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Golpe del Leicester a la Premier

El equipo de Ranieri vence en casa del Manchester City (1-3) y refrenda su candidatura al título en la liga inglesa

“¡Vamos a ganar la liga, vamos a ganar la liga!”, cantaban, como locos, mientras bailaban tan contentos que daba envidia verles. Para los 3.000 hinchas de Los Zorros llegados de Leicester, ayer, en Manchester, no parecía que del cielo les cayera un diluvio sobre la cabeza. Y es que en su vida se habrán visto en una igual. Alguno de ellos se hará millonario si al final lo consiguen, si es que en un arrebato, al inicio del campeonato, acaso le hubiese dado por apostar unas libras al triunfo de su equipo en esta Premier. Ayer, en cualquier caso, volvieron a casa remojados, pero con tres puntos más en el saco y resulta que a falta de 13 para el final de la temporada, ya solo dependen de lo que sean capaces de seguir sumando, ahora que le sacan cinco puntos al Tottenham —que ayer ganó (1-0, gol de Trippier) al Watford— y seis al City, al que no dio opción (1-3): dos goles de Hurt y uno de Maherz asestaron un golpe de campeón al campeonato inglés. El Leicester apuesta con lo que tiene, pero no va de farol. Y gana lo que nadie podía imaginar. Hasta en el Etihad y por derecho propio.

“Sabemos que esta es una liga loca y vamos a pelear por ella con todo lo que tenemos. Y tenemos un equipo fantástico y un vestuario fantástico. Desde que empezó el curso vengo diciendo que se ayuda, tanto en el campo como fuera de él, como no he visto hacerlo en toda mi carrera”, dijo el técnico Claudio Ranieri, radiante, al final del partido. “Sabemos que competiremos contra equipos fantásticos, en campos fantásticos y lo queremos disfrutar. La semana que viene vamos a ir a jugar contra el Arsenal y lo haremos con la misma mentalidad que lo hemos hecho aquí, en Manchester”, aseguró, explicando cuál era el plan que ayer tan buen resultado les dio: “Les dije que teníamos que jugar concentrados y a partir de ahí, disfrutar de este momento. Y ellos, los jugadores, han hecho posible el triunfo”.

Ciertamente, fue una victoria trabajada, generada en la solidaridad defensiva, que le negó cualquier espacio a los celestes camino de Schmeichel y que permitió salir zumbando a un súper activo Drinkwater para activar a Vardy hasta buscarle las vueltas a los citizens. El City, que sufre una tremenda oleada de lesiones y que está acusando un calendario mucho más cargado que el de Los Zorros, dominó sin crear mucho peligro durante el primer tiempo, pero se rindió al encajar el segundo, firmado por Mahrez, nada más empezar el segundo acto.

Pensamos de siete en siete días y jugamos sin la presión de los grandes; así vamos a continuar, compitiendo en esta liga extraña

Claudio Ranieri, técnico del Leicester

Lo dijo Pellegrini la víspera —“ellos disputan un partido a la semana y juegan siempre los mismos, eso se nota”— y lo corroboró ayer su colega italiano. “Sí, pensamos de siete en siete días y jugamos sin la presión de los grandes; así vamos a continuar, compitiendo en esta liga extraña. Estamos vivos y vamos a pelear por nuestro sueño”. “Hemos de pensar en el próximo encuentro y no más allá”, terció Huth al recibir el premio que le acreditaba como el mejor del partido, la mitad por sus dos goles, la mitad por su labor en defensa, un valladar inexpugnable para los de Pellegrini, cuya cara era un poema al final del partido. Todo lo contrario que la de Ranieri y los suyos. Dice su afición que van a ganar esta Premier. Igual no, pero de momento, esta fiesta no se la quita nadie.

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