La continuidad de Torres en el Atlético depende de la FIFA

El Atlético no renovará al delantero este invierno y continuará si el club obtiene la cautelar para fichar en verano. Su rendimiento también será clave

La sanción de la FIFA que prohíbe al Atlético fichar en las dos próximas ventanas del mercado ha situado bajo los focos la continuidad de Fernando Torres en el club a partir del próximo 30 de junio. El asunto, escabroso y delicado por implicar directamente a los dos grandes símbolos del club y de la grada, como lo son el jugador y su entrenador, Diego Pablo Simeone, sobrevuela incómodo en la previa del partido en el que el Atlético se juega su pase a semifinales de la Copa con el Celta (20.30, La 1).

Los derechos federativos de Torres pertenecen al Milan, por lo que si el Atlético no los compra antes del cierre de este mercado invernal, previsto para el 1 de febrero, su continuidad depende de que la FIFA admita las medidas cautelares solicitadas por el gabinete jurídico rojiblanco. Hasta ayer, y desde que se hizo pública la sanción, a Simeone le habían preguntado dos veces por la renovación de Torres, que le ha comunicado al club su deseo de quedarse. La primera vez que fue cuestionado por el asunto, el técnico se limitó a contestar que dependería de su rendimiento. La frialdad en la respuesta de Simeone, más allá de lo que ha rendido desde su retorno, causó sorpresa por lo que significa Torres en términos de identidad para la hinchada. La segunda vez que le preguntaron, justo antes de la previa con el Sevilla, el técnico respondió con un seco “nada que comentar”.

En la tarde del martes, Simeone ya sí contestó a una pregunta sobre Torres: “El otro día bien decía que no tenía nada que comentar porque no lo tenía. Hemos hablado con Fernando y sabe lo que yo pienso y él me ha comentado lo que cree. La charla queda reservada con él. Hemos hablado, que es lo importante”. Simeone, con Miguel Ángel Gil de testigo, le comunicó a Torres que el club espera que le den la cautelar y que si su rendimiento es bueno, continuará. Si la FIFA denegara la petición del Atlético y no pudiera fichar este verano, Torres afrontará sus últimos meses como rojiblanco. Su deseo de continuar, aunque no sea una de las preferencias de Simeone, tiene que ver con su sentido de pertenencia y la posibilidad de tratar de ayudar en lo que pueda a conquistar un título al club en el que se formó.

Pocos goles

Con solo dos goles en lo que va de curso, la defensa deportiva de Fernando Torres es complicada. No hay reproches en su entrega ni en su comportamiento. Tampoco ha hecho una declaración altisonante. Simeone ha repetido varias veces que no le iba a tratar como el mito que es, sino como un jugador más del plantel. Sucede que Torres no es un jugador cualquiera a ojos de la hinchada ni tampoco a ojos de los intereses comerciales del club en Asia, donde todavía su reclamo atrae patrocinadores y réditos. Hay directivos que no ven con malos ojos renovarle por un año, pero también son conscientes de que eso puede llevar a un enfrentamiento directo con el entrenador que ha devuelto la grandeza al Atlético.

El tema incomoda a Simeone y al club, que no quiere ruido ante los partidos trascendentes que se avecinan, pero la figura de Torres lo hace inevitable. Se entremezclan en la decisión a tomar la pura gestión deportiva con esa parte emocional con la que los clubes escriben esa parte de su historia en cuanto al trato dado a sus grandes jugadores. Torres barrunta que aunque Jackson y Vietto sigan sin marcar goles, sus posibilidades de ofrecer un buen rendimiento ahora mismo son bajas porque tiene gente por delante.