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Kaptoum firma el récord del Barça

El equipo de Luis Enrique empata en Valencia, suma 29 partidos invicto y certifica el pase a la final

Hay campos de fútbol, estadios y después está Mestalla. No existe seguramente una grada más sobrecogedora cuando se llena como la del Valencia: los mejores equipos han claudicado por el ardor de Mestalla. Tampoco hay posiblemente una cancha más fría e inanimada como Mestalla cuando la hinchada no anima al Valencia: jamás una semifinal de Copa había resultado tan furtiva y desagradable en un estadio tan pomposo como el de Mestalla.

Valencia

4-2-3-1

Gary Neville

13

Jaume

3

Vezo

31

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Ibrahim Diallo

4

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Aderlan Santos

14

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Gayá

12

Danilo

29

Zahibo

11

Piatti

22

Cambio Sale André Gomes

Santi Mina

30

Cambio Sale Ibán Salvador

Fran Villalba

7

1 goles Gol Cambio Sale Bakkali

Negredo

1

ter Stegen

22

Aleix Vidal

15

Bartra

24

Mathieu

26

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Sergi Samper

23

Vermaelen

20

Sergi Roberto

17

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Munir

21

Cambio Sale Douglas

Adriano

4

Cambio Sale Cámara

Rakitic

19

Cambio Sale Wilfrid Kaptoum

Sandro

Barcelona

4-3-3

Luis Enrique

No era fácil dar vida al encuentro de Valencia después del 7-0 del Camp Nou. La clasificación azulgrana para la final, la sexta en ocho años, se daba por descontada, y el único interés estaba en las alineaciones y en saber qué se siente cuando no quema Mestalla. Había más gente en las afueras del campo, irritada con el club, con el entrenador, con el equipo, con la vida misma, que en la grada, despoblada, desbravada, de espaldas con el Valencia.

No hay silencio más sobrecogedor que el de Mestalla. La pelota suena hueca y los equipos juegan a la fuerza, pendientes de la Liga. Luis Enrique aprovechó la ocasión para experimentar con un equipo y un despliegue inéditos: tres centrales, un doble pivote más o menos (Samper y Sergi Roberto), Rakitic de media punta y en ataque Munir y Sandro. Y Neville dispuso hasta tres jugadores del filial: Zahibo, Fran Villalba y Diallo.

Jugó aceptablemente bien el Barcelona. El fútbol era fluido, fácil, aseado y al mismo tiempo excesivamente tranquilo y falto de profundidad y pegada, justamente lo contrario del Valencia, que marcó prácticamente en su primer tiro a portería: Santos despejó la pelota, la zaga azulgrana se durmió, no corrigió Mathieu y la pelota quedó en tierra de nadie para la carrera de Negredo, que batió en un doble remate a Ter Stegen.

Abierto el marcador, el encuentro se fue consumiendo de mala manera por la falta de peligro de los delanteros del Barça. La productividad de Sergi Roberto y Samper y el ir y venir de Rakitic, el más titular de cuantos formaron en Mestalla, contrastaban con el desacierto de Sandro y del pichichi Munir. El carácter inofensivo del Barça animó al Valencia, que poco a poco tomó el mando de la contienda a partir de Fran Villalba.

Había que reparar en los jóvenes en un partido sobrado de suplentes, también en el Valencia, que aguarda el sábado al Espanyol en una jornada en la que se juegan el puesto Neville y Galca, Y Villalba mostró mucha personalidad en el manejo del juego frente a un rival tan pelotero como el Barcelona. Al fútbol académico azulgrana le faltaba picante en una contienda rara, extraña, sin mayor estímulo que el del récord de Luis Enrique.

Samper se debió picar con Villalba y quiso agarrar el partido por su cuenta, ofreciéndose siempre, generoso en el esfuerzo e ingenuo y reiterativo también en el error, sobre todo en dos pérdidas que provocaron la contra del rápido Bakkali. Nadie inquietaba por el contrario al meta Domenech. La cosa se puso tan intrascendente para el Barcelona que el entrenador incluso dio salida a Douglas y al velocista Cámara.

Los cambios mejoraron suficientemente al equipo azulgrana para alcanzar el empate y posibilitar el récord de Luis Enrique, que ya cuenta 29 partidos invicto, uno más que Guardiola. Apareció Douglas, profundizó para Cámara y su centro lo remató estupendamente el joven volante goleador del filial Kaptoum. El encuentro se avivó con el gol y pudo pasar cualquier cosa en los últimos minutos cuando se iba la poca gente que fue a Mestalla. Olvidada la Copa, el sábado se volverá a llenar seguramente Mestalla, en un partido vital para el Valencia en la Liga.