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El pase que Neymar reflexionó

El brasileño ejecuta como si nada genialidades como la que propició el gol de Rakitic ante el Athletic

El cuarto tanto del Barcelona al Athletic lo anotó Rakitic. Pero todos sabemos que el croata solo tuvo que empujar el balón para que se colara en la portería. ¿Cómo fue ese gol que empujó Rakitic? Ya en el campo del Barça, Neymar avanzó por la izquierda dejando atrás a un marcador. Cuando encaraba la portería, ya en el área del Athletic, el crack brasileño dejó con dos palmos de narices a dos defensores más y encaró la línea de córner para desde casi la raya ensayar el pase hacia atrás para que el primero que llegara solo tuviera que tocarlo hasta su deseado final.

Su mente diseñó sobre la marcha de su infernal velocidad la jugada y reflexionó sobre la importancia de la generosidad

Neymar hizo muchas veces esa jugada. Y muchas noches o tardes la ensayó para acabarla él solo. Esta vez su mente diseñó sobre la marcha de su infernal velocidad la jugada. Esta vez reflexionó sobre la importancia de la solidaridad y la generosidad. Si miramos repetida la jugada, veremos que Rakitic solo tuvo que empujarla. Pero para que esa operación de empujar el balón se convirtiera en gol, había que recibir el balón a la velocidad exacta. Neymar, atravesado el medio campo, ya sabía que tenía que llegar a la línea de córner sea como sea. Y luego una vez allí había que imprimirle a la pelota una inercia endiablada. Y endiabladamente precisa. El balón salió de su pierna (y sobre todo de su cabeza) obviamente a menos de la velocidad de la luz. Pero también un poco más lento que un suspiro. Nadie vio ese pase. Solo la pierna del mediocampista croata, que acertó a cruzarse en el segundo exacto que había previsto Neymar que se cruzara.

Esa jugada en el fútbol se dice que es una genialidad. En Neymar es una más en una noche cualquiera de Liga.