Javier Illana, un saltador en el trampolín de la conciencia

El madrileño, tres veces olímpico, sufre una enfermedad reumática que le ha hecho pasar “un calvario”

“Terminas de trabajar y llegas a las ocho de la tarde a casa. Y dices: ¿cómo he llegado hasta aquí? Has estado pensando en tus cosas, en tus emociones y te has olvidado de la acción que estabas realizando: conducir”. Habla Javier Illana (Leganés, 30 años) y, ante lo que pueda parecer, avisa: “¡No, no confundamos! Sé cómo funciona, pero no soy doctor, soy deportista, y hablo en el libro de lo que a mí me ha ayudado”.

No, no es doctor. Illana es saltador, especialista en 3 metros, ha participado en tres Juegos (Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012, donde fue finalista) y ha permanecido durante cinco años entre los 10 mejores del mundo. Y lo que cuenta en su libro No es el cuerpo, es la mente, es cómo a través de la meditación ha superado obstáculos. El último, el más duro, una espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática crónica que afecta a las articulaciones de la columna vertebral. “Entre vértebra y vértebra se crean unos hilos, una especie de pegamento”, explica él. Un mazazo para un deportista que contorsiona su cuerpo antes de sumergirse en el agua.

“Ha habido momentos en los que no podía ni levantarme de la cama por el dolor. Me despertaba por la noche, no podía casi dormir”, relata. “Ha sido un calvario, no daban con la solución y uno se desespera”. Los dolores comenzaron en octubre de 2014. En febrero decidió parar hasta conocer las causas y el pasado verano llegó el diagnóstico. “Me va a dejar hacer vida normal”, reflexiona.

Animado por un coach que le acompañó en los Juegos de Londres, el saltador madrileño descubrió el mindfulness, un tipo de meditación. Desde entonces ha cultivado su devoción por esta técnica de inspiración budista, que se centra en la búsqueda de la conciencia plena. Aprender a gestionar las emociones para que no obstaculicen la realización de una acción. Él le atribuye incluso propiedades curativas. “He llegado a ver que enfocando tu atención en la lesión, puedes curarte más rápido”.

Illana ya ha dejado atrás los dolores. Su intención era acudir al Preolímpico de Río, el 19 de febrero, pero se ha quedado fuera de la convocatoria y sin la última puerta para acceder a los Juegos.

Ahora, puede que su futuro esté más cerca de las cámaras que del trampolín. En 2013 y 2014 participó en el programa de televisión ¡Mira quién salta!, un mundo que le atrae y donde podría intentar hacer carrera. Aunque Illana ya ha demostrado con creces su resistencia a dejar el deporte que es su vida desde los ocho años.

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