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Collet: “Este club necesita darle la vuelta al calcetín”

El empresario de Argentona deja la presidencia del Espanyol para dar paso a la era de Chen Yansheng

En la temporada 1989-1990 el Espanyol cayó a Segunda por tercera vez en su historia. Las decepciones en el campo suelen amortiguarse con reivindicaciones en las gradas, también en las peñas. Fue entonces cuando apareció un joven Joan Collet para fundar la peña españolista de Argentona. Vecino de Daniel Sánchez Llibre en el Maresme, cuando el empresario de Vilassar tomó el mando del club en 1997, Collet (socio 1.431) se incorporó al Consejo como responsable del área social. 15 años después, en una rocambolesca Junta en 2012, fue elegido presidente. Una especie de american dream versión periquita. “Cuando era niño y miraba al presidente Meler sentía mucha admiración por él. Ha sido un orgullo muy grande y a nivel personal me siento muy honrado”, se arrancó Collet, emocionado, ayer, después de dimitir, junto a su consejo de administración, de la presidencia de la entidad blanquiazul para dar paso la nueva etapa de Rastar Group.

Nos hubiese gustado que el traspaso de poderes se produjera de una manera diferente, pero el nuevo propietario ha decidido que sea así

Joan Collet, ex presidente del Espanyol

“Fueron años difíciles, lo hemos pasado mal. Un club siempre tiene que buscar el equilibrio entre lo económico y lo deportivo, pero cuando el tema económico no va bien no se puede tener un proyecto deportivo”, explicó Collet; “fue un camino arduo, pero creo que lo tiramos adelante”. Cuando se hizo cargo de la entidad la deuda neta rozaba 145 millones de euros y el club contaba con cerca de 30.000 socios; hoy, las obligaciones a pagar son aproximadamente de 100 millones y los abonos rondan los 25.000. La coyuntura económica del país y del fútbol español no ayudaban a dirigir un club, embarcado en un crédito millonario para pagar la construcción del nuevo estadio (en la actualidad adeuda unos 35 millones). Su peor momento fue en el verano de 2013, cuando los empleados del club llevaban más de dos meses sin cobrar y agobiaban las obligaciones con Hacienda. Collet estiró hasta el final el traspaso de David López al Nápoles para rentabilizar mejor la operación. “Con el tiempo se reconocerá el trabajo de Joan al frente del club en una etapa financiera tan delicada para nuestra institución”, asegura un empleado del Espanyol.

Sin embargo, su adiós no fue el que hubiese deseado. Su relación con Sánchez Llibre estaba desgastada y él ya se encontraba “cansado”. “Nuestra dimisión es voluntaria para no poner palos en la rueda a la nueva dirección del club”, explicó Collet. “Pero nos hubiese gustado que el traspaso de poderes se produjera de una manera diferente. Con otros tiempos. El nuevo propietario ha decidido que haya sido así y nosotros los respetamos”. El ya expresidente del Espanyol deseaba dejar el club en la Junta extraordinaria de accionistas de marzo, cuando se apruebe el próximo consejo que será dirigido por Chen Yansheng, el nuevo propietario. “No hemos dejado el club a la deriva. Este club necesita darle la vuelta al calcetín, un cambio de 180 grados. Y nosotros le deseamos mucho éxito”, concluyó Collet, el presidente que dribló la transición entre Sánchez Libre y Chen.

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