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La sede de la final de la Copa del Rey, el eterno debate

"Espero que la final de Copa no sea como el año pasado en el Camp Nou. Antes prefiero jugar en China que allí", señaló el técnico del Sevilla, Unai Emery

"Espero que la final de Copa no sea como el año pasado en el Camp Nou. Antes prefiero jugar en China que allí. Ojalá no se caiga en la injusticia de jugar en Barcelona porque sería darles más ventaja a ellos. Sería como darles un segundo Messi", explicó el entrenador del Sevilla, Unai Emery, nada más eliminar al Celta en la semifinal copera. Confirmado el cartel de los contendientes se inauguraba la polémica anual en España por la elección de la sede de la final, en otros países ya programada con día hora y lugar desde la publicación del calendario al comienzo de la temporada.

Con Madrid como ciudad equidistante, a 600 kilómetros de Barcelona y a 530 de Sevilla, y el Bernabéu como recinto multitudinario (el segundo estadio de España en aforo con 81.000 espectadores), la lógica de la designación apuntaría al Santiago Bernabéu como escenario del evento, pero la polémica volverá a rodear una decisión que, por falta de previsión, acaba mezclando rivalidades futbolísticas con factores socio-políticos y diplomáticos, además de la pitada al himno como episodio transgresor en las últimas citas a las que han acudido Barcelona o Athletic. En esta ocasión, el Madrid tampoco ofrecerá su estadio para una final inédita en la historia del trofeo.

10 sedes para 39 finales

  • 10 estadios se han repartido las 39 finales coperas celebradas en democracia —desde la temporada 1976-77—. Más de la mitad (22) se han disputado en Madrid. Concretamente, 13 en el Santiago Bernabéu y nueve en el Vicente Caldreón.
  • El siguiente recinto que más veces ha albergado el evento es Mestalla (siete finales).
  • Los otros campos que han albergado estos partidos son La Romareda (tres), el Camp Nou y La Cartuja (dos) y, con una final cada uno, el Martínez Valero, el Nuevo Zorrilla, y el Olímpico de Montjuïc.

El Sevilla disputará su 13ª final (tres de Copa, cuatro de Liga Europa, cuatro de la Supercopa de Europa y dos de la Supercopa de España) en las 11 últimas temporadas cuando hasta 2005 solo había jugado 5 finales (todas de Copa). El Barça llega a su tercera final consecutiva, la sexta en 10 años, después de enlazar por primera vez en su historia 17 partidos de Copa sin perder. Los dos equipos, que se han medido en tres finales (dos de la Supercopa de Europa y una de la española) en la última década, nunca se habían disputado la Copa.

La temporada pasada, la designación del Camp Nou como sede de la final de la Copa del Rey que enfrentó al Athletic y al Barcelona, el 30 de mayo, se cerró con apenas dos meses de antelación tras un controvertido debate sobre fechas y sedes que finalmente se saltó la habitual neutralidad que se suele exigir al estadio que alberga uno de los acontecimientos deportivos del año. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre azulgranas y rojiblancos (los primeros además de su estadio propusieron Mestalla, mientras que los bilbaínos preferían el Benito Villamarín y San Mamés), la Federación, quien ostenta la potestad final para determinar el lugar ante una situación como esta, se decantó por el estadio del Barcelona. La capacidad del Camp Nou, con 99.000 asientos, resultó definitiva. La negativa del presidente blanco, Florentino Pérez, a ceder el recinto madridista y la imposibilidad de disputarla en el Vicente Calderón, el estadio del Atlético, dado que la noche posterior a la fecha fijada para la final en el Manzanares actuaba el grupo de rock AC/DC, llevaron la cita a Barcelona.

Era la cuarta vez que el conjunto azulgrana disputaba una final en su estadio tras las de 1912, 1913 y 1963, habiéndose jugado las dos primeras en el antiguo campo conocido como La Escopidora (Camp del Carrer de la Industria). La circunstancia de disputar el título de Copa en su propio estadio también la conoció el Athletic, aunque tan solo en una ocasión, en 1921 ante el Atlético de Madrid, cuando San Mamés contempló a los bilbaínos como anfitriones y campeones de la Copa. El equipo que más veces ha disfrutado de ese privilegio a priori ha sido el Real Madrid, que ha disputado nueve finales coperas en el Santiago Bernabéu con un balance negativo de siete derrotas (cuatro ante el Atlético -1960, 1961, 1992 y 2013-; y una ante el Athletic -1958-; Barça -1968-; y Deportivo -2002-) y tan solo dos victorias, ante el Sevilla -1962- y Castilla -1980-.

La final de 2016 espera coordenadas espacio temporales. El cartel será a la vez inédito y clásico: Barcelona-Sevilla. El conjunto de Emery ha sido el último equipo en derrotar al Barcelona esta temporada. Fue el 3 de octubre en el Sánchez Pizjuán con victoria sevillista por 2-1. Aquel partido lo dirigió Gil Manzano, el árbitro que cuenta con más opciones de dirigir la final de la Copa del Rey. Desde entonces, los de Luis Enrique suman 29 partidos sin perder. El 21 o 22 de mayo, fecha aún por decidir en función de la marcha del conjunto andaluz en la Liga Europa, ambos equipos pujarán por el título.

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