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Los pilotos se van a la nieve

Muchas estrellas de MotoGP basan su preparación física de pretemporada en deportes de invierno como el esquí de montaña

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“He descubierto que me encanta la montaña. No me lo hubiera imaginado nunca”, dice Pol Espargaró en conversación telefónica. Residente en Andorra desde febrero de 2014, como su hermano Aleix, aprovecha todas las posibilidades que le da el Principado, sobre todo en invierno. La decisión más difícil puede ser escoger entre calzarse los esquís, coger la tabla de snowboard o sacar a pasear su último juguete, el bicho, le llama, una especie de patinete con manillar, importado de Francia, con el que se lo pasa pipa dando saltos en las pistas nevadas.

Claro que, cuando toca ponerse serio, el piloto del equipo Yamaha Tech3 lo hace. La preparación física en pretemporada, entre los meses de diciembre y febrero, marcará el curso, así que hay que trabajar de lo lindo para no quedarse corto. Y la modalidad que se ha puesto de moda es el randoné o esquí de montaña —ascenso y descenso de montañas con ayuda de los esquís—. “Hemos hecho hasta un grupo de amigos con los que nos entrenamos: conocimos a dos bomberos, a través de un enfermero de la zona, y salimos todos juntos”, cuenta Pol. Y a ellos se suman de vez en cuando otros pilotos como Alex Rins o Ricky Cardús (Moto2).

El campeón del mundo, Jorge Lorenzo, ya completó su preparación física de 2015 con subidas a la montaña. Y descubrió el randoné con su preparador, Marc Rovira, que incidía en la importancia del trabajo cardiovascular y los beneficios de ejercitarse a 2.500 metros. “En pretemporada la carga de trabajo es mayor. Se hace una gran base para aguantar toda la carga del año. En invierno se multiplica el trabajo. Y entrenarse en altura ayuda porque cuando vuelves al nivel del mar la exigencia puede ser similar, pero las capacidades del piloto habrán aumentado”, explica.

“Acostumbras al cuerpo a que le falte oxígeno, por la altitud, y eso luego mejora el consumo de oxígeno”, añade Edu Villodre, que trabaja con Rins. Y añade: “Es que es una modalidad que hace trabajar todo el cuerpo. Y que comporta riesgo cero; los esquís son para bajar muy tranquilo”.

Claro que hay de todo, como Lorenzo, que cuando practica el randoné —lo sigue haciendo, con escapadas a Andorra o a los Alpes (reside en Lugano, Suiza)— la bajada la hace siempre en moto de nieve para reducir los riesgos; o como Pol Espargaró, que en función de lo cerca que esté la próxima cita del Mundial decide si baja por donde toca o esquía fuera de pistas. “Intento tener mucho cuidado, pero al final nos tenemos que entrenar de alguna manera. No somos futbolistas, no podemos entrenarnos con nuestra moto y en circuitos del Mundial, así que un poco de muchos deportes nos da la técnica que necesitamos”, explica.

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Los hermanos Espargaró, Ruben Xaus, Rins y un amigo, en Vallnord para participar en una carrera solidaria.

Que los deportes de invierno se hayan puesto de moda entre los pilotos de MotoGP, incluidos los hermanos Márquez, que en invierno sustituyen la bici por el esquí de montaña —“Así cambio un poco las rutinas y los entrenamientos se hacen más entretenidos”, apunta Marc— no significa que hayan guardado sus motos en el garaje y estén llenándose de polvo. Es más, algunos, como Rins o Maverick Viñales, que pasó los últimos días del año en Finlandia corriendo en pistas de hielo, han combinado ambas cosas: motos y nieve.

El caso es que en pretemporada toma un mayor peso la preparación física y los días de barro, de pistas de motocross y de dirt-track se reducen. “El programa es combinado. Pero ahora toca menos moto y más de todo lo demás: nadar, gimnasio, bicicleta, correr...”, cuenta Villodre.

Las motos recobrarán su protagonismo en febrero. Eso intentarán también los Espargaró, que desde que se marcharon a Andorra echa de menos las pistas de tierra para salir en moto. “Estamos buscando un terreno para hacer un circuito de motocross”, señala Pol. De momento, lo solucionan con una visita a la familia el fin de semana. Total, apenas hay dos horas y media en coche.

Los otros atractivos de Andorra

N. Tronchoni, Barcelona

Aleix y Pol Espargaró residen en Andorra desde 2014. Como hizo Dani Pedrosa primero, cuando decidió fijar su residencia lejos de España (ahora reside en Suiza), o Jorge Lorenzo después (también vive en Suiza), los deportistas catalanes cambiaron Granollers por Andorra. Pero además, pueblan de fotos de su día a día las redes sociales y no dudan en ofrecer sus razones: “Tenemos una carrera deportiva muy corta y tener dinero cuando nos retiremos es importante para nosotros, porque no nos podemos curtir de otros oficios. Esto es una buena escapatoria”, asume Pol, de 24 años, que en Cataluña debería haber aportado el 49% de su sueldo al Estado (en 2016, el 48%), cuando en Andorra el tipo general es del 10%.

Tenía idénticas intenciones Marc Márquez, que quiso fijar su residencia en Andorra hace un año, pero se echó atrás por la presión de la opinión pública. “Fue un momento difícil”, reconoció hace unos meses en una entrevista a este diario. Tiene casa en Andorra. Pero nada cambiará: “Vivo en Cervera (Lleida), el año que viene lo seguiré haciendo y no tengo intención de cambiar”. Algunos, como Alex Rins, han optado, de momento, por el alquiler en periodo invernal.

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