las áreas. Frío el Villarreal desde el inicio, el Sporting daba pasos hacia adelante asomándose al área de Aréola, que tuvo un susto al ver que el esférico se introducía en su red, invalidado el gol por una falta de Bernardo sobre el portero francés.

El Villarreal necesitaba cambiar de marcha, aumentar el ritmo y la circulación del juego. Nadie mejor que Bruno entiende las necesidades de su equipo. El capitán amarillo adelantó la presión provocando el error de la zaga gijonesa, a la que le cuesta lanzar un pelotazo. Bruno interceptó el esférico y se lo entregó a Soldado, que en posición dudosa se adentró en el área de Cuéllar y le cedió el gol a Bakambu para que marcara sin oposición, con Cuéllar batido.

Ya en la segunda mitad, a los cinco minutos de su inicio, Soldado volvió a encontrar a Bakambu. El franco-congoleño esta vez tuvo que trabajarse el gol tras recibir el pase en diagonal de Soldado. Bakambu lanzó un combado disparo de derechas y el balón terminó en la red tras tocar en el palo izquierdo de Cuéllar, que no tuvo el trabajo que se suponía. Las ilusiones del Sporting se desvanecieron fruto de sus limitaciones. Las escasas virtudes mostradas por el Villarreal le fueron suficientes para alcanzar un nuevo triunfo que le instala con comodidad en lo alto. Alcanzar la Champions es el reto.

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