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La radical convicción de Berizzo

Tras la derrota en Copa, el técnico del Celta anuncia su deseo de renovar con el club gallego

La mayoría de técnicos, dirigentes, futbolistas y empleados del Celta sienten un respeto reverencial por Luis Enrique y su equipo de trabajo, que llegó cuando el club había salvado la categoría tras sumar apenas 37 puntos y lo dejó noveno tras un año en el que emergieron chicos que apenas acumulaban experiencia en Primera y, sobre todo, se asentó un estilo que hoy es indiscutida seña de identidad del equipo. Porque llegó Berizzo, que profundizó en la faena iniciada y subió un escalón para llevar al equipo a ser octavo con la radical convicción que desgrana en cada comparecencia pública. “Una defensa prolongada solo conlleva perder tarde o temprano, por eso vamos a ir con nuestro fútbol”, apunta sobre la cita que le espera este domingo contra el Barcelona.

En su relación con los medios, a los estrategas que hoy se cruzan en los banquillos del Camp Nou les une la costumbre de no conceder entrevistas, pero les separa un detalle: Berizzo se siente cómodo ante los micrófonos y los emplea para desgranar su ideario y emitir mensajes según los tiempos que le convienen. En la víspera de la visita al Barcelona, justo tras pasar de largo la ilusión de la Copa del Rey, se desmintió a si mismo –“el futuro lo hablaré en junio, cuando acabe la Liga”, había repetido durante las últimas semanas- y ofreció claras pistas sobre su futuro. “En los próximos días hablaré con el club. Mi idea es seguir, me entusiasma el lugar que ocupo porque puedo aportar cosas y conozco por donde quiere llevar el club su futuro”.

Lo que le espera al Celta es en primera instancia confirmar sus ambiciones. Esta temporada solo en las tres últimas jornadas, tocado por lesiones y sanciones y despistado por el esfuerzo de la Copa del Rey, se ha caído de los puestos europeos. El equipo es séptimo y apunta sin ambages a Europa. “Esa trayectoria nos obliga, pero de los catorce partidos que quedan debemos ganar como mínimo la mitad”, reclama Berizzo. Para ello deberá empezar a recuperar piezas. “No tienen ni a Nolito ni a Orellana, pero lo están solventando bien”, estima Luis Enrique. Con todo, la certeza de los resultados antecede a la de las sensaciones. Nolito no juega desde el 12 de diciembre y en las ocho jornadas transcurridas desde entonces el Celta cayó en cinco y sólo le ganó a Granada y Levante, los dos equipos que a día de hoy cierran la tabla. “Ha podido entrenar más y ya se siente más seguro”, refiere Berizzo sobre el delantero internacional, pieza codiciada por el Barcelona, el mismo equipo que le dio la carta de libertad en el verano de 2011 cuando ya iba a cumplir 25 años.

A Nolito se le esperaba de vuelta hace quince días, pero su recuperación ha ido más despacio justo en un momento crítico: cuando se sustanciaba si se marchaba al Barcelona y mientras su equipo se fajaba para llegar a la final de Copa. “Es una decisión médica y una responsabilidad mía que no juegue”, asume el doctor Juan José García Cota, que no sólo es el galeno del Celta sino también el de la selección española. Nolito, según detalla, sufrió una rotura en el recto anterior del muslo derecho, un sector muscular que interviene directamente en el golpeo. La incidencia de recaídas es muy alta, cuando empezó a golpear la pelota sintió molestias y García Cota decidió frenarle. “Ahora lleva una evolución mejor”, detalla. Pero no llegará a Barcelona. Ni en enero, ni en febrero.

“El resultado está sobrevalorado y las armas para conseguirlo, despreciadas”

Berizzo habla de fútbol en las ruedas de prensa, detalla sus decisiones y hasta anticipa alineaciones. “Sergio será el portero, Jonny se peleará con Messi, en el medio jugarán Radoja, Tucu Hernández y Wass y adelante estarán Beauvue, Guidetti y Señé”. Tiene tantas bajas para jugar contra el Barcelona (Bongonda, Sergi Gómez y Aspas están sancionados, además de Orellana) que en la convocatoria lleva a cuatro chicos con dorsal superior al 25. Pero a estas alturas nadie duda de que el Celta saldrá con la misma idea porte quien porte su camiseta. “Vamos a encontrar soluciones. Hemos tenido grandes partidos ante ellos jugándoles a través de la presión y eso vuelve a ser clave para neutralizar su juego”, apunta el técnico. Ahora que se recopila información sobre el centenario de Luis Enrique en el banquillo del Barcelona se puede recordar que, 101 partidos después, de las nueve derrotas cosechadas por el asturiano dos de ellas fueron justamente contra su ex equipo. Según el credo desgranado por Berizzo eso tampoco debería importar si el camino es el correcto: “El resultado está sobrevalorado y las armas para conseguirlo, despreciadas”.