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Imagine

El Madrid empieza a parecerse a Zidane, que es un invento de los sastres del barrio de Salamanca

Un contragolpe fofisano, con hechuras de régimen del 78, terminó con el partido del Madrid, que acababa de empezar. Se debió al hecho no de que fuese gol, algo circunstancial, sino por las circunstancias que lo rodearon: un balón robado de Benzema a media altura de la vida y un rival tirado por Cristiano en el área, territorio en el que solía ocurrir lo contrario.

Fue un partido tan completo que hasta Keylor Navas hizo su mejor parada a disparo de Varane y no valió de nada porque empató el Athletic. En medio de tanto misterio fue el más misterioso de todos, Zidane, el que abrió la boca para decir que CR estaba de "puta madre con perdón por la palabra". Que alguien le explique que en el Bernabéu él no pide perdón ni cuando se líe a cabezazos, que se liará.

El Madrid también está como Ronaldo, para qué seguir engañándonos. Empieza la canción melódica de la pegada porque alguna justificación hay que darle a los goles y tampoco vamos a perder los papeles y decir que está jugando bien al fútbol, un deporte que al Madrid le suena de oídas. Pero el público está con "sensaciones". Hay suspense atrás, en la línea del Madrid de Ancelotti, y arriba la gente se despereza con rugidos de ángel caído.

James, por ejemplo, recogió un balón cerca del área e hizo la de Nureyev, flexionándose tanto que al final tuvo que disparar con la boca. A James cuando está bien se le posa el mismo gran saltamontes que se le ponía en Brasil cuando puso Colombia a andar. Ese saltamontes es el pelo amarillo de GoKu; Isco, la señorita Yamabuki: deja extasiado al rival pero en campo propio. Hay que subir las ruletas unos metros: Zidane la hizo en el área pequeña contra el Valladolid, si no me equivoco; seguro que estaba viendo el partido Brad Pitt con su novia.

El Athletic jugó lo suficientemente bien para ganar si el Madrid estuviese mustio, con ese aire de aristócrata de revolver pequeñito que se busca el corazón entre las pieles. Pero el Madrid empieza a parecerse a Zidane, que es un invento de los sastres del barrio de Salamanca. Esa necesidad de vengarse de algo genérico (la vida, supongo) los deposita a todos en Roma el miércoles.

Hay que retomar la Champions para ver si la afición recuerda que el primer reto del Madrid es Europa, no celebrar dónde juega o deja de jugar el Barça sus finales. Y "hay que tener mucha imaginación para ver al Madrid en una final", como dice el exdirectivo Toni Freixa. Y eso que Bartra solo tiene 25 años.