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El Madrid se reencuentra a sí mismo y derrite a Olympiacos

Llull y El Chacho lideran una contundente victoria (84-72) ante el conjunto griego

Desde el principio del curso caminando por la cuerda floja, con una apurada clasificación para la segunda fase de la Euroliga y reiteradas derrotas ante rivales de su mismo caché, este Madrid presentaba varias vidas en todos sus partidos y muchos biorritmos distintos en el mismo cuerpo. Con memoria de campeón y temeridad de funambulista, los de Laso necesitaban un golpe de efecto de esos que marcan puntos de inflexión y lo encontraron ante Olympiacos, el batallón más competitivo de la historia reciente de la competición con cuatro finales y dos títulos en los últimos seis años.

El homenaje reivindicativo lo sellaron Sergio Llull (18 puntos y 7 asistencias) y Sergio Rodríguez (11 puntos y 4 asistencias), prestidigitador y artificiero. Con contundencia y gracilidad, la pareja de bases derritió al demonio griego y acercó a los blancos a sus mejores recuerdos. A una media de 10 asistencias por encuentro y generando, directa o indirectamente, más del 40% de los puntos de su equipo en el último mes, El Chacho confirmó su expediente ante la tropa de Spanoulis. Con 9 puntos y dos triples de museo en el tercer cuarto el base canario lideró un parcial de 15-5 que propició el demarraje definitivo (56-40, m. 26). Remató la faena Llull confirmando su aterrizaje tras el mes que pasó de baja para liderar el despegue madridista.

Real Madrid, 84 - Olympiacos, 72

Real Madrid (17+24+22+21): Rivers (6), Reyes (11), Rodríguez (11), Ayón (11) y Llull (18) -equipo inicial-, Carroll (9), Thompkins (2), Taylor (2), Doncic, Nocioni (10) y Hernangómez (4).

Olympiacos (19+16+13+24): Spanoulis (1), Printezis (5), Strawberry (3), Milutinov (6), y Mantzaris (7) -equipo inicial-, Papapetrou (12), Johnson (1), Hunter (14), Hackett (14), Lojeski (9) y Athinaiou.

Arbitros: Robert Lottermoser, (ALE), Eddie Viator (FRA) y Marko Juras (SRB). Sin eliminados.

Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada del 'Top 16', Grupo F, de la Euroliga disputado en el Palacio de Deportes de Madrid (Barclaycard center) ante 11.225 espectadores.

De principio a fin el dúo gobernó las operaciones sobre el parquet. Agitó la contienda el Madrid con un planteamiento aplicado y coral dirigido por la cabeza de Sergio Rodríguez y dinamizado por las piernas de Llull, pero se defendió con firmeza Olympiacos gracias a los bingos desde el 6,75 de Lojeski, Hackett y Papapetrou y los rebotes de Hunter. El rival exigía intensidad y concreción y Carroll encontró el interruptor que encendió el perímetro blanco en el segundo acto. Con una de sus afamadas rachas de puntería (3 de 4 en triples para nueve puntos en nueve minutos), el tirador de Wyoming elevó las prestaciones del ataque madridista y atajó la efervescencia de la pareja Lojeski-Hackett. Cuando Ayón y Felipe (triple incluido) secundaron a Carroll marcando territorio en la pintura llegaron los minutos más solventes de campeón, justo en la frontera del descanso (41-35, m. 20).

Con proporciones de plantilla de fútbol, las que marcan los nuevos tiempos; y escarapela de grande de Europa, la que exige la enciclopedia y la era Laso, junto al banquillo madridista se apiñaba casi un quinteto de piezas fuera de la convocatoria local. Rudy Fernández, rematando la recuperación de su operación de hernia discal de primeros de diciembre; Maciulis, con problemas en el tobillo derecho; Ndour, con molestias en la pierna izquierda; y Augusto Lima, recién fichado del UCAM Murcia y esperando turno hasta la 8ª jornada del Top 16 como marca la norma (igual que el exazulgrana Papanikolau), eran la fotografía de los recursos y los vaivenes de una temporada construida con la solidez que da el éxito y la inestabilidad siguió a la ausencia de pretemporada.

Ante Olympiacos, el campeón recuperó sensaciones, registros, defensa y colmillo. Felipe y Ayón se entendieron como en los mejores días, Carroll y El Chacho resultaron indescifrables para la defensa griega y Llull recuperó el sprint, la dinamita y los triples inverosímiles, como los dos consecutivos que pusieron el 74-55 que cerró el debate competitivo a cinco minutos del final. No rechistó Spanoulis, que en su versión más destemplada apenas aportó un tiro libre (con 0 de seis en lanzamientos de campo) y cuatro asistencias. Solo el gesto contrariado de Sergio Rodríguez, sustituido a 39s del final con molestias musculares, nubló la noche en la que el Madrid volvió a parecerse al campeón. "Puede que tenga lo mismo que el año pasado a estas alturas [un problema de pubis y abductores]. El año pasado estuvo de baja veinte días y ahora tiene molestias. Tenemos que valorar la situación, pero estamos preocupados", confesó Laso tras el partido.

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