Rossi, atrapado en 2015

Con una Yamaha más ágil, menos estable y con más velocidad punta, Valentino aspira al título con 37 años y sin pasar página

Dice Valentino Rossi que 2015 es el pasado, que empieza una temporada nueva por la que quiere pelear desde la primera carrera. Dice que quiere pensar en este 2016, cuenta que se ha entrenado mucho, un poquito más que el curso anterior, con las mismas sesiones de ese gimnasio en el que nunca le hemos visto, celoso como es de su intimidad, y mucha moto en el Ranch que lleva su nombre y donde se entrena con sus colegas. Debe tener ganas de llegar a Sepang, donde se celebrarán los primeros tests de pretemporada (1, 2 y 3 de febrero) y podrá comprobar si su nueva M1 es también una buena moto, aunque el responsable del desarrollo de la Yamaha, Kouichi Tsuji, lo ponga en duda ante un auditorio en el que reunió a toda la prensa internacional, ayer en Barcelona: “Todavía no hemos decidido la dirección que tomará el desarrollo de la M1”, dijo el japonés.

Pero Valentino analiza como pocos qué puede ser del futuro de su equipo y del campeonato; no se cree que Honda pase por tantos apuros como hace pensar y confía en adecuarse al nuevo paquete electrónico y ser capaz de entender cómo trabajan los neumáticos Michelin con su Yamaha y cómo se comportan al cambiar un asfalto por otro. De momento, aunque son escasas las veces que se ha subido a su moto, ya sabe que los cambios en el reglamento la harán una máquina distinta a la entrada de las curvas: más ágil, pero menos estable, que obligue a dibujar unas líneas diferentes y a modificar la forma de abrir el gas. Además, adelanta, tendrá más velocidad punta en la recta.

La primera idea fue decir basta, pero quería seguir. Lo suyo es mirar hacia delante y no hacia atrás

Valentino Rossi, piloto de Yamaha

Aunque cumplirá 37 años dentro de un mes, Rossi aspira a ser tan competitivo como los últimos dos años, sobre todo 2015, cuando aspiró al título mundial y subió al podio casi cada fin de semana (solo se quedó fuera de los tres primeros puestos en tres ocasiones): “No es que empecemos de cero, pero casi. Tendré que hacer un gran esfuerzo para mantener el nivel”, declaró. Quiere mirar al presente, no en vano tomó la decisión (el 10 de diciembre) de retirar el recurso que elevó al TAS para que le fuera retirada la sanción que se le impuso por la acción que protagonizó en Malasia con Marc Márquez —total, lo que más le interesaba era la cautelar, para no salir último en el gran premio de Valencia, y le fue denegada— y que acabaría por sentenciar su Mundial y ensuciar la imagen del campeonato.

Sin embargo, y aunque le pone voluntad —“El final del año pasado fue bastante difícil, pero aun así estoy contento”—, Valentino sigue atrapado en 2015. Le bastó con oír la palabra “biscottone” de boca de uno de los periodistas italianos que hace pocos meses asumió sus teorías sobre la conspiración y los supuestos amaños entre españoles para verle perder el título a manos de Jorge Lorenzo para volver a noviembre del año pasado.

“Ha sido difícil aceptar el final del curso pasado. La primera idea fue decir basta, pero quería seguir, creía que podía ser competitivo todavía. Nunca pensé realmente en dejarlo. No hubiera sido la reacción justa. Lo suyo es mirar hacia delante y no hacia atrás”, concedió.

Y en su intento de explicar cómo quiere pasar página se descubrió, pues no pudo resistir la tentación de hablar de Márquez, con quien se las tuvo en las últimas carreras de la última temporada: “Márquez se queja de que estuve muy agresivo en mis declaraciones —antes de la carrera de Malasia—, pero lo cierto es que él ya tenía decidido que yo no ganara el Mundial”, declaró. Y añadió: “Creo que fui el chivo expiatorio de Márquez, que para no culparse a sí mismo por todos los errores del 2015 y por no poder ganar el Mundial acabó culpándome a mí”. Y aun así se permitió el lujo de hablar de respeto, del que parece que todavía le tiene a Lorenzo y el que le exige a Márquez para recuperar la buena relación que un día tuvieron: “El respeto en pista debe ir en ambos sentidos, debe ser correspondido. Y el año pasado, sobre todo con Márquez, pero también con Lorenzo, no fue así. Yo siempre tuve respeto por los demás. Creo que el respeto debe ir en ambas direcciones, debe ser correspondido”, sentenció.

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