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Aleix Vidal coge el tren

Tras seis meses sin poder jugar, el lateral catalán amenaza por primera vez en mucho tiempo la titularidad de Dani Alves

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Luis Enrique mandó a disputar la primera entrega de la trilogía contra el Athletic a su equipo de gala, con una salvedad: en el lateral derecho no estaba Alves sino Aleix Vidal (26 años), un tipo que no hace mucho pensaba que para él los sueños que alimentó de niño en Puigpelat, el pueblo de Tarragona donde nació, se habían quedado en eso, en un sueño. Pero después de dar muchas vueltas, una llamada de Andoni Zubizarreta le brindó la opción de volver a donde empezó todo. Y ahí anda, arriba y abajo por la banda derecha del Camp Nou. “Su aportación es la que esperamos cuando lo fichamos. Un jugador de banda, con poderío físico para llegar de área a área constantemente, con mucha lucidez a la hora de jugar. Un futbolista con muchas cosas y que, además, espero que progrese”, le piropeó Luis Enrique tras el partido de ayer.

La vida de Aleix no fue fácil y el camino de su carrera deportiva, aún menos. De la Escola de Fútbol de Valls a las categorías inferiores del Barça —“no me llevaron al torneo infantil de Brunete y entendí que no tenía futuro”—, de allí a la Escola de Veterans Cambrils antes de pasar a toda velocidad por el Madrid y establecerse tres años en las divisiones inferiores del Espanyol —“no llegué a ponerme la camiseta”, recuerda—. Jugó en Reus, en la Damm y emigró a Grecia con 17 años, donde apenas tuvo minutos en el Panthrakikos, antes de volver a casa, a Tarragona, para jugar en el Nàstic y en el La Pobla Mafumet. Después llegaron el Mallorca B y el Almería B. “Era mi ultima bala”, recuerda.

Fue verle Lucas Alcaraz y darle una oportunidad en el primer equipo. “Me cambió la vida”, reconoce Aleix. Y de ahí al Sevilla, donde le fue a buscar Zubizarreta. El tren que siempre soñó volvía a pasar por su puerta y no estaba dispuesto a dejarlo escapar. “Era consciente de que estaría unos meses sin jugar por la sanción de la FIFA; sabía que tenía que hacer un sacrificio y un esfuerzo durante este tiempo, pero cuando me llamó el Barça no me lo pensé ni un minuto. Quería hacer realidad mi sueño definitivamente”, asegura. Lo está consiguiendo.

Es un jugador de banda, con poderío físico para llegar de área a área constantemente y con mucha lucidez"

Luis Enrique

Afirma Aleix que mantiene una competencia “muy sana” con Alves, y lo cierto es que parece estar poniéndole las cosas complicadas al brasileño, que por vez primera en mucho tiempo no se siente indiscutible. “Soy muy fan de Dani por cómo se entrena y compite. Trato de gestionar los efectivos que tengo para llegar a final de curso en las mejores condiciones”, explicó el técnico del Barça cuando se le preguntó por el cambio en la banda izquierda.

Jugador tan ofensivo como el brasileño, el catalán se ve cómodo en una función que no dista mucho de la que le reclamaba Unai Emery en el Sevilla. Defiende menos que con los sevillanos, así que aparece a menudo cerca del área rival.

Aleix difícilmente olvidará el último día de Reyes porque le llegó el regalo que había soñado de crío: con el 22 a la espalda, debutó con el Barcelona en el Camp Nou. Desde entonces, van cuatro partidos en menos de un mes. En la ciudad deportiva de Sant Joan Despí juran que gana el Barça, porque Alves le ha visto las orejas al lobo y se ha puesto las pilas.

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