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La Agencia Mundial Antidopaje pone a Brasil en la cuerda floja

El anfitrión de los Juegos puede perder su certificado para realizar análisis antidopaje

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha dado un ultimátum a Brasil para que adapte los protocolos de la Autoridad Brasileña de Control de Dopaje a las exigencias del Código Mundial, dictado por la propia AMA. El aviso fue enviado el pasado mes de noviembre después de que el organismo incluyese a Brasil –así como a Bélgica, Francia, Grecia, México y España– en lo que llama de “lista de vigilancia”. Si las autoridades brasileñas no consiguen adaptar sus normas a los patrones internacionales antes del 18 de marzo, Brasil perderá automáticamente su certificado para realizar las pruebas antidopaje en su laboratorio durante los Juegos Olímpicos, que se celebrarán del 5 al 21 de agosto en Río de Janeiro.

En el caso de perder su idoneidad, las muestras de los deportistas tendrán que ser enviadas y analizadas en un laboratorio, aprobado por la AMA, de otro país. Hay varios que cumplen las exigencias internacionales, desde el de Bogotá, en Colombia; La Habana, en Cuba; Montreal, en Canadá; o Los Ángeles y Salt Lake City, en EE UU.

Las autoridades brasileñas se reunieron recientemente con representantes de la AMA para discutir la implementación del Código por parte de la Autoridad Brasileña de acuerdo al sistema legal del país, confirmó un portavoz de la agencia antidopaje, con sede en Montreal. Ni el Ministerio de Deportes de Brasil ni la AMA detallaron, sin embargo, qué tipo de cambios deben ser acometidos y cuáles son los procedimientos que no se ajustan a los protocolos internacionales. El Ministerio de Deportes, de hecho, afirmó que la información solicitada “no procede”, porque Brasil “está tomando todas las medidas para adaptarse a las exigencias en el plazo establecido”.

Esta no es la primera vez que Brasil pierde su acreditación en el mundo del antidopaje. En 2013, el país salió de la lista internacional porque la AMA consideró que la tecnología del laboratorio brasileño estaba desfasada y no podía cumplir con los patrones exigidos por la Agencia. Durante la Copa del Mundo de fútbol de 2014, las muestras tuvieron que enviarse a Suiza. El Gobierno brasileño comenzó entonces un caro esfuerzo por volver a ser reconocido por la entidad e invirtió 188 millones de reales (42,3 millones de euros) para construir y equipar el Laboratorio Brasileño de Control de Dopaje (LBCD), en Río de Janeiro y conseguir así su reincorporación en mayo de 2014.

En su momento, la directora de la AMA en América Latina y el Caribe, María José Pesce, advirtió que para mantener el certificado la supervisión a la entidad brasileña sería constante y que, entre otras cosas, el laboratorio tendría que realizar un mínimo de 3.000 análisis por año, además de controlar la calidad de sus procesos. “Los atletas necesitan tener la garantía de que las muestras analizadas en el LBCD siguen los padrones internacionales de la AMA”, dijo Pesce.

El incumplimiento de los plazos y la posterior suspensión de Brasil supondrían un duro golpe a una de las principales promesas olímpicas. Una de las exigencias para que el país pudiese organizar los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos, en agosto y septiembre de este año, fue precisamente la creación de la organización nacional antidopaje, fundada en 2011, así como la mejora y ampliación de su laboratorio.

La AMA suspendió en noviembre a la Agencia Rusa Antidopaje, por no cumplir con sus reglas, en una decisión tomada a menos de dos semanas de que una comisión independiente diese a conocer un extenso entramado de uso de sustancias prohibidas y ocultamiento de resultados positivos. La decisión supuso que Rusia no pueda organizar eventos deportivos internacionales.

"El zika no pone en riesgo los Juegos Olímpicos"

A la carrera contrarreloj para contentar al organismo internacional antidopaje se suma la batalla que las autoridades han iniciado contra el mosquito Aedes egypti, transmisor del zika, un virus que tiene a Brasil como epicentro y que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a declarar una alerta mundial.

Así como varios deportistas olímpicos ya han manifestado su miedo a viajar a Brasil para las Olimpiadas y correr el riesgo de contraer el virus, también hay especialistas en salud pública que consideran que el país debería suspender o aplazar el evento por “responsabilidad”, y evitar así la proliferación del virus en más países. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha descartado, sin embargo, cualquier escenario en el que el país no sea el anfitrión del evento y ha afirmado que el virus no compromete su celebración. “Tendremos Juegos Olímpicos y trabajamos para ello con una acción dirigida contra el virus”, dijo Rousseff el pasado sábado, cuando 220.000 militares, 60% de las Fuerzas Armadas del país, salieron a la calle para concienciar a la población sobre la necesidad de evitar la proliferación del mosquito.