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Nadal: “Es una derrota dura, no esperaba perder”

Nadal censura su juego: "No puedo quedarme a medio camino entre lo ofensivo y lo defensivo"

Sin paños calientes, Rafael Nadal desgranó su derrota en la primera ronda del Abierto de Australia frente a Fernando Verdasco. La segunda, en toda su carrera, que se produce a las primeras de cambio en un Grand Slam. Hace dos años, en Wimbledon, fue apeado el primer día por el belga Steve Darcis; y hoy, en Melbourne, fue el madrileño el que le abrió la puerta de salida con un arsenal ofensivo majestuoso para llegar al 7-6, 4-6, 3-6, 7-6 y 6-2, tras 4h, 41m. "Tuve mis oportunidades, pero él jugó mejor y merece la victoria", admitió Nadal; "me ha faltado hacer daño con la derecha. He retirado el cuerpo hacia atrás más veces de lo que debo".

En los últimos tiempos, la dinámica del balear en los grandes torneos es descendente. Cierto es que el año pasado estaba condicionado por el grillete mental que le oprimía, pero sus participaciones en los majors se resumieron en los cuartos de Melbourne y Roland Garros, la segunda ronda de Wimbledon y la tercera de Nueva York. Ahora, en este 2016 en el que la inercia había tornado para él, enderezado y con mucha más confianza, llega otro mazazo. 

Es difícil trabajar tanto y ver que luego te vas tan rápido de un torneo"

"La derrota es dura, dolorosa, porque no estoy en la misma situación que el año pasado. No esperaba perder porque había venido con la ilusión de hacer un buen torneo. Estaba entrenándome bien y no he jugado cómo estoy entrenando, por eso no estoy contento. Cuando no estás bien es normal perder, pero cuando uno está bien no tiene que perder, o al menos no espera perder. Es duro trabajar tanto y ver que luego te vas tan rápido. No ha sido mi día, pero ahora hay que continuar", afirmó el ganador de 14 grandes, que defendía en este torneo los 360 puntos obtenidos el año pasado.

Pese a que lleva unos meses insistiendo con un patrón de juego nuevo, más incisivo, ante Verdasco no fue fiel a su plan. Nadal no mordió, no remató el cuarto set y terminó pagándolo ante un rival que se cobró venganza por aquella derrota en las semifinales de 2009. De entonces a hoy, la tendencia en el circuito sigue acentuándose: fuerza, velocidad, potencia. "El tenis está cambiando. Ahora todo el mundo le pega, sea cual sea la posición. Yo no he sido lo suficiente agresivo con mi derecha en todo el partido. Estoy entrenando más dentro de la pista, pero lo que no puedo hacer es quedarme a medio camino entre lo ofensivo y lo defensivo", reconoció.

Ahora, por delante, más trabajo. Buenos Aires (ATP 250, a partir del 8 de febrero) y Río de Janeiro (ATP 500, a partir del 15) en el calendario. "Hay dos opciones: seguir o hundirse en las adversidades", zanjó Nadal, al que se le inclina el terreno nada más comenzar el año.

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