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Djokovic: un lustro de remontada

Desde 2011, el serbio ha invertido la inercia ganadora con los más fuertes del circuito

“Estoy aquí para comenzar desde el principio, para volver empezar de cero”, advierte

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Para aquellos que quieran hacer dinerillo estos días, por muy rocambolesco que suene, una recomendación: no apuesten por Novak Djokovic. No porque el serbio no tenga todas las de ganar en Australia, territorio que ha conquistado ya cinco veces —cuatro en el último lustro— y por donde se mueve como un diablo de Tasmania, no; ni tampoco porque el serbio no llegue en un extraordinario momento de forma, levitando y en una más que evidente superioridad física, técnica y mental sobre el resto de jugadores del circuito, no. Aquellos que quieran un extra, que no se decanten por Nole, puesto que apenas arañarán unos pocos euros, según lo reflejan las casas de apuestas.

Aunque el número uno intente disimular, de rebajar su condición de favoritísimo en el primer grande de la temporada, la realidad le replica: todo lo que no sea un triunfo suyo supondría una sorpresa mayúscula, por más que exista ese margen para el tropiezo o un mal día. Ahora, todo gravita en torno a él, El Temible Novak. Así lo admiten los otros pesos pesados del circuito, que se reciclan y reciclan en busca de encontrar una vía por la que hacerle daño al de Belgrado, o al menos incomodarle en este nuevo curso.

“Lo mejor de Novak es que es un jugador increíble. Y también, en segundo lugar, es que nunca tiene lesiones y eso ayuda mucho a tener confianza y a no perder el ritmo nunca”, apuntó hace unos días Rafael Nadal. “Se merece que le pongan ahora mismo una estrella al lado de su nombre porque lo está haciendo tremendamente bien”, expresó Roger Federer. “Está jugando de un modo increíble. Su nivel actual es alucinante”, agregó Stanislas Wawrinka, el único que logró arrebatarle un major en 2014. “Uno siempre piensa en cómo ganar al mejor del mundo, pero esta pretemporada quizá un poquito más”, concedió Andy Murray, segundo en el ranking.

El caso es que la de Djokovic, que esta madrugada batió en su estreno al surcoreano Hyeon Chung (6-3, 6-2 y 6-4, en una hora y 55 minutos), es una carrera de fondo. Perfilado progresivamente, 2011 marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Si hasta entonces iba a rebufo de Nadal y Federer, desde ese año comenzó él a marcar el ritmo.

A partir de ese ejercicio, su primer gran ejercicio, multiplicó exponencialmente sus registros y ha cosechado unos números muy superiores a los de los otros tres integrantes del Big Four (Nadal, Federer y Murray) en los grandes torneos. Desde ese prolífico curso, su producción se resume en nueve trofeos del Grand Slam, 21 Masters 1.000 y cuatro Copas de Maestros. Cifras bárbaras.

“Estoy aquí para comenzar desde el principio, para volver empezar de cero”, expuso Nole al llegar a Melbourne. Ante sí, el desafío de dar caza a Roy Emerson, que logró seis cetros en Australia, e igualar los 11 grandes que poseen los históricos Bjorn Borg y Rod Laver. “Cada vez que vuelvo aquí, a esta pista, tengo muy buenos recuerdos: desde la primera victoria, en 2008, a algunos partidos épicos que he jugado en esta cancha. Una vez más, voy a intentar dar lo mejor que tengo dentro, como cualquier otro”, anticipó Djokovic, de 28 años.

El serbio suma 60 títulos en total, los mismos que el estadounidense Andre Agassi, y va como un tiro. Su inercia es como la de un Ferrari en una recta. Ahora está por ver cuánta gasolina le queda.

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