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La tensión entre Riad y Teherán llega al fútbol

Los equipos saudíes se niegan a viajar a Irán y los iraníes sopesan retirarse de la Liga si les obligan a jugar en un tercer país

La escalada de tensiones entre Riad y Teherán ha llegado a los campos de fútbol. Arabia Saudí ha anunciado que sus equipos no viajarán a Irán en el marco de la Liga de Campeones de Asia. Para los saudíes, se trata de un destino inseguro después de que cientos de personas indignadas por la ejecución del clérigo chií Nimr Baqr al Nimr atacaran sus representaciones diplomáticas en Teherán y Mashad a principios de enero. Los iraníes, por su parte, consideran dejar la Liga si se les obliga a jugar en un tercer país.

“Si Irán es incapaz de proteger las embajadas, ¿cómo va a proteger los estadios? Exigimos que los partidos entre equipos saudíes e iraníes se realicen en un país neutral”, afirmó en su cuenta de Twitter Muhammad al Nuwaiser, vicepresidente de la Federación de Fútbol de Arabia Saudí.

Según el programa de la Liga de Campeones de Asia, el Al Nassr, saudí, debería viajar a Isfahán para jugar contra Zob Ahan y el Al Hilal, a Tabriz para enfrentarse a Tractor Sazi.

El presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Ali Kafashian, ha declarado, por su parte, que “si Arabia Saudí tiene alguna prueba al respecto debe presentarla, (…) ya que Irán sirve de sede a [los equipos de] Afganistán e Irak y es un país totalmente seguro”.

Aun así, los saudíes exigen a la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) que transfiera los partidos de sus equipos contra clubes de Irán a terceros países. De momento, la AFC ha preferido no tomar partido, en especial en vísperas de las elecciones de la FIFA, el 26 de febrero, a las que concurre el presidente de la AFC, Salmán Bin Ibrahim al Khalifa, de Bahréin, y se ha limitado a posponer los partidos, dando un de plazo hasta el 15 de marzo para que ambas partes solucionen sus problemas. En caso de que Irán y Arabia Saudí no lleguen a un acuerdo, los partidos se celebrarán en otros países.

La decisión de la AFC, que reconoce de forma tácita las alegaciones saudíes sobre la inseguridad de Irán, ha irritado a las autoridades iraníes y brinda una oportunidad de oro a los opositores de Kafashian. Le afean su apoyo a Salmán al Khalifa en la FIFA que, aseguran, no tiene en cuenta los intereses nacionales.

“Arabia Saudí instrumentaliza el deporte al no participar en los partidos ante los equipos iraníes de la Liga de Campeones de Asia”, manifestó Hossein Amir Abdolahian, el viceministro de Exteriores para Asuntos Árabes en una reunión con altos funcionarios de la Federación de Irán, el pasado domingo. Por si quedara alguna duda, el vicepresidente de esa Federación, Mehdi Taj, reafirmó la decisión de que los partidos se celebren en Irán. “Defender nuestro derecho a ser anfitrión no significa nuestra retirada de la Liga de Campeones de Asia”, subrayó.

Como resultado, Kafashian en un giro de 180 grados, retiró su apoyo al presidente de la AFC y recibió el miércoles a Gianni Infantino, secretario general de UEFA y otro de los candidatos a la presidencia de FIFA. “Hemos cambiado de opinión tras reunirnos con Infantino y voy a hablar con mis homólogos para que tomemos la mejor decisión en las elecciones de FIFA”, declaró después de esa cita.

De todas formas, los analistas deportivos, dirigentes de clubes y gran parte de la opinión pública iraní consideran una humillación la posibilidad de jugar en un tercer país. Si llegara a darse el caso, se prevé que los clubes iraníes se retiren de la Liga de Campeones en señal de protesta. "Los saudíes pretenden presentar nuestro país como un lugar inseguro. No debemos dejarnos humillar y tenemos que retirarnos si es necesario", ha apuntado Khosro Ebrahimí, ex presidente del Club Zob Ahan. fin