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¿Por qué el Atlético de Simeone se ha proclamado campeón de invierno?

El equipo rojiblanco, campeón invernal gracias a su último triunfo, ante el Celta en Balaídos, lidera el campeonato a base de solidez y rentabilidad: ocho goles en contra y 27 a favor

El caminar del Atlético hasta cerrar la primera vuelta como el mejor de la Liga se ha compuesto de varias etapas que le han ido afilando y dibujando hasta asemejarse, con matices, al equipo campeón de hace dos temporadas. Ha transitado desde un inicio que apuntaba más hacia un juego alegórico hasta esa versión rocosa que le permite liderar el campeonato con ocho goles en contra y 27 a favor. Solidez y rentabilidad le definen.

De Óliver a Augusto

El regreso de Óliver, más los fichajes de Vietto, Carrasco, Jackson y Correa generaron la expectación de un juego más combinativo. En esa primera fase de construcción el Atlético combinó buenos partidos (Sevilla, Eibar) con otros en los que dio la sensación de ser vulnerable atrás. La presencia de Óliver se fue diluyendo en la medida que fueron entrando futbolistas que encajaban más en el estilo de Simeone. Saúl, Thomas, y ahora Augusto le dan al equipo un perfil más acorde con el ideario de su técnico.

Rearme desde atrás

Las derrotas con el Barcelona y Benfica en el Calderón y la de Villarreal generaron la sensación de que el equipo se quedaba sin capacidad de reacción cuando encajaba un gol. Desde entonces, a la espera de una mejora en el juego, el mensaje de jugadores y técnicos fue el de crecer a partir de mejorar la solidez defensiva. El Atlético ha finiquitado esta primera vuelta con solo ocho goles en contra y con Oblak recibiendo menos de un remate por partido (0,7).

Cambios de esquema

El intento por acoplar a Óliver y Jackson Martínez llevó a Simeone a abandonar el 4-4-2 por el 4-3-3. El canterano apenas pudo disfrutar de ese nuevo dibujo cuando se consolidó por la irrupción de Carrasco, que también forzó al técnico a inclinarse y mantener ese esquema. Con esa disposición Simeone se encontró con un equipo que presionaba bien arriba, con Tiago como ancla por delante de los centrales cuando en defensa pasaba a jugar 4-1-4-1. La lesión del luso generó inquietud y la exigencia de Simeone de fichar a Augusto. El centro del campo de Vigo, con el argentino, más Gabi, Saúl y Koke, será bastante habitual de aquí al final de Liga si el rendimiento es similar al del domingo. Simeone ha tratado de alternar el 4-4-2 con el 4-3-3, pero como sucedió en Vigo, cuando volvió al 4-3-3 el equipo respondió mejor.

Rentabilidad, sufrimiento y banquillo

El Atlético mantiene esa capacidad para saber sufrir. Ha sacado partidos adelante como ante el Espanyol, el Levante, el Athletic o el Rayo resistiendo o aprovechando el fondo de armario. Supo mantener ventajas cortas o rematar partidos igualados con los cambios introducidos por el técnico.

Griezmann y la ecuación del gol

Los delanteros puros, Jackson y Torres, y Vietto no han explotado como goleadores. Los 10 tantos de Griezmann, más de un tercio de los de todo el equipo, han sido decisivos para aupar al Atlético hasta el primer puesto. El francés, convertido ya en el referente indiscutible del equipo, combina eficacia con el sacrificio que le exige su técnico. Él, Oblak, el cuarteto defensivo y el trabajo defensivo de centrocampistas y delanteros son las claves de la ecuación del gol (a favor y en contra) que ha situado al Atlético en lo más alto de la tabla.

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