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El mejor gol de Leo Messi

La Fundación del argentino financia la investigación clínica del Rabdiosarcoma infantil en el Hospital Sant Joan de Deu

Capaz como nadie de romper esquemas, Leo Messi estuvo a punto de hacer triplete en la gala del Balón de oro el pasado lunes. De Zúrich, volvió a casa con un Balón de Oro y el trofeo que le recuerda como integrante del mejor equipo del año. Y no metió en la maleta el premio Puskas, que honra al mejor gol del año, porque fue para el brasileño Lima, de la Goiana, un equipo de Tercera brasileño. Pero Messi no solo mete goles con la camiseta del Barcelona; a menudo se pone la de su fundación y también golea. De esos se sabe poco o nada, al punto que parece que no existen. El último va dedicado a la memoria de Cristina, fallecida a los nueve años de edad, hace unos meses.

Vivía en Puigcerdà y una mañana su madre, Laura Abella, descubrió que tenía un pequeño bulto bajo la oreja. Le diagnosticaron anginas, luego paperas, hasta que una resonancia descubrió una masa tumoral. El 3 de septiembre de 2013 ingresó en la planta de oncología del Hospital Sant Joan de Déu y la primera biopsia no dejó dudas: rabdiosarcoma, un cáncer de desarrollo humano, o sea, el cáncer infantil.

La mortalidad en pacientes niños con células bloqueadas, que no se desarrollan —en los cánceres de adultos sucede al contrario, las células ya desarrolladas mueren— es altísima hasta el punto de que si se reproduce la enfermedad, el 60% de los niños no sobrevive. Hay miles de sarcomas diferentes y tremendamente voraces. “Desarrollar un farmaco nuevo es muy caro y a las farmaceúticas no les es rentable hacerlo para este tipo de enfermedades poco frecuentes”, asume Gloria García Castellví, responsable del Departamento de Atención al Donante del Hospital.

La enfermedad de Cristina se reprodujo con una virulencia tremenda. La última esperanza pasaba por la consulta de la doctora Veronique Minard, del Institut de Cancérologie Gustave Roussy, en Villejuiff (París) especialista mundial, que descartó absolutamente cualquier tratamiento; la enfermedad había cerrado ya toda puerta a la ilusión.

Volviendo de París, Laura decidió que todo el dolor y toda la lucha que habían mantenido hasta ese momento debía sobrevivir a su hija y su marido estuvo de acuerdo. Cristina se apagó: El 26 de enero la enfermedad llegó al páncreas. El 9 de marzo de 2015 la niña dejó de contagiar luces de colores. Justo al morir, en cinco ratones del laboratorio de Sant Joan de Déu arraigaron por fin las cepas tumorales extraídas de la niña. Se abría un camino a la investigación, faltaba financiación. Montó una Asociación contra el Rabdiosarcoma y empezó a buscar dinero: Necesitaba 50.000 euros al año. “Sabemos que Cristina no va a volver, pero todo lo que podamos hacer por otros niños será poco”, aseguran Laura y Juan Manuel, los padres de Cristina.

En dos meses, gracias en gran parte a la solidaridad de la gente de Puigcerdá, logró 32.000 euros. En el club de golf Fontanals la casualidad llevó a su cuñado a pedirle una camiseta de Leo a Alfonso Nebot, de la Fundación Messi, para subastarla en una cena benéfica que preparaban. Le ayudó con algo más: Andrés Morales, Joana Claverol, responsable de ensayos clínicos del HSJD, Gloria García Castellví, Responsable del Departamento de Atención al Donante y Laura Abella, explicaron el proyecto a Jorge Messi, que habló con su hijo. Leo no lo dudó y decidieron apostar por subvencionar la linea de investigación.

La FLM se hará cargo del sueldo del investigador y de los fungibles que se precisan (materiales de laboratorio). La investigación está dirigida por el doctor Jaume Mora, vinculado al Memorial Sloan Kettering Cancer Center, hospital de Nueva York, donde ejercen dos eminencias médicas, los catalanes Josep Baselga y Joan Massagué.

Marta, María y Guillermo añoran a Cristina pero saben que Leo juega de su lado y les ayuda a que, algún día, el cáncer del desarrollo humano que apagó la luz de su hermana no dañe a más niños como a Cristina.

Cinco millones de euros en donaciones

La finalidad principal de la Fundación Privada Leo Messi,  que nació en el 2007 por voluntad del jugador y la sensibilidad de su familia, es ayudar a los niños necesitados de asistencia médica y asistir a menores que sufran cualquier tipo de enfermedad o dolencia, sufragar los gastos médicos, las operaciones y gastos como desplazamientos, alojamiento y manutención. En el 2015, financió 14 centros de salud en Nepal, impulsó el programa de Special Olympics Catalunya- Young Athletics, y las jornadas escolares Special Olympics-Acell; financió íntegramente la formación de pediatras llegados de Sudamérica en campos como la endocrinología pediátrica, onco-hematología infantil, costeó el Proyecto de atención del niño con nevus congénito y melanoma infantil, y pagó la reforma de la sala de espera para urgencias del área materno infantil del Hospital Universitari Vall d'Hebron.

Por respeto a las instituciones con las que colabora la Fundación no hace públicas las aportaciones que realiza a cada proyecto, si bien algunas fuentes informan que desde su constitución ha destinado a proyectos cinco millones de euros aproximadamente. En cualquier caso, “está auditada anualmente y fiscalizada por el Protectorado de la Generalitat de Catalunya”, señala Héctor de Urrutia, del bufete Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, abogado de la Leo Messi.