Lorenzo presiona a Yamaha: “Quiero renovar antes de la primera carrera”

El campeón del mundo, disgustado por cómo su equipo gestionó el incidente entre Rossi y Márquez, pide ahora una muestra de confianza

Jorge Lorenzo ha movido ficha. Se ha cansado de repetir que su sueño es retirarse en Yamaha, quiere ser uno de esos pilotos fieles a una marca, a unos colores, a un equipo. El mallorquín quiere seguir en la casa de los diapasones, la misma que le dio la oportunidad de debutar en MotoGP en el 2008. Y para eso debe renovar el contrato que expira a final de temporada. Aunque lo habitual es que las conversaciones entre los pilotos y los equipos (la mayoría de los pilotos top acaba contrato este curso) comiencen con el verano, el campeón del mundo se ha adelantado esta vez y le ha comunicado a Yamaha su intención de renovar el acuerdo por dos años más antes de que comience el Mundial, el 20 de marzo en Qatar.

Así lo afirmaba en una entrevista concedida este jueves a Movistar MotoGP: “Renovar antes de empezar el Mundial te quita parte de la presión y de la ansiedad que puedas tener por no saber lo que pueda pasar en tu futuro, por eso me gustaría firmar antes de la primera carrera. Si no es así y hay que esperar a Mugello o Brno, porque no llegamos a un acuerdo, no pasaría nada, estaré tranquilo”. Lorenzo, que se encuentra en Phillip Island, donde los pilotos de MotoGP preparan la pretemporada, explicaba asimismo que su prisa no atiende a razones especiales: “Sé que voy a ir rápido y si tengo que cambiar de aires podré ir rápido con otra moto, pero mi objetivo y mi sueño sigue siendo retirarme en Yamaha e igualar esos cuatro títulos que tiene Valentino o superarlos”.

Sé que voy a ir rápido y si tengo que cambiar de aires podré ir rápido con otra moto, pero mi sueño sigue siendo retirarme en Yamaha

Jorge Lorenzo, campeón de MotoGP

Razones, sin embargo, no le faltan. Lorenzo presiona a Yamaha porque quiere de su equipo el calor que considera no se le brindó a final del curso pasado. El español, además, ha demostrado estar en plena forma en los tests de invierno y ser uno de los que mejor se ha adaptado a los nuevos neumáticos Michelin. Eso y la contundencia con la que se impuso en el tramo final de la temporada pasada, cree él, le dan argumentos suficientes para pedir la renovación sin que siquiera haya empezado el nuevo curso.

El pasado noviembre, después de haber renunciado expresamente (en el mes de mayo y tras acuerdo de las dos partes) a una cláusula que él había solicitado incluir en su última renovación de contrato y por la cual el mismo podía romperse antes de cumplirse la segunda temporada, Lorenzo se planteó si marcharse a Ducati (la fábrica que le anda detrás desde hace tiempo) no sería mejor opción que quedarse en un equipo que parecía sólo tener ojos para su gran rival, Valentino Rossi. Su desazón, que nació por cómo Yamaha había gestionado el conflicto entre el italiano y Márquez en la carrera del GP de Malasia, trató de suavizarlo Lin Jarvis, director de Yamaha Motor Racing, en una reunión celebrada en Valencia días antes de la última carrera del año.

Al británico le había molestado que Lorenzo interfiriera en el recurso de Rossi ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS): “No nos gustó descubrir que Lorenzo quisiera participar de la causa abierta en el TAS en contra de Valentino. Él quería dar su opinión. Y yo lo respeto. Pero es inusual”. Y a Lorenzo que Yamaha no fuera más imparcial ante una acción y una sanción que afectaba a sus dos pilotos de alguna manera u otra, pues ambos se estaban jugando el título. Aunque nunca quiso admitirlo en público, se sintió maltratado por su propio equipo. Y tuvo dudas sobre su futuro. Por eso ahora exige una muestra de confianza. Y la corona de campeón del mundo le avala.

Más información