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Nadal, vuelta a empezar en Buenos Aires

Tras el varapalo de Australia, el número cinco inicia la gira sudamericana en Argentina, donde defiende el título (ATP 250) de 2015: "Mi motivación es máxima. Estoy convencido de que voy a tener un buen año"

Probablemente, nadie lo esperaba. Ni mucho menos él, Rafael Nadal, que después de una buena toma de contacto en Abu Dabi y de prolongar las buenas sensaciones en Doha, de un arranque de curso en la línea ascendente pretendida, resbaló a las primeras de cambio bajo el sol de Melbourne, frente a su amigo Fernando Verdasco. ¿Consecuencia? Otro golpe anímico, demasiados en el último año y medio; y, además, un cambio en la hoja de ruta. "Es cierto. Perdí pronto en Australia y, bueno, no quería estar demasiado tiempo sin competir", admitió el número cinco nada más poner los pies sobre la arena de Buenos Aires, tarea que ahora le ocupa, aunque inicialmente no figurase en su calendario.

Puesto a considerar el contratiempo en clave positiva, a contemplar el vaso medio lleno, Nadal afronta el torneo bonaerense como una nueva oportunidad para seguir recuperando automatismos. Nada de cabriolas ni grandes experimentos. Sencillamente, el ganador de 14 grandes se reencuentra con el polvo de ladrillo, superficie siempre amable para él, el tapiz en el que históricamente ha construido su leyenda; son 47 trofeos de los 67 que posee, al fin y al cabo. A solo dos (49) dista Guillermo Vilas. Sin embargo, el presente de Nadal nada tiene que ver con marcas ni récords, ni tampoco con los Juegos, donde todo apunta a que será el abanderado del equipo español.

El de Manacor se estrena la próxima madrugada (no antes de las 1.00, Eurosport) contra su amigo Juan Mónaco

"Tengo mi cabeza exclusivamente en Argentina", manifestó hace dos días; "en este momento lo único que tengo en mente es jugar bien en Buenos Aires y después la siguiente semana". Primero, por lo tanto, lo primero. Vuelta a empezar. Un torneo (de categoría 250) que conquistó el año pasado, al vencer en la final a Juan Mónaco –rival la próxima madrugada; no antes de las 1.00, Eurosport–, y que le dejó una impresión inmejorable. "Jugar aquí me da una inyección de energía positiva muy grande. El año pasado tuve una experiencia inolvidable. Me gustan la ciudad y el público que viene aquí a ver el tenis", recuerda el de Manacor, que ayer visitó en la Casa Dorada al presidente argentino, Mauricio Macri.

No en vano, en 2015 supuso para él la primera alegría –su primer título desde Roland Garros 2014– después de seis meses complicados, con varios frentes abiertos en forma de muñeca, apendicitis y espalda. Pero a diferencia de hace un año, cuando no tuvo que apear a ningún adversario del top-50 para alcanzar el trofeo, en el cuadro de esta edición figuran jugadores de mayor entidad: el alicantino David Ferrer (6), triple ganador en Buenos Aires (2012, 2013 y 2014), el francés Jo-Wilfred Tsonga (9), el estadounidense John Isner (12) o el italiano Fabio Fognini (25).

"Mi motivación es el día a día. Mi motivación es máxima. Estoy convencido de que voy a tener un buen año", auguró Nadal a través del micrófono del Buenos Aires Lawn Tennis. Primera escala, previa a la de la próxima semana en el torneo de Río de Janeiro (ATP 500), también sobre tierra batida. Después, transición a la gira norteamericana de cemento, los dos primeros Masters 1.000 de la temporada: Indian Wells (del 10 al 20 de marzo) y Miami (del 23 al 3 de abril).

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