Adidas rompe con el atletismo pero sigue con la FIFA

Según la BBC, la IAAF dejará de ingresar unos nueve millones de euros anuales por la pérdida del patrocinio del gigante alemán

En el mito de Adidas pesan tanto las zapatillas de clavos que su fundador, Adi Dassler, le vendió a Jesse Owens en la villa olímpica de los Juegos de Berlín 36 y con las que el negro norteamericano realizó sus proezas corriendo y saltando que molestaron tanto a Hitler como deslumbraron al mundo, como las botas de fútbol con las que Franz Beckenbauer condujo a la selección alemana a la victoria en el Mundial de 1974. La federación internacional de fútbol (FIFA) y la de atletismo (IAAF) mantuvieron los últimos meses dos puntos en común: una grave crisis interna y de credibilidad provocada por la corrupción de sus dirigentes y el patrocinio de Adidas, el más antiguo para la FIFA, el más lucrativo para la IAAF. Desde hace unos días solo les une la falta de credibilidad, pues, según informó la BBC el domingo, el gigante alemán de prendas y calzado deportivo ha decidido romper unilateralmente, a cuatro años para su término, su contrato con la IAAF valorado en unos nueve millones de euros anuales.

La noticia coincide con el relevo en la cúpula de Adidas, donde el consejero delegado Herbert Hainer dejará paso a Kasper Rorsted, lo que complica el análisis de la decisión, que, en una primera lectura, iría ligado al problema de imagen con el dopaje transmitida por el atletismo. La multinacional seguiría sí los pasos de otra gran empresa alemana, T-Mobile, que cumplió los dos últimos años de su contrato de patrocinio con el equipo que había sido de Jan Ullrich solo a cambio de que su publicidad no se luciera en los maillots en los malos años del dopaje en el ciclismo.

Al mismo tiempo, Festina deja de patrocinar el Tour de Francia

Más allá del cinismo que supone mantener su patrocinio en el corrupto fútbol, su principal mercado, y abandonar el atletismo, para los especialistas económicos, sin embargo, la decisión, y el relevo en su dirección, tiene más que ver con su lucha en los mercados con Nike, el rival norteamericano que sigue avasallando. Recuerdan los analistas que la edad media de los seguidores del atletismo de competición es de 55 años, y que los runners, el sector que más consume, no son para nada aficionados ni espectadores de competiciones de atletismo. Adidas también patrocina a dos de los clubes de fútbol más importantes del mundo, el Real Madrid y el Manchester United.

Justamente en Nike trabajaba hasta que la Cámara de los Comunes le obligó a dimitir, Lord Sebastian Coe, el presidente de la IAAF que sucedió al imputado Lamine Diack. Y justamente en territorio Nike, en Portland y en Eugene (Oregón) se celebrarán el próximo marzo y en agosto de 2021 los Mundiales de atletismo en pista cubierta y al aire libre. Dado que la compañía fundada por Phil Knight no ha escondido su financiación a ambos Mundiales, y que también ha sido aireada la participación decisiva de Coe en la adjudicación de la cita de Eugene 2021, nadie descarta que no sea Nike el próximo gran patrocinador de la IAAF.

El camino del cinismo comercial fue bien seguido por el ciclismo y sus patrocinadores. También el domingo el Tour anunció que Festina dejaría de ser el patrocinador-cronometrador de sus carreras, lugar que ocuparía Tissot, la marca suiza que junto a Omega y Seiko domina el sector. La española Festina estaba en el Tour desde 1992 y su contrato se mantuvo pese que el Tour de 1998, el del dopaje generalizado y la intervención de la policía, se conoce como el Tour del caso Festina, porque fue precisamente en el equipo de Richard Virenque el protagonista de las investigaciones. Meses después, el dueño de Festina, Miguel Rodríguez, declaró que la notoriedad de marca que le proporcionó el escándalo no la habría alcanzado ni loco solo con el patrocinio deportivo.