Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Roures se querella contra Rosell y el Barça por espionaje

El directivo de Mediapro denuncia al expresidente azulgrana, a la entidad y a dos de sus trabajadores por fisgonear de forma ilícita y durante tres años en su correo electrónico

Desde 2009 a octubre de 2011, el expresidente del Barcelona Sandro Rosell espió el correo electrónico de Jaume Roures, directivo del Grupo Mediapro. Así lo explicó el propio Roures, que ayer por la mañana hizo pública la querella criminal que interpuso y presentó el pasado jueves —queda ser admitida a trámite— ante los Juzgados de Instrucción de Barcelona. La denuncia por espionaje industrial se hizo extensiva a Joan Carles Raventós, director de las secciones del Barça que trabajó durante años en Mediapro, a Bonus Sports Marketing (empresa de Rosell), al responsable del área informática azulgrana Robert Cama y a su empresa Socktel Servicios Informáticos, además de al Barcelona. “Presentamos una querella por tres delitos: uno contra la intimidad personal, el otro por revelación de secretos y el tercero por hurto agravado”, expuso Roures.

Cama es un viejo conocido de Roures porque fue de los primeros informáticos que entró en Mediapro, hace ya muchos años, también responsable del IT de la empresa. Por lo que podría ser que tuviera las claves de acceso al mail del directivo. Pero cama también mantenía contactos con Sandro Rosell —supuestamente por haber trabajado en alguna ocasión juntos—, hasta el punto de que cuando se convirtió en el presidente del Barcelona [el 13 de junio de 2010, el día que exclamó “no us fallaré!”] tras recabar más votos que ningún otro en la historia, le pidió refuerzos para la sección informática del club y, de paso, limpiar la herencia laportista como en el resto de las áreas de la entidad. Un puente entre los dos que ahora, cuatro años después, ha explotado. Roures alega que quería cerrar los litigios de la denominada Guerra del Fútbol de los derechos televisivos con PRISA [el Barça no renovó el contrato con Mediapro y firmó por Telefónica]. Y añadió: “Nos hemos comido esta mierda cuatro años porque primero están las 4.000 personas que trabajan y cobran en esta casa”.

“Un poco bocazas”

Denunció Roures que se accedió a su cuenta de correo, tanto de los mensajes enviados como recibidos, y que Cama remitió “la práctica totalidad” a Rosell y Raventós, “retribuyéndolo por sus servicios inicialmente a través de Bonus Sport Marketing y directamente a través del Barça cuando alcanzó la presidencia”. No se sabe, sin embargo, qué intereses tenía Rosell en las conversaciones, del mismo modo que tampoco descifró Roures cómo descubrió el asunto, más allá de que empezó a “tener constancia porque Sandro era un poco bocazas y presumía que sabía esto y lo otro. Y pasaban cosas raras en mi correo. Por suerte, no le encargamos que tirara del hilo a nuestro responsable de informática”.

El expresidente y los banquillos

En Brasil es investigado por negocios ilegales junto a Ricardo Teixeira, expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Presentó una demanda de acción de responsabilidad social contra la directiva de Joan Laporta, que luego fue desestimada.

Está imputando por delito fiscal como consecuencia del fichaje de Neymar.

Cuando era presidente del Barça, la FIFA sancionó al club por irregularidades en la contratación de menores.

Se supone que Cama entraba en el correo de Roures y remitía los mensajes o los capturaba de alguna manera. Algo que no deja huella a no ser que se mire en el disco duro, que ya ha sido intervenido y revisado por Mediapro bajo control notarial. “Esperamos que los jueces y la policía estudien bien los discos duros —acusó a otros dos trabajadores, aunque a ellos no les alcanzó la demanda—, saquen lo que hay dentro y entonces empecemos a hablar de las responsabilidades que eso implicará para las personas y las instituciones involucradas”, resolvió Roures, que señaló de nuevo a Cama: “Vendió información interna a terceros, nos espió los correos electrónicos y los reenvió a gente de fuera de la casa, comercializó material informático del que disponía a otras empresas y particulares (hablamos de decenas de miles de euros), utilizaba nuestra red para hacer circular material pornográfico y un largo etcétera”.

Conocido el espionaje, Roures despidió a Cama —con el que este diario ha intentado hablar sin éxito— y a los otros dos trabajadores, uno de los cuales se fue al Barça. Tiempo después, Roures se presentó en el despacho de Rosell, donde también estaba Raventós, para pedir explicaciones. “Me dijeron que sí que recibían correos, pero que tal como llegaban, los borraban. Eso durante tres años. Debería haberles salido un callo en el dedo”, expuso el directivo de Mediapro. Y reveló: “Sandro me dijo: ‘Debemos arreglarlo a la catalana’. Supongo que se refería a eso de hoy por ti y mañana por mí. Le respondí que yo soy catalán profundo, pero poco gilipollas, que eso no quedaría así”. Los correos, según Roures, hablaban de “la Guerra del Fútbol, negociaciones con la junta del Barça, con el Banc Sabadell, renovaciones de Guardiola y Vilanova, correspondencia con Laporta con cosas tan interesantes como que un decodificador de Gol T no le iba, y conversaciones con Ferran Soriano, Marc Ingla o su cuñado y hasta con Andreu Buenafuente para llevar a Woody Allen a su programa…”.

“Una actitud miserable”

 “Para nosotros no tiene nada que ver con negocios, ni audiovisuales ni nada, sino que es una cuestión mezquina”, explicó Roures, focalizado en Rosell; “hablamos de alguien que se ha pasado tiempo hablando de ser víctima de espionaje y era él quien espiaba a los demás sistemáticamente”. Y ahondó: “Quiero subrayar que es una actitud miserable y una falta de respeto. Se ha visto que un club puede llegar a ser dirigido por cualquier miserable que tenga labia”. Dijo Roures desconocer si había más gente que lo supiera, aunque matizó que “Josep Maria Bartomeu y Xavier Faus —exvicepresidente económico— lo sabían porque me lo comentaron”.

El directivo de Mediapro hizo extensivo su enfado hacia el club: “El Barcelona mantiene el nombre de un chorizo (Núñez) en el museo, un chorizo condenado por sobornar a funcionarios”. Y aclaró por qué incluye al club azulgrana en la demanda. “Es víctima y debería personarse en la causa porque Rosell espiaba al entrenador, al director general, al presidente… Además, fue espiado por Sandro sobre nuestras relaciones contractuales o las que tenían que ver con la construcción del museo”. Y luego añadió: “Pero el Barcelona también es coautor porque contrató a un señor que estaba trabajando en esta casa con un contrato de exclusividad y le pagó por una actividad que era la de espiarme”.

Desde el club, que ha encargado un informe a la dirección general “para averiguar la realidad de los hechos”, se replicó con un comunicado oficial. “El Barcelona es totalmente ajeno a la querella y por eso comparecerá en el procedimiento para solicitar el archivo del caso”, expuso, al tiempo que pidió respeto para el expresidente y los trabajadores, y añadió: “El club se pone a disposición de la justicia para ayudar a la aclaración de los hechos que han motivado la querella”. Rosell, que ayer estaba de viaje, no se pronunció al respecto.

Más información