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Un jugador mata al árbitro que lo había expulsado

El partido del fútbol regional de Argentina revive la violencia recurrente en las canchas del país sudamericano

Una persona fue asesinada y otra resultó herida durante un partido de la liga regional en la Provincia de Córdoba, Argentina, que se disputaba en el campo de la Ribera, en la localidad conocida como La Quinta. Uno de los jugadores, del cual se desconoce el nombre, agredió en el campo a un rival. El juez del encuentro, de 43 años, expulsó al agresor, que según testigos responde al apodo de Pelado, y éste se dirigió hacia donde se encontraba su maleta, de donde extrajo un revólver y disparó varias veces contra el árbitro.

Fuentes policiales confirmaron que el réferi recibió tres impactos de bala: en el pecho, en el cuello y en la cabeza, según la agencia EFE. El agresor, que se encuentra prófugo desde el domingo pasado, cuando sucedió el incidente, hirió además a un jugador de 25 años en el pecho, quien se encuentra internado en un hospital de la zona.

Las autoridades cordobesas están en la búsqueda del sospechoso, pero todas las noticias pasaron a segundo plano por la tormenta que impactó el lunes a la ciudad de Córdoba, capital de la provincia argentina situada en el centro del país. Las inundaciones, los cortes de luz y las evacuaciones han dejado el saldo de 4 muertos y cientos de damnificados. Se espera que las lluvias continúen a lo largo de la semana.

El fútbol argentino, que se caracteriza por la calidad de sus jóvenes promesas, también está asociado a la violencia en las canchas. Según la asociación civil Salvemos al Fútbol, la cantidad de víctimas mortales en el fútbol argentino desde 1922 hasta la actualidad supera las 300.

En las categorías profesionales, los aficionados o hinchadas de los equipos visitantes tienen prohibido asistir al estadio del equipo adversario. El gobierno argentino, que gestiona los derechos televisivos de la primera división, permite que las directivas de los clubes impongan el “derecho de admisión” a las barras bravas (aficionados radicales) de los equipos para que tampoco puedan ingresar a los campos.

El problema de la violencia en el fútbol sudamericano parece haber alcanzado también a las categorías amateur de Argentina.