Zidane y el factor Bale

El técnico se muestra partidario de no forzar al galés confiado en la fórmula de cuatro medios que perfeccionó al Madrid de Ancelotti

Zidane durante el entrenamiento del viernes. Juan Carlos Hidalgo EFE | VÍDEO : ATLAS

Nada ni nadie parece capaz de borrarle la sonrisa a Zinedine Zidane desde que llegara al banquillo del Real Madrid. El francés la esboza para sortear cualquier tema, que, por complejo que sea, es capaz de tornarlo en un mensaje de optimismo con una facilidad pasmosa. Lo hace a base de serenidad y, sobre todo, de mística. Incluso, Zidane ha sido capaz de hacerlo con la lesión de Gareth Bale, su nueva recaída y su tan misteriosa como indefinida recuperación. "No voy a arriesgar. Le quiero al 100%. Si un jugador está molesto es normal que pueda tener una recaída. Es lo que le ha pasado a Bale, no hay que darle más vueltas. Es un jugador importantísimo pero no voy a arriesgar si tiene molestias. Quiere jugar pero hay que tener tranquilidad. Yo quiero a Gareth al 100%, no al 80 u 85%", dijo ayer el técnico sobre el jugador galés, que ha recaído esta semana de la lesión en el sóleo derecho que se produjo hace ya casi un mes en el partido ante el Spórting de Gijón.

Bale, que vio cómo se frenaba en seco su mejor momento desde que llegara al Real Madrid (entre la jornada 16 y la 20 sumó nueve goles y tres asistencias), esperaba estar listo para el partido de Champions ante la Roma. Un objetivo que se ha ido al traste esta semana. Tampoco está asegurada la presencia de Marcelo, que se recupera de la luxación en el hombro sufrida en Granada en la pasada semana. El brasileño no estará en el partido de hoy ante el Athletic (16.00, C+ Liga) y Zidane asegura que tampoco lo forzará en Roma. "Está descartado para hoy, después veremos su evolución. Ya está mejor. No vamos a arriesgar nada pero veremos día a día su evolución. Dependerá de sus sensaciones". El francés no quiere más sustos y no anticipará la vuelta de ninguno de sus pupilos hasta que estén a tope físicamente.

El ejemplo de Ancelotti

Lo repitió en la conferencia de ayer una y otra vez, especialmente al ser preguntado por el estado físico y anímico de Bale. Un tema que no atormenta en demasía al técnico francés. Zidane tiene como referencia la solución que utilizó Carlo Ancelotti el curso pasado y que sirvió al italiano para consolidar e incluso potenciar al mejor Real Madrid de los últimos años. El italiano tuvo que sobreponerse a la baja del galés durante los meses de octubre y noviembre de 2014. Lo hacía justo al inicio de la histórica racha de 22 victorias consecutivas y con el Liverpool y el Barcelona en el horizonte.

Entonces, Ancelotti encontró una solución que equilibró a un Madrid hasta entonces caracterizado por su vertiginoso ataque. Alineó a Isco en el medio junto a Kroos, Modric y James y reconvirtió el 4-3-3 en un 4-4-2. El Madrid no se resintió, amplió la racha de victorias a 10 y se impuso con gran superioridad en el clásico (3-1) y en Anfield (0-3). El equipo se ordenó y con los cuatro volantes en el once inicial pasó a encajar la mitad de goles llegando incluso a anotar más. Bale regresó y el Madrid prolongó la secuencia hasta los 22 triunfos, pero su juego era menos brillante. El 4-4-2 permitió al Madrid tener un mayor control del balón y defender mejor.

Desde su llegada, Zidane le dio galones a Isco, que hoy descansará en favor de Kovacic, se esforzó en recuperar la mejor versión de James, liberó a Modric y reubicó a Kroos. Los cinco compartirán la medular durante la ausencia de Bale y llevarán la batuta del Real Madrid en Roma.

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